La canciller alemana Angela Merkel, recién elegida “Personaje del Año” por la revista Time y el periódico Financial Times –sin duda como encomio a su política pro-inmigración– recibió este lunes en Karlsruhe una ovación tan entusiasta en la convención de la CDU que finalmente hizo un gesto para rogar a sus colegas que parasen y abandonó el podio mientras la seguían aplaudiendo.

Sin embargo, en su discurso tachó el multiculturalismo de gran engaño y dejó claro que quienes busquen refugio en Alemania tendrán que respetar las leyes y tradiciones nacionales y aprender a hablar alemán. Con su claridad habitual apostilló que el multiculturalismo crea “sociedades paralelas”, por lo que supone de hecho una gran estafa ideológica.

Angela Merkel elegida personaje del año por la revista Time.
Angela Merkel elegida personaje del año por la revista Time.

El reto de los refugiados

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Cuando en septiembre Merkel anunció su decisión de acoger a los refugiados sirios que entraban vía Turquía, la canciller dejó al mundo admirado. Con la entrada de un millón de inmigrantes en Alemania, la oleada de críticas a su política de puertas abiertas hizo vaticinar a muchos el fin de su mandato político.

Centenares de voluntarios esperan la llegada de refugiados en Alemania/Fuente:EFE
Centenares de voluntarios esperan la llegada de refugiados en Alemania/Fuente:EFE

La oposición a Merkel tiene dos flancos: el ala conservadora de su partido –cuyos argumentos son razonables– y la extrema derecha cuya xenofobia racista roza los límites de la legalidad. Consciente de que la crisis de los refugiados había pasado de ser un reto a un peligro para su carrera, Merkel seguía negándose públicamente a establecer límites a la entrada de inmigrantes, pero en sus conversaciones privadas con los colegas de su partido llevaba desde noviembre asegurando que iba a empezar imponer restricciones.

Renovado apoyo de la CDU

En su discurso de Karlsruhe, donde habló de reducir significativamente el número de refugiados, verbalizó por primera vez que la capacidad de Alemania para aceptar el éxodo sirio tiene límites. En todo caso, no era la primera vez que criticaba el multiculturalismo, que ya tachó de fracaso absoluto en 2010, en otro congreso de la CDU, cuyo apoyo mayoritario acaba de ganarse una vez más.

Refugiados sirios esperan en la estación de Budapest para coger un tren con destino a Alemania/Fuente:EFE
Refugiados sirios esperan en la estación de Budapest para coger un tren con destino a Alemania/Fuente:EFE

Lo cierto es que entre las filas de la Unión Demócrata Cristiana no parece haber un reemplazo visible como líder de su partido, por lo que tiene posibilidades de salir victoriosa en las elecciones de 2017, prolongando su mandato iniciado en 2005.

Sin embargo, conviene recordar lo que podríamos llamar la maldición de los diez años: Margaret Thatcher, Charles de Gaulle, François Mitterrand, Felipe González, o el padrino político de la propia Merkel, Helmut Kohl, tienen en común que tras una década invencible perdieron de pronto el control de la situación, el prestigio y, cómo no, el poder.

La Canciller de Hierro

Superado el trance del enemigo interno, pues era en sus propias filas donde debía calmar la tormenta más peligrosa, cabe preguntarse quién es esta mujer temerosa de los perros, buena cocinera –sus platos estrella son el redondo de carne y la tarta de ciruela– y que se ha ganado el mote medio irónico de “La Canciller de Hierro”, en alusión nada menos que a Otto von Bismarck, el creador de la Alemania moderna. El apodo es el clásico recurso periodístico, pero las diferencias entre ambos son notables. Si él se caracterizaba por la constancia y la mano dura con que gobernó el Reich, las armas políticas de su homónima Merkel son exactamente las contrarias: la capacidad de adaptación, la ya célebre vuelta en U como reacción ante una crisis y una sutileza desconcertante. Mal que les pese a algunos, esto es el eterno femenino incorporado a la política.

El puño de Merkel

En tanto que Reino Unido y Francia, ensimismados en sus problemas nacionales, pierden fuerza en la UE, la Alemania de Merkel encarna desde hace una década el espíritu de una Europa responsable, cumplidora y capaz de mirar al futuro tras haber superado con mano firme sus propios escollos.

El modelo de gestión de Alemania podría hacer resurgir a la vieja Europa

La indefinición británica y la decadencia francesa contrastan con la firmeza solidaria de Alemania, cuyo modelo de gestión podría hacer resurgir a la vieja Europa desarticulada en forma de madura Eurocracia.

En todo caso, mientras Europa avanza a trompicones en su respuesta colectiva a la crisis de los refugiados, la reacción más acorde con el humanismo cosmopolita de la Ilustración no procede de la Francia de la fraternité de Hollande ni del Reino Unido del liberalismo muscular de Cameron, sino de la cauta Alemania demócrata-cristiana de Angela Merkel.

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Periodista, escritora y traductora de inglés de literatura, ensayo y cine. Pasó su infancia entre París y Washington DC. Licenciada en Filología Inglesa, trabajó durante una década el sector cultural, en empresas como Microsoft Encarta y Warner Music. Tiene tres novelas publicadas. Ha traducido al español a clásicos como Dickens, Kipling, Wilde, Poe y Twain. Colabora desde hace décadas en prensa española y latinoamericana. Tras una década colaborando en revistas femeninas como Vogue, Gala y Telva, se inició como columnista en La Razón, labor que continuó en La Gaceta.