Ben Saphiro, Alex Jones, Paul Joseph Watson o Tucker Carlson son iconos de la 'nueva derecha' en los Estados Unidos.
Ben Saphiro, Alex Jones, Paul Joseph Watson o Tucker Carlson son iconos de la 'nueva derecha' en los Estados Unidos.

Hace unos días fui partícipe de una noticia pésima. Una mala nueva que me puso verdaderamente triste. El Estado de Nueva York había promulgado una ley que permite el aborto del bebé prácticamente hasta el momento previo de nacer. Una ley que, hasta a muchas personas a favor del aborto les parecería una aberración. Como me ha declarado en reiteradas ocasiones un amigo conocedor de primera mano de la realidad norteamericana, en Estados Unidos te puedes encontrar lo peor y lo mejor de la realidad humana. La criminalidad y la seguridad. La defensa del Gobierno Limitado y la exaltación de lo más grotesco de la izquierda neomarxista y posmoderna. Todo dependerá del lugar donde estés y con quién trates.

La ominosa noticia neoyorquina no debería hacernos caer en el pesimismo. Aún hay esperanza. Una ‘nueva derecha’, que recupera elementos de la vieja, es cada vez más influyente y más fuerte. Un primer ejemplo sería las primarias republicanas de 2016 en las que los dos candidatos más laureados eran los más liberal conservadores desde Ronald Reagan: el actual senador por Texas Ted Cruz y el actual POTUS Donald Trump. Un segundo ejemplo, sería el apoyo cada vez más popular que están teniendo movimiento de índole liberal conservador como el Tea Party o las Marchas por la Vida. Todo este renacer liberal conservador en los Estados Unidos se debe a la influencia mediática que tienen personajes como Ben Saphiro, Alex Jones, Paul Joseph Watson o Tucker Carlson.

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Evidentemente, esta ‘nueva derecha’ no es, ni mucho menos, uniforme. Sus miembros poseen aspectos comunes, pero cada uno es hijo de su padre y de su madre. Son fruto de la espontaneidad característica de la derecha sociológica norteamericana. Tenemos desde paleoconservadores como Alex Jones a libertarios de derechas como Ben Saphiro, pasando por conservadores más comunitaristas como Tucker Carlson y liberales clásicos como Paul Watson.

Los tiempos neoconservadores de gente como Cheney o Kristol han pasado dentro del GOP. El Partido Demócrata cada vez se parece más a Podemos

En lo que respecta al sistema político, todos son defensores del modelo de República Constitucional establecido por los Padres Fundadores. Incluso se adscriben a la corriente jurídico-constitucionalista originalista que apuesta por una interpretación de la Constitución análoga a la que hicieron sus redactores. Frente a los anhelos demócratas por establecer un Estado de Partidos a la europea, la ‘nueva derecha’ defiende el Colegio Electoral como garante de la representación de todos los Estados. La uniformidad en esto es prácticamente absoluta.

En lo social todos creen en la familia tradicional como garante de la virtud ciudadana y como base de la cohesión social. También admiten la relación entre quiebra familiar y aumento de la delincuencia y, por ende, de la pobreza. Cada uno puede hacer en su casa lo que quiera pero el gobierno no ha de beneficiar, vía dinero público y prebendas, modelos alternativos que difícilmente pueden ser calificados de familias. Saphiro, por ejemplo, pide incluso sacar al gobierno de la institución del matrimonio.

Respecto al aborto, todos son bastante pro vida. Defienden sin tapujos al más débil aunque puedan diferir sobre en qué supuestos el aborto puede ser permisible (malformación del feto, violación, supuesto peligro de muerte para la madre etc). Lo que ven más necesario a corto plazo es dejar de redar con subvenciones a industrias abortistas (que trafican con órganos de niños, todo sea dicho) como Planned Parenthood. Trump ha cumplido con este objetivo.

En lo económico, todos están de acuerdo en que menos gobierno significa más prosperidad. Todos defienden bajadas de impuestos y desregulaciones en mayor o menor medida. Ben Saphiro junto a Ted Cruz defienden un tramo único del impuesto sobre la renta mientras que otros como Tucker Carlson creen que debe haber cierto control gubernamental de la economía, al estilo de Teddy Roosvelt. En la eliminación de la Reserva Federal también están esencialmente de acuerdo.

En educación y sanidad apoyan la privatización total compaginada con cheque escolar y cheque sanitario. Que cada padre elija dónde quiere que estudien sus hijos y que cada paciente elija dónde y por quién quiere ser atendido.

Donde difieren es en el aspecto comercial. Todos creen que la economía de mercado es beneficiosa pero tienen métodos diferentes para lograr ese comercio más libre. Mientras Ted Cruz o Ben Saphiro creen que el libre comercio es bueno en cualquier circunstancia, Donald Trump o Alex Jones creen que países como China manipulan la economía perjudicando al trabajador norteamericano por lo que es menester poner aranceles estratégicos para forzar una negociación que traiga mayor comercio libre. En eso está Trump ahora con China. Otra cosa, es que discutamos si esta estrategia es rentable o no.

En política exterior encontramos la mayor división. Todos están en contra del globalismo progre y del imperialismo wilsoniano- neoconservador que tantas desgracias e incoherencias ha traído a EEUU. No obstante, difieren en la inmediatez del repliegue estratégico. Saphiro y Cruz –siempre de la mano- creen que Estados Unidos tiene que abandonar Próximo Oriente – Middle East para ellos- paulatinamente sin dejar de ser un actor importante en la región. Alex Jones o Pat Buchanan creen que Estados Unidos debe abandonar esas aventuras imperiales lo más rápido posible y salir de todas las organizaciones multilaterales en las que esté. Los primeros llaman aislacionistas a los segundos y los segundos neoconservadores a los primeros. La riña está servida y Trump se encontraría en un punto medio.

La unanimidad es hegemónica entre estos grupos en lo que respecta a la seguridad fronteriza. Todos defienden terminar y modernizar el famoso muro con México para poder controlar los grupos de inmigración ilegal y el narcotráfico que entra por el desierto. Esto también era defendido, hasta no hace poco, por muchos demócratas aunque aquí nos llevemos las manos a la cabeza pese a no haber gastado ni un minuto de nuestras vidas en informarnos sobre el tema. En poco difieren las opiniones de Bill Clinton de las de Trump sobre inmigración ilegal. Recordemos que Barack Hussein Obama fue el presidente que más inmigrantes ilegales –correctamente, por cierto- ha deportado. Luego, aquí, a los socialistas de todos los partidos se les saltan las lágrimas de emoción al oír hablar de Obama.

Los tiempos neoconservadores de gente como Cheney o Kristol han pasado dentro del GOP. El Partido Demócrata cada vez se parece más a Podemos. Los tiempos en los que al menos defendían al hombre común han sido absorbidos por la historia siendo sustituido por el ecologismo y el identitarismo de raza y género. La nueva tontería del mes ha sido el Green New Deal , que arruinaría a los Estados Unidos. Esta nueva derecha, que adapta al presente lo mejor de la vieja, tiene aún, a Dios gracias, un futuro prometedor. El socialismo posmoderno está entrando en los EEUU. La Nueva Derecha dará la batalla. Batalla que, será clave para la supervivencia de lo que Ronald Reagan calificó como la Ciudad en la Colina…

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