Legionario español.
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Andan los partidos poíticos como locos las últimas semanas. Y esta semana se van a intensificar los movimientos relativos a la comunicación delos cabezas de lista a las elecciones generales que se celebrarán el 28 de abril, ya que el plazo de presentación de candidaturas se cierra el domingo 25 de marzo.

Algunos de los nombres propuestos por los diferentes partidos han levantado mucha polvareda mediática. En ocasiones, por problemas en el proceso de elección de primarias, que no hayn llegado a los juzgados in extremis; o porque se ha roto el deber de neutralidad en los aparatos en dichos procesos.

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El pasado profesional -los que lo tienen- de algunos de los candidatos ha sido de igual modo objeto de polémica. También los lugares que han frecuentado en el pasado o algunas opiniones -probablemente manipuladas- vertidas a través de las redes sociales. Se habla de si el candidato es de tal o cual corriente de un partido o de si, perteneciendo en el pasado a otro partido apoyó tal o cual propuesta.

Pero ni una palabra de sus cualidades de liderazgo real. Con seguridad se habrá estudiado a través de encuestas la aprobación o rechazo que provoca entre los electores antes de ser elegidos. Pero eso no equivale al liderazgo.

Viene esta reflexión a cuento de una interesantísima charla en formato TEDx a cargo del coronel Francisco Javier Marcos, director de la Academia de Infantería sucedida hace pocas fechas en la Universidad de Castilla La Mancha.

Puso como ejemplo la acción heroica del jefe de una unidad de la Legión que aseguraba un sector de una ruta fundamental para el despliegue de ayuda humanitaria en el año 2012 en Afganistán. Recibieron un ataque con fuego directo.

Lo que le llevó a actuar de aquella manera está más conectado con la fuerza interior que lleva a un superior, a un líder, a renunciar a su bien particular por el bien del equipo

El oficial al mando organizó la defensa y, al percatarse de que un tirador había sido herido en el cuello con grave peligro para su vida, reptó cuarenta metors bajo el fuego enemigo hast allegar junto a su subordinado. La conversación entre ellos referida por el coronel Marcos no tiene desperdicio. La resumo:

– Vuelva a su puesto, puedo seguir.
– Tu hija va a nacer en dos meses y te necesitará.
– Sí, pero primero tengo que cumplir con esta misión.

Ignorando la buena disposición de su subordinado, le realizó una cura de emergencia, taponó su hemorragia y, con la ayuda del fuego de cobertura de la unidad, lo cargó y trasladó hasta un lugar seguro. El ataque fue finalmente repelido y un helicóptero evacuó al herido. Los sanitarios confirmaron que, de no haber intervenido el oficial, la muerte era segura.

El coronel Marcos expone a partir de esta acción heroica de guerra que, más allá de la preparación física y técnica del oficial, lo que le llevó a actuar de aquella manera está más conectado con la fuerza interior que lleva a un superior, a un líder, a renunciar a su bien particular por el bien del equipo. 

¿Cuáles son las cualidades que encarnó ese oficial y que responden al verdadero liderazgo? Integridad, confianza, ejemplaridad, influencia y humildad.

Integridad, que es “el lugar en el que la palabra y las acciones se encuentran”. Una cualidad en la que no caben medias tintas: o íntegros o hipócritas.

Confianza, en uno mismo para inspirar a otros. Sólo de esta manera se logra la autoridad del líder que difiere de la del mero jefe, en que se otorga de abajo a arriba y no al revés.

Ejemplaridad, sustentada en un comportamiento positivo que sirve de referencia, pero que se debe mantener “en todo momento”, porque “la palabra convence y el ejemplo arrastra”. O dicho de otra manera. Las personas se acuerdan de lo que hicieron los líderes por ellas, no de lo que dijeron.

Influencia, que se debe asemejar a la inspiración en los otros. Porque en la base de ser inspiración para los demás está el deseo de servir, mientras que los superiores que tratan de servires de los demás lo hacen manipulando. Para ello es necesario, más allá de las cualidades técnicas, tener valores que emerjan del corazón, puesto que se hace imprescindible conectar desde las emociones con el equipo. “Y el primero de los valores es el valor”, apostilla el coronel.

Humildad, una cualidad alejada de la ausencia de autoestima o infravalorarse: “No es pensar que uno vale menos, sino pensar menos en uno mismo”. Una palabra proveniente del latín humus, que es “la tierra que fertiliza al resto de la tierra”. Por otro lado, la humildad, que se desarrolla en acciones profundas sin publicidad, procura al líder una garantía, a juicio del coronel: “nada nos puede dañar si sabemos lo que somos”. Aunque los demás no lo sepan.

Integridad, confianza, ejemplaridad, influencia y humildad. Más nos valdría que los partidos políticos interiorizaran esta receta del liderazgo a la hora de escoger a quienes conforman sus listas.

Pero mucho me temo que mientras las listas sean cerradas, no hay remedio. Los candidatos estarán mucho más dispuestos a contentar a la persona detrás del dedo que les confiere la posibilidad de concurrir a las elecciones, que a poner a prueba su integridad frente a los electores; o a ganarse la autoridad de los votantes con su credibilidad; o a arrastrar con el ejemplo y no dejar que las plabras sean borradas por el viento; o a servir de inspiración a través del servicio; o a ser auténticamente humildes.

Se buscan líderes.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".