La cabeza de Rajoy

    “Mi cabeza está bien situada y no pienso dejar que nadie la cambie de sitio”. Esta es una de las frases que Rajoy dijo ayer en la rueda de prensa el día de la disolución de las cámaras.

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    El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy / Efe

    Está claro en dónde tiene Mariano Rajoy la cabeza: encima de sus dos hombros, sosteniendo un pelo que intuyo, a la vista del color de su barba, teñido, unas gafas que no sabemos si le permiten ver con claridad, y una serie de elementos que todo ser vivo humano tiene en común con él. Pero otra cosa es en dónde tiene Rajoy el sentido de la coherencia y del cumplimiento de la palabra dada.

    ¿En dónde tenía Rajoy la cabeza en 2005 cuando dijo que “el matrimonio siempre ha sido una institución entre hombre y mujer”? ¿o cuando dijo que “definir la unión entre homosexuales como matrimonio era una manía del gobierno de Zapatero por parecer moderno”?

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    ¿A dónde se le fue la cabeza cuando declaró esto en 2008: “Yo hubiera hecho la misma ley sin llamarle ‘matrimonio’, porque la palabra matrimonio, creo yo que es un poco meter el dedo en el ojo a los católicos, y sin embargo los mismos derechos y libertades se hubieran podido dar con otro nombre”?

    ¿Estaba de vacaciones la cabeza del presidente cuando prometió en 2011 que cambiaría la ley del aborto para cumplir con la sentencia del Tribunal Constitucional de 1985 y que buscaría una fórmula que protegiera el derecho a la vida del nasciturus?

    Cabeza de lego

    No quiero ni pensar que Mariano Rajoy pueda ser un ente sobrenatural que tenga una colección de cabezas en Moncloa que, como esos  hombrecillos de lego con los que juega mi hijo, se vaya cambiando según convenga al conjunto de “seudoprogres” acomplejados que, junto a él, han gobernado España durante estos cuatro años de mentiras y de traiciones.

    Rajoy que se vaya con Zapatero a supervisar nubes para que pueda venir otro a reparar el daño

    No se trata de que la cabeza no cambie de lugar, sino que sea siempre la misma y que albergue los mismos principios fundamentales, sin someter la palabra dada a los vaivenes del recuento de votos.

    Desde que le oí ayer decir esa frase no he parado de dar vueltas a qué hacer para que el Partido Popular proponga a un presidente que merezca la confianza de los que creyeron en todo lo que la cabeza de Rajoy prometió. Y, como no contemplo la decapitación como solución, creo que no queda otra que quitar a Mariano Rajoy de donde está así, en bloque.

    Y que otro venga a ocupar su lugar. Con una cabeza fija e inamovible, sí, pero con unos principios anclados al sentido del honor y de la verdad. Y Rajoy que se vaya con Zapatero a supervisar nubes para que pueda venir otro que intente reparar el daño que ambos han hecho a España.

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    Doctora en Medicina especialista en Pediatría. He trabajado en proyectos de cooperación al desarrollo en Sudamérica y África. Exportavoz de Derecho a Vivir y diputada regional en Madrid por Vox desde 2019. Tengo la gran suerte de conocer una gran verdad científica: aquel que aparece en el mismo momento de la concepción es un ser vivo de la especie humana. Nuevo, diferente, único. No habrá otro igual a él sobre la faz de la Tierra. He dedicado parte de mi vida a proclamar esta verdad y a defender el derecho a la vida de cada uno de estos seres humanos.Es fácil. Me asiste la verdad y la certeza de que esta causa triunfará. Por eso estoy aquí.