Quim Torra, presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña /EFE
Quim Torra, presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña /EFE

Ladrones, fascistas, repulsivos, patéticos“, “bestias carroñeras, víboras, y hienas con una tara en el ADN“. Éstos son algunos de los insultos lanzados contra los españoles por Quim Torra.

Esos insultos del diputado separatista, que aspira a gobernar la Generalidad catalana, han provocado críticas de diversos partidos. Incluso Ada Colau le ha puesto a caldo, diciendo que esos insultos “me ofenden y le invalidan para ser president”. Así mismo, hoy, en un comunicado conjunto, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez han llamado “xenófobo” a Torra. El adjetivo lo he visto repetido en diversos medios y escrito por muchos usuarios de redes sociales, y sé que muchos lo escriben con la mejor intención, pero me temo que se equivocan.

¿Acaso los españoles somos extranjeros en Cataluña?

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Como acertadamente ha apuntado hoy Galicia Bilingüe, lo de Quim Torra no es xenofobia. Mal que le pese, Quim Torra es tan español como cualquier murciano, gallego, madrileño o vasco. Cuando insulta a los españoles no está insultando a extranjeros, ya que los españoles no somos extranjeros en Cataluña, pues Cataluña es una parte de España. Lo que hace Quim Torra es insultar a sus propios compatriotas por ser españoles como él, una forma de odio que tiene un nombre: hispanofobia. La palabra ni siquiera me la he inventado yo, por si alguien lo piensa, pues figura en el diccionario de la RAE, que la define así: Fobia a lo hispano o a lo español“. Una fobia que es xenofobia cuando ese odio lo cultiva alguien que no es español, pero que viniendo de un español como Torra, además de odio se convierte en una forma de estupidez.

“La ultraizquierda no es la única que hace buenas migas con los hispanófobos. PP y PSOE llevan décadas pactando con partidos separatistas que se han dedicado a promover el odio a España”

Si esta palabra rara vez aparece en los medios, incluso en casos tan evidentes de hispanofobia como el de Quim Torra, es porque a diferencia de la xenofobia, el odio a España y a los españoles ha sido obviado, disculpado y hasta justificado por muchos políticos y medios de comunicación, hasta tal punto que la sociedad ha asumido que a la hora de criticar formas de odio, es más grave y suena peor llamar “xenófobo” a alguien que llamarle “hispanófobo”. De hecho, muchos medios y políticos que no se cansan de señalar “delitos de odio”, incluso donde no los hay, y que llaman “xenófobos” y “racistas” incluso a aquellos que se limitan a criticar al Islam (que no es una raza ni una nación, sino una religión), al mismo tiempo no ven censurable que alguien dedique a España un odio enfermizo y visceral. Y no estoy limitándome a especular.

Hispanofobia, una forma de odio amparada por políticos y medios

A modo de ejemplo, hace sólo un mes, Ada Colau dedicaba una calle al hispanófobo Pepe Rubianesun tipo que se hizo famoso en 2006 por insultar a España y a los españoles en TV3 con estas palabras: a mí, la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás, que se metan a España en el puto culo, a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando del campanario. También señalé aquí hace dos años que Colau mantiene en el callejero de Barcelona una calle dedicada a Sabino Arana, un ideólogo separatista famoso por su odio a los españoles, a los que veía como una raza inferior y llena de defectos (a pesar de ser él mismo español). La alcaldesa ultraizquierdista ha tenido tiempo de sobra para quitarle esa calle a un personaje tan odioso, pero en vez de eso le quitó una plaza a Juan Carlos I, el anterior Rey de España.

Por supuesto, la ultraizquierda no es la única que hace buenas migas con los hispanófobos. PP y PSOE llevan décadas pactando con partidos separatistas que se han dedicado a promover el odio a España, e incluso ellos mismos han aceptado rendir homenaje a personajes que expresaron una hispanofobia que no era menor que la de Quim Torrá, como es el caso de Castelao, un político e intelectual separatista que escribió en su libro “Sempre en Galiza”Lo que el mundo distingue como ‘español’ ya no es el ‘castellano’; es el ‘andaluz’, que tampoco es andaluz sino gitano”. En esa misma obra, Castelao hacía suyas las palabras de otro escritor, Vicetto, que hablaba de la canalla mestiza de gallegos y moros que constituía los modernos pueblos de Castilla, Extremadura, a quienes tachaba de “raza de impura, adulterada sangre”. A pesar de ello, Castelao tiene calles y plazas en numerosas localidades de Galicia e incluso calles dedicadas a su nombre en Madrid y en Barcelona. Hace unos años La Voz de Galicia se escandalizó de que Gloria Lago criticase esos insultos de Castelao a los españoles. Ante la hispanofobia de Castelao, La Voz se quedaba muda.

Sin duda, el caso más extremo de colaboracionismo con la hispanofobia ha sido el del PSOE, un partido que ha gobernado en diversos ayuntamientos gallegos e incluso en la Xunta con los hispanófobos del BNG, una formación separatista que cree que hablar en español es insultar a Galicia. Pero las amistades del PSOE en el campo separatista han ido aún más allá. En 2013, el PSOE compartió plataforma con los separatistas violentos de Agir y la Brigaautores de diversas amenazas y agresiones hispanófobas en Galicia. ¿Con qué cara viene ahora el PSOE a hablar de “delitos de odio” tras haber compartido pancarta con esa gentuza?

* Publicado originalmente en Contando Estrelas.

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Nacido y residente en Vigo. Diseñador web y gráfico con 18 años de experiencia, aficionado a la fotografía y bloguero. Publica desde 2004 el blog "Contando Estrelas", en el que ha escrito más de 9.000 artículos sobre temas de actualidad, cultura, defensa y nuevas tecnologías. Participa desde hace muchos años en el movimiento cívico: es socio de HazteOir.org desde 2003, socio de Galicia Bilingüe desde sus inicios en 2007, miembro de la Red Liberal desde 2008 y colaborador de CitizenGO desde 2013. Admirador de J.R.R. Tolkien, su pseudónimo es una palabra en idioma quenya (la lengua élfica creada por el escritor británico) que significa "observador de estrellas”.