Beatriz Gimeno, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid/Flickr ciudaddemujeres.com

Doña Beatriz es conocida por hacer afirmaciones cuanto menos llamativas. Por ejemplo, en enero de 2013 publicó un artículo diciendo que la heterosexualidad provoca “daños” a las mujeres y proponiendo combatirla con el lesbianismo, entendido como el más genuino feminismo.

En aquel artículo había una descalificación de la heterosexualidad que exponía la ideología de género de la forma más descarnada:

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La heterosexualidad, el régimen regulador por excelencia, no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres; un régimen regulador de la sexualidad que tiene como finalidad contribuir a distribuir el poder de manera desigual entre mujeres y hombres construyendo así una categoría de opresores, los hombres, y una de oprimidas, las mujeres”.

Considera a las amas de casa “trabajadoras reproductivas a coste cero”

Su nuevo artículo tiene este título: “Si no es feminista no es nuestra constitución”. En él dice que “el neoliberalismo tiene una agenda oculta para las mujeres” que, según ella, “conduce a la necesidad política de que las mujeres regresen a su antiguo rol de cuidadoras y trabajadoras reproductivas y domésticas a coste cero”.

Es decir, que esta diputada considera a las mujeres que se dedican a su hogar “trabajadoras reproductivas a coste cero”. El caso es que estos desvaríos no se acercan ni remotamente a la realidad. Vivimos en una sociedad capitalista en la que la mujer se ha incorporado masivamente al mundo del trabajo, así que las conspiraciones judeomasónicas que imagina esta diputada sólo existen en su imaginación.

Marxismo en vena: pide una constitución anticapitalista y antipatriarcal

Lo más esperpéntico llega cuando doña Beatriz traza las líneas de lo que sería su Constitución ideal:

Necesitamos un nuevo pacto que rompa con este modelo social, económico y político pero también con este modelo patriarcal que es constitutivo de las democracias, y las constituciones liberales”.

Es decir, que Gimeno quiere una Constitución anticapitalista y basada en el feminismo de género, que como ya expliqué aquí, surgió de las filas del marxismo, aplicando directamente la tesis de la lucha de clases a la relación entre hombres (calificados como opresores) y mujeres (calificadas como oprimidas). Precisamente la calificación que hizo Gimeno en el citado artículo de 2013.

Paridad: cómo cargarse la democracia en nombre de la democracia

Gimeno también pide que ese nuevo “pacto constituyente” -como ella lo llama- “instaure la paridad como consustancial a la democracia”. Esto es un completo absurdo. La democracia no implica que haya igual número de mujeres y de hombres en todos los sitios.

Gimeno quiere un régimen que valore a las personas por su sexo y no por sus méritos: eso de democracia no tendría nada

Gimeno quiere un régimen que valore a las personas por su sexo y no por sus méritos: eso de democracia no tendría nada. De hecho, eso implicaría violar abiertamente el Artículo 2.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:

“Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

Lo que propone Gimeno es un régimen totalitario, en el que el Estado impondría cuotas sexuales en todos los ámbitos para satisfacer los caprichos de ideólogas radicales como Gimeno.

Incluso perjudicaría a las mujeres, pues si las mujeres tuviesen mayor presencia en cierto ámbito, tendrían que perderla para imponer la presencia paritaria de hombres.

Es un completo absurdo que ahogaría cualquier atisbo de libertad en aras de un feminismo que ha perdido por completo el sentido común.

Pide autonomía para la mujer pero que su tiempo lo ‘redistribuya’ el Estado

En la cascada de disparates que ha escrito, la diputada de Podemos incluso se contradice a sí misma en un mismo párrafo, cuando pide una nueva Constitución “que nos otorgue autonomía completa sobre nuestros cuerpos, que proteja nuestro tiempo y que lo redistribuya en todo caso”.

Me pregunto si esta diputada ha dedicado siquiera un minuto a repasar eso que ha escrito, porque tras pedir autonomía para las mujeres, pretende que el Estado redistribuya su tiempo: una completa majadería, pues al fin y al cabo, ¿a cuento de qué se tiene que meter un político a “redistribuir” el tiempo de nadie, sea mujer o no?

¿Es que a los podemitas ya no les basta con imponernos en qué sentido debemos caminar por las aceras?

Gimeno termina sus ocurrencias afirmando: “necesitamos una constitución que sea fruto de un nuevo pacto sexual, además de social”. Pues no, señora Gimeno: lo que propone usted no es un pacto ni sexual ni social.

Lo que Gimeno quiere es un nuevo tipo de dictadura socialista que además de dejarnos sin libertades ni propiedad, nos deje sin familia, que es al final lo que busca las ideología de género

Lo que Gimeno quiere es un nuevo tipo de dictadura socialista que además de dejarnos sin libertades ni propiedad, nos deje sin familia, que es al final lo que busca las ideología de género. Y me remito a lo que expuso una de las formuladoras de esa ideología en 1970, la marxista Shulamith Firestone:

A menos que la revolución arranque de cuajo la organización social básica -la familia biológica, el vínculo a través del cual la psicología del poder puede siempre subsistir clandestinamente-, el germen parasitario de la explotación jamás será aniquilado”.

Ya he dicho otras veces que la familia ha demostrado ser el mejor dique contra los proyectos de ingeniería social, porque es el ámbito más básico en el que se educa a las personas para ejercer su libertad y asumir, en consecuencia, su responsabilidad.

Todos los totalitarios han querido y siguen queriendo liquidar a la familia precisamente por eso. Lo más alarmante es que la ideología de género esté agrediendo a ese dique familiar mediante imposiciones aplicadas en países teóricamente democráticos.

Impedir agresiones totalitarias como ésa sí que debería ser el objeto de una buena reforma constitucional.

*Este artículo se ha publicado originalmente en el blog Elentir Contando Estrelas.

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Nacido y residente en Vigo. Diseñador web y gráfico con 18 años de experiencia, aficionado a la fotografía y bloguero. Publica desde 2004 el blog "Contando Estrelas", en el que ha escrito más de 9.000 artículos sobre temas de actualidad, cultura, defensa y nuevas tecnologías. Participa desde hace muchos años en el movimiento cívico: es socio de HazteOir.org desde 2003, socio de Galicia Bilingüe desde sus inicios en 2007, miembro de la Red Liberal desde 2008 y colaborador de CitizenGO desde 2013. Admirador de J.R.R. Tolkien, su pseudónimo es una palabra en idioma quenya (la lengua élfica creada por el escritor británico) que significa "observador de estrellas”.