Las portadas de los periódicos con las victorias de los presidentes Obama (2008) y Trump (2016)
Las portadas de los periódicos con las victorias de los presidentes Obama (2008) y Trump (2016)

Año 2008: Barack Obama gana las elecciones en EEUU frente al candidato republicano John McCain y el mundo lo recibe como si hubiese caído el muro de Berlín, por tanto la URSS. Y puede que tuviesen razón, pues el hito de un presidente negro en la Casa Blanca no lo puede negar nadie.

Pero los titulares hablaban de que la libertad, la democracia y la tolerancia habían vencido en EEUU y que por fin un afroamericano sería el presidente del país. Como si en el caso de que hubiese perdido todo fuese al revés. No sabemos si McCain se sintió en el fondo aliviado esa noche al perder ya que así no pareció racista.

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Al final, las principales noticias de los medios hablaban más del color de la piel del presidente o de su impresionante campaña mediática con el ‘Yes we can’ que de sus propuestas, mensajes o posibles ministros.

Año 2016: Donald Trump gana las elecciones en EEUU a la candidata demócrata Hillary Clinton. El mundo ya no es un lugar libre y seguro en el que racismo no tiene lugar, sino todo lo contrario, o por lo menos ha comenzado la cuenta atrás para ello.

También se habla del color de piel del presidente, pero de forma negativa, más habiendo privado a su contrincante, una mujer, de romper el otro ‘techo de cristal’ que faltaba: el de una mujer en el despacho oval.

Desde Europa, Asia y Sudamérica se extiende el mensaje del miedo: el mundo está en peligro, suben las posibilidades de una guerra internacional y la culpa es de la mayor democracia del planeta, que ya no parece ni una democracia. Unas portadas muy diferentes, por ejemplo, a las que se dieron tras la victoria de Nicolás Maduro en Venezuela, que realmente ha supuesto una condena para los venezolanos.

Portada de El País tras la victoria de Maduro
Portada de El País tras la victoria de Maduro

Este extracto de la portada de El País puede servir de ejemplo. Se habla de datos, se cita a los protagonistas y se realiza un pequeño análisis sobre lo que pueden suponer estos resultados. Nada que objetar.

Hay otro ejemplo significativo. La portada de La Razón -diario argentino- el día después de que Adolf Hitler se hiciese con la Cancillería alemana.

Portada de La Razón sobre Hitler
Portada de La Razón sobre Hitler

Habla de datos, nombres, etc. Y aunque nadie podía prever en 1933 el alcance de este hecho, si se intuía que el líder nazi iba a quebrantar los futuros Derechos Humanos, al menos con respecto a los judíos. No había más que escuchar alguno de sus discursos.

Pero por aquella época la interpretación se la dejaba al lector, mientras que el periodista se dedicaba a la información.

Son un par de ejemplos para entender mejor las portadas que llegan a continuación, diferencias y semejanzas entre las victorias de Obama y Trump, cuando las expectativas hablan más que los hechos:

New York Times
New York Times
El País
El País
New Yorker
New Yorker
Der Spiegel
Der Spiegel
Liberation
Liberation
elPeriodico
elPeriodico

No es que haya razones para dudar o por lo menos desconfiar de Donald Trump. No se puede negar que ha insultado a muchos inmigrantes y denigrado a las mujeres, pero si se analizan los hechos, no hay grandes diferencias entre los actos del futuro presidente de EEUU con respecto a sus sucesores.

Es decir, hay una gran diferencia en las palabras, el lenguaje y la forma de expresarse, pero no tanto en el fondo. ¿El muro de México? Existen más de 1.000 kilómetros construidos y lo empezó Bill Clinton. ¿Deportaciones? Según el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU, Bill Clinton deportó a 12 millones de inmigrantes, George W. Bush a 10 millones y Obama, con crisis financiera de por medio, a casi 5 (por no mencionar la derogación de la ley ‘pies mojado, pies secos‘). De denigrar mujeres mejor no hablar por el bien de Bill Clinton.

Obama decidió apoyar las revueltas árabes, lo que provocado la mayor ruptura de Oriente Medio desde la I Guerra Mundial

Ejemplos hay cientos, cada uno con sus pros y sus contras. Por seguir comparando a Obama con Trump. El primero, Premio Nobel de la Paz, decidió apoyar en seguida las revueltas árabes, lo que ha provocado la mayor ruptura de Oriente Medio desde la I Guerra Mundial y cientos de miles de muertos – por no decir millones- mientras que el segundo promete acabar con Estado Islámico y retirarse.

O por ejemplo: Obama vetó la retirada de fondos a Planned Parenthood después de la publicación de los vídeos en algunos de sus miembros aseguran que venden partes de fetos abortados. Se llegó incluso a denunciar a David Daleiden, el autor de los vídeos. Y hace pocos días un informe independiente de la Cámara de representantes ha certificado dichas prácticas ilegales y pide que se le retiren los fondos a esta multinacional abortista.

Hay grandes diferencias entre la política de Obama y las promesas de Trump, por supuesto. En temas como Cuba, Irán, el aborto o la agenda LGTBI se sitúan más o menos en las antípodas, pero hay que recordar lo que prometió Obama en 2008 y lo que ha hecho hasta 2016.

Es decir, ha cumplido muchas cosas, pero no todas. Trump es el presidente, y como tal está atado por su propio partido, que le vigila con lupa y tiene la mayoría en las cámaras, y es atacado de forma constante por su oponentes demócratas, de los cuales hay unos cuantos que prefieren ni asistir a la toma de posesión.

La Prensa publica noticias contra Trump en las que directamente reconocen que no han podido demostrar los hechos

Además de eso, hay un gran número de marchas convocadas en su contra para este viernes -cuando toma posesión-, y para el sábado -día uno de mandato-. Algo parecido a lo que ocurrió en España tras la victoria del Partido Popular -si, muchos de esos demócratas de izquierda americanos hacen cosas parecidas a Podemos-.

Y también está la Prensa, que publica noticias en las que directamente reconoce que no ha podido demostrar que los hechos sean verdad, que no tiene pruebas, que lleva con ese documento meses y no encuentra la menor evidencia, pero que aún así lo publica un día antes de la rueda de prensa de Trump anterior a su toma de posesión.

Una historia que decía que hace años el empresario neoyorkino estuvo en Moscú, en la cama en la que durmió el matrimonio Obama, y mandó a dos prostitutas hacerse pis en ella para vengarse de ellos. Y lo publicaron, imagino, porque le dieron credibilidad pues nadie publica algo que no se cree.

No se trata de realizar una defensa acérrima de Trump ni mucho menos, sino de criticar el papel de los grandes medios. En una época en la que mucha gente se informa con un titular o 140 caracteres, es un error querer informar con una imagen que luego se contradice con las palabras. Los hechos no mienten mientras que las palabras y las imágenes sí venden. Que cada cuál elija su prioridad.

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Madrileño, de familia numerosa. Comenzó a estudiar Historia aunque pronto se cambió a Periodismo. Se licenció por la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces no ha parado. Ha trabajado para las agencias de información Colpisa y Europa Press, para el departamento de comunicación de LaSexta y ha logrado saborear la experiencia de trabajar en papel gracias al periódico La Razón.