Le Pen se niega a ponerse un velo / CTV News

La reina María Antonieta es uno de los personajes más calumniados de la historia europea, porque los revolucionarios franceses tenían que justificar su asesinato. Entre las mentiras sobre ella se encuentra la de que despreció a los hambrientos que acudieron a palacio diciéndoles: “Si no tienen pan, que coman pasteles”.

Esta frase se suele poner como ejemplo de la inconsciencia de los poderosos, que no ven formarse ante ellos las masas de desesperados ante sus palacios hasta que se les lleva al patíbulo.

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El mismo proceso se está viviendo en Europa y Norteamérica. Las oligarquías que nos gobiernan se comportan como déspotas, en vez de como cargos democráticos, y desprecian al pueblo al que las Constituciones atribuyen el origen de la soberanía.

Así, Hillary Clinton calificó a la mitad de los votantes de Donald Trump de “cesta de despreciables”. Francois Hollande, que a los 27 años ya tenía cargos políticos en la Administración, llama a los pobres “desdentados”. El financiero Jacques Attali, mentor de Emmanuel Macron, dijo: “¿Es que se cree la plebe europea que el euro se ha hecho para su felicidad?”.

Acabo con Arcadi Espada, que asegura que los votantes de Le Pen y Mélenchon, nacionalistas y comunistas según él, provienen de “las zonas menos ventiladas de Francia”. Al tal columnista le convendría leer su propio periódico, como este reportaje que explica por qué en los barrios con más delincuencia e inmigración de Marsella gana el FN.

Marine Le Pen
La líder del Frente Nacional, Marine Le Pen / EFE

Metáforas aparte, el político ‘progresista’ británico Nick Clegg sabe por qué muchos de sus electores votaron por el Brexit:

“Hay gente de mi circunscripción que en la campaña del referéndum me decía: ‘Nick, yo no voy a votar por el status quo. Los políticos dicen que nos estamos recuperando, pero yo lo estoy pasando mal, estoy cobrando menos dinero y han pasado 9 años desde la crisis. ¿Tenemos que continuar en esta senda? No’. Entiendo totalmente estos argumentos.”

Menos mal que Clegg lo admite, porque muchos otros en la elite dirigente y sus intelectuales orgánicos se consuelan con patrañas

Menos mal que Clegg lo admite, porque muchos otros en la elite dirigente y sus intelectuales orgánicos se consuelan con patrañas.

Por ejemplo, se ha puesto de moda (o se ha recibido la consigna de) presentar a Macron como un nuevo Charles de Gaulle, cuando las diferencias entre ambos son descomunales: el general quería estar por encima de los partidos, mientras que el financiero quiere formar uno que los integre a todos; los comunistas detestaban al general, pero votarán al financiero; el general era un patriota, mientras que el financiero quiere diluir Francia en la Unión Europea…

De votantes de Mitterrand a votantes de Le Pen

Según Ipsos, a Francois Fillon le han votado, como a Mariano Rajoy, los jubilados, un sector cada vez más importante en las sociedades europeas debido a la suicida campaña de los ‘progresistas’ por legalizar el aborto y promover la esterilidad voluntaria. Los menores de 24 años han optado por Mélenchon y Le Pen.

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Y los franceses de ingresos más bajos han preferido a Le Pen y después a Mélenchon, mientras que los más adinerados han escogido a uno de los suyos: Macron.

¿En qué departamentos ha quedado primera Le Pen el 23 de abril?  En un arco que se extiende desde Calais hasta la frontera con Italia y también en la costa mediterránea y Córcega. Los departamentos donde la candidata del FN ha superado el 30% están todos en el norte, cerca de la frontera belga, hasta hace unos años bastiones socialistas y comunistas. También son departamentos destrozados por el hundimiento de las industrias tradicionales y el desempleo.

Los departamentos donde la candidata del FN ha superado el 30% están todos en el norte, cerca de la frontera belga, hasta hace unos años bastiones socialistas y comunistas

Igualmente, Le Pen ha quedado primera en cientos de municipios rurales y envejecidos, donde, a diferencia de la imagen que tenemos en España del campo francés, creada por los saqueos de camiones españoles realizados por bandas de agricultores, la situación es tan desoladora que cada dos días se suicida un agricultor.

En cambio, Macron y ha ganado en las grandes ciudades, con la salvedad de cuatro de las diez más populosas del país (Marsella, Tolouse, Lille y Montpellier), donde venció Mélenchon.

En esas ciudades viven los altos funcionarios, los inmigrantes subvencionados, los estudiantes y la clase económica y moralmente superior, la que celebra la victoria del joven financiero como propia. En París, Macron obtuvo un 35%, 10 puntos por encima de su media nacional, y Le Pen un 5%, 16 puntos por debajo de la suya.

¿Y dónde celebró Macron su triunfo en la primera vuelta? En un restaurante parisino, La Rotonde, donde la mayoría de los votantes de Le Pen no podrían pagar el menú de 45 euros. Sarkozy, otro miembro de la clase dirigente (el primer líder que bombardeó Libia para llevar la democracia a ese país) reservó el más caro Le Fouquet’s después de su victoria en 2007 frente a la socialista Ségolène Royal, de la que se dice que ya es una de las consejeras de Macron. En Le Fouquet’s, los votantes del FN no podrían entrar más que para retirar la basura.

Le Pen durante la campaña de las elecciones / Te Interesa
Le Pen durante la campaña de las elecciones / Te Interesa

Tenemos dos Francias, pero no la formada por fascistas (¡ay, qué risa!) y demócratas, multiculturalistas y xenófobos, comedores de carne y veganos, creyentes y herejes en el calentamiento global, sino bo-bós (burgueses-bohemios) y desdentados.

Macron no tiene respuesta para las deslocalizaciones

La campaña para la segunda vuelta de las presidenciales ha comenzado con un golpe genial de Le Pen: se presentó en una fábrica de Whirlpool en Amiens, la ciudad natal de Macron, poco antes que éste, para hablar con los obreros que protestaban por el cierre debido al traslado de la actividad a Polonia. Le Pen presentó su plan para desanimar las deslocalizaciones entre los aplausos, las fotos y los besos de los obreros.

Poco después, acudió Macron, escoltado por su batallón de periodistas de los medios de ‘prestigio’, y dijo que no se podían frenar las deslocalizaciones

Poco después, acudió Macron, escoltado por su batallón de periodistas de los medios de ‘prestigio’, y dijo que no se podían frenar las deslocalizaciones. La única solución que él ofrecía eran cursos de capacitacion profesional para los obreros… y supongo que tutoriales para abrir una cuenta en Linkedin.

Emmanuel Macron
Emmanuel Macron celebra su triunfo en la primera vuelta de las Presidenciales francesas. (Fotografía: Yoan Valat /EFE)

¿Cómo Macron va a oponerse a la marcha de la historia, perdón, de la globalización, si proviene de sus mayores beneficiarios? Rafael Poch (La Vanguardia, 25-V-2017) dio la siguiente descripción de los lugares ventilados, que diría Espada, que el inminente presidente de Francia frecuentaba:

“lo conocían (…) en las redes del poder más genuino, fuera de los partidos y de los focos mediáticos: el poder del Club de la Rotonde, la Comisión Attali, verdaderas cocinas que sirven los platos precocinados de los políticos, sean de derechas o de izquierdas, de la French American Foundation, incubadora de young leaders o del Club Bilderberg, cenáculo internacional de poderosos sin comunicado de prensa final en sus reuniones.”

La realidad está llevando a la superación de la dialéctica derecha-izquierda por otras como identitarios-globalistas y centro-periferia y también a desempolvar la lucha de clases.

Sólo los partidos despreciados como populistas por el ‘establishment’ lo han comprendido y se han convertido en la voz del pueblo. Mientras tanto, el candidato del Partido Socialista queda reducido a un ridículo 6,4%.

Aunque Le Pen pierda la elección, este terremoto proseguirá.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es 'Eternamente Franco' (Homo Legens).