Lamento por algunos jovenes

    Muchos de ellos repiten como papagayos aquello de que son la generación más preparada de la Historia cuando, tal vez, se trate de la generación más manipulable de la Historia.

    0
    Tres jovenes con las nuevas tecnologías
    Tres jovenes con las nuevas tecnologías/ selligent

    Lamento ver a muchos jovenes heredar los odios y los rencores de sus padres, haciéndolos suyos sin pasarlos por el filtro de la razón y el bálsamo del paso del tiempo que cicatriza las heridas. Lamento ver cómo esas cicatrices se mantienen e incluso aumentan por la incapacidad de perdonar y de pasar página.

    Lamento ver a tantos jovenes que han aprendido las malas artes de sus padres, las han dado por válidas e incluso las han mejorado, y que terminan convertidos en aquello de lo que una vez abominaron.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

    Suscríbete a Actuall y así no caerás nunca en la tentación.

    Suscríbete ahora

    Lamento ver a muchos jovenes a los que han adiestrado para que su única e infalible referencia a la hora de actuar sean sus sentimientos y emociones, y no una razón y una conciencia rectamente formada, con lo que se convierten en marionetas de sus sensaciones de cada momento.

    Lamento ver a tantos jovenes de miras estrechas que han caído en las redes del maniqueísmo que les hace ver la realidad en blanco y negro, bueno o malo, aceptable o inaceptable, juzgando todo y a todos y perdiendo la infinidad de matices cromáticos que posee la realidad. Eso les hace ser duros e inmisericordes con los demás, a la vez que tremendamente indulgentes consigo mismos.

    Lamento ver a muchos jovenes cuya filosofía de vida –aunque ellos no sepan formularlo así- se limita a un hedonismo embrutecedor que les hace vacuos y manipulables

    Lamento ver a muchos jovenes cuya filosofía de vida –aunque ellos no sepan formularlo así- se limita a un hedonismo embrutecedor que les hace vacuos y manipulables, y les deja embarrados en el cenagal de sus pasiones y comodidades. Nadie les ha hablado de esa máxima de Paul Claudel (sería demasiado incómoda para sus oídos) que afirmaba que «la juventud no está hecha para el placer, sino para el heroísmo».

    Lamento ver a tantos aprovechados y sacamantecas que se ganan a los jovenes con sus palabras almibaradas y sus promesas falsas e inalcanzables con tal de obtener su favor o su voto. Una vez conseguido, les dejarán tirados en la cuneta de la vida y la indiferencia.

    Lamento ver a tantos jovenes ancianos antes de tiempo, con unos horizontes sombríos, con una ilusión robada y con un egoísmo que se ha hecho fuerte en sus vidas, consumidos por el hedonismo y el conformismo más ramplón.

    Lamento ver a tantos jovenes seducidos por el culto al cuerpo más pagano y descuidando el cultivo de su alma y su espíritu. No han alcanzado a comprender que la juventud es el engaño de creerse eternos.

    Lamento ver a muchos jovenes desafectos hacia la historia de su nación, porque eso les hace perder el ancla en la que cimentarse y quedar a merced de vaivenes y modas efímeras.

    Lamento ver a tantos jovenes con unos horizontes vitales tan materialistas, donde no hay apenas espacio para metas espirituales y eternas. Es el triunfo del aquí y el ahora.

    Lamento, a la vez, ver a muchos jovenes acobardados por el horizonte y sombrío y oscuro que los adultos les pintan. Como en ese horizonte sólo hay metas materiales, se vuelven temerosos y egoístas y caen en el «todo vale» con tal de conseguirlas.

    Lamento ver a muchos jovenes quejosos con las dificultades de la vida, quizás porque sus padres no les equiparon con las herramientas necesarias para enfrentarse a ellas.

    Lamento ver a tantos jovenes que se conforman con lo primero que les dan, siempre que no se exija de ellos un esfuerzo demasiado grande ni demasiado incómodo

    Lamento ver a tantos jovenes que se conforman con lo primero que les dan, siempre que no se exija de ellos un esfuerzo demasiado grande ni demasiado incómodo.

    Lamento ver a muchos jovenes a los que han encandilado con la promesa de una vida fácil, cómoda y sin responsabilidades, donde muchos sean los derechos y pocos los deberes. Han sabido manipularles de la forma más burda y simple.

    Lamento ver a tantos jovenes cuya mayor preocupación en la vida es no ser demasiado diferentes de los demás, aceptando todo lo que la corrección política determine que hay que aceptar y siguiendo dócilmente los patrones establecidos sin salirse del camino marcado.

    Lamento ver que muchos de ellos repiten como papagayos aquello de que son la generación más preparada de la Historia cuando, tal vez, se trate de la generación más manipulable de la Historia.

    Sí, lamento todo esto de los jovenes porque, precisamente, quiero a los jovenes. Me pasa lo que decía San Juan Bosco: «Me basta con que seáis jovenes para que os quiera». De ahí este lamento, confiado en que no es demasiado tarde.

    Comentarios

    Comentarios