Los diputados Joan Tardà y Gabriel Rufián
Los diputados Joan Tardà y Gabriel Rufián en el Congreso de los Diputados

El posfranquismo nos dejó una serie de clichés incrustados en el cerebro como los percebes en las rocas: “el pueblo trajo la libertad”, “socialismo es honradez”, “la democracia que nos dimos a nosotros mismos”, “¡qué difícil fue luchar contra la dictadura desde dentro!”, “hay que hacer que los nacionalistas se sientan cómodos en España”…

Y uno de éstos fue la superioridad de los catalanes, entendidos como un todo. El comunista Vázquez Montalbán convirtió a todo espectador del Nou Camp en antifranquista y catalanista al decir que el Barça había sido “el Ejército desarmado de Cataluña”.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

El efecto de ese discurso machacón lo comprobamos en la joven izquierdista Beatriz Talegón, que escribió el siguiente tuit: “La población Catalana tiene una cultura democrática muy por encima de la media española. Por eso aquí no se entiende casi nada”.

tractorada de payeses-catalanes-independentistas
Tractorada de payeses catalanes independentistas

Entre las víctimas del prucés que nadie lamentará está el tópico de los nacionalistas como los únicos catalanes merecedores de la denominación de origen y de esos mismos catalanes fetén como cosmopolitas, demócratas, pacíficos, tolerantes, europeístas, trabajadores y cultos.

La larga lista de mentiras

Los vídeos que circulan por las redes, más los espectáculos que da Gabriel Rufián (¡qué apellido para un político profesional!) en el Congreso, muestran ante todo el mundo a una banda formada por paletos, histéricos, matones y cobardes. Pero lo que más daño les está haciendo a los caciques del prucés, tanto los del campo político como los del periodístico, es que están quedando como mentirosos.

Los cientos de licenciados en Filología Catalana y enchufados que forman el estado mayor de la independencia jugaban de farol

La lista de mentiras con las que han engañado desde a sus incondicionales hasta a los corresponsales extranjeros más impresionables es tan larga como la de las empresas que abandonan Cataluña. Pero hay que recordarla.

Los bancos no sólo no se van a ir de Catadisney, sino que vendrán más. “Espanya ens roba”. La Unión Europea aceptará a la nueva Republiqueta porque los catalanes son la élite del conocimiento y la laboriosidad. Madrit acabará negociando con la Generalidad la independencia. Las pensiones y la esperanza de vida subirán en el nou Estat d’Europa. La economía de Cataluña puede prescindir del mercado del resto de España…

En resumen, que los cientos de licenciados en Filología Catalana, enchufados y caza-subvenciones que forman el estado mayor de la independencia tenían un plan, porque lo han estado preparando desde hace cinco años.

Pues bien, lo han ido reconociendo uno tras otro: no había plan.

Eran tan listos y tan superiores y estaban tan encantados de haberse conocido que estaban seguros de que en cuanto dijesen “¡nos vamos!”, recibirían más invitaciones para que usasen el euro o el dólar que una estrella de Hollywood para cenar.

La DUI era sólo para asustar a ‘Madrit’

Esa golpista huida con pintas de monja progre que se llama Clara Ponsatí dijo en 2014 que la señora Cataluña estaba preparada para la independencia, pero acaba de reconocer que ni ella ni sus cómplices lo estaban. Entonces… ni han gobernado ni han preparado el golpe de Estado. ¡Y es una profesora de universidad en Escocia! (¡Cuántas universidades hay que cerrar!)

La ex consejera Clara Ponsatí y el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont
La ex consejera Clara Ponsatí y el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont

Joan Tardá, que lleva ya 13 años como diputado en las Cortes del Reino de España, ha reconocido que no había “una mayoría social” de catalanes a favor de la independencia. Pero él ha estado asegurando durante años lo contrario.

El jefe de la banda, también huido, ha admitido que todo era una superchería. Según Puigdemont, nieto de un falangista (todo es mentira en Cataluña, sobre todo el pasado), con la declaración de independencia, que fue vista y no vista, sólo pretendían sentar al Gobierno nacional a negociar la entrega de lo que ellos ya habían decidido que querían.

Puigdemont, después de repetir que su plan era “o referéndum o referéndum”, ahora revela que está dispuesto a otra solución que no sea la independencia.

Y todos estos politiquillos, con sueldos superiores a los de un ministro, para mantener su negociete no han vacilado en mentir, en dividir a los catalanes y en difundir odio. Eso sí, con la ayuda de docenas de tertulianos, columnistas y editores, que siguen cobrando sus subvenciones y sus salarios de la televisión y de la radio públicas.

¿Se enmendarán los ‘aprovechateguis’?

El reconocimiento por parte de los mentirosos de sus engaños, ¿hará que los catalanes les abandonen asqueados en las elecciones convocadas por Mariano Rajoy?

Yo me temo que no. El primer motivo es el sistema electoral, copiado del vigente para las Cortes españolas, que prima a las provincias con más separatistas (Lérida y Gerona) en perjuicio de Barcelona y Tarragona, más pobladas.

El segundo es la aceptación de estas mentiras no sólo por los fanáticos del separatismo -que seguramente las interpreten como ejemplos de astucias o invenciones del CNI-, sino por los aprovechateguis o los calculadores. ¡Qué bien describe a éstos Manuel Trallero!

“¿Para qué nos vamos a hacer daño? ¿Que ahora toca independencia? Pues independencia, como antes tocó ser comunista, católico o franquista y alzar el brazo. ¿Después? Después ya veremos… La cosa consiste en ir pasando sin levantar nunca las alfombras, sin tirar de la manta, sin decir esta boca es mía, sin cambiar. ¿Para qué?”

Los cientos de miles de catalanes que no se creen el cuento de Catadisney, pero que han participado en la escenificación con sus esteladas como capas de Supermán o con sus desprecios a sus vecinos españolazos, porque calculaban que algo les caería en el nuevo reparto, ¿van a enmendarse? No creo, eso exigiría una rehabilitación moral que, si se realiza, lleva mucho tiempo.

El Gobierno de la Nación ha estado los últimos cinco años asegurándonos que no pasaba nada

Y el tercero es que quien tenía la obligación de defender la unidad de España y la Constitución, el Gobierno de la Nación, ha estado los últimos cinco años asegurándonos que no pasaba nada, sin tomar una sola medida contra los separatistas.

Por desgracia, después del 22 de diciembre volverá la misma tabarra, a la que se unirá la reforma constitucional de Fierabrás, que nos curará a todos los españoles para que vivamos felices y comamos perdices.

Manifestación de catalanes con banderas españolas en Barcelona
Manifestación de catalanes con banderas españolas en Barcelona

Por fortuna, los españoles honrados han despertado, incluso en Cataluña. Y ya millones no se van a dejar seguir engañando. En su soberbia, la partitocracia ha desmoronado el tinglado y le costará volver a levantarlo, sobre todo con Podemos, el azote del capitalismo y la corrupción, convertido en sayón de la banda del 3%.

Comentarios

Comentarios

Compartir
Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es Lecciones de España, en versión digital: http://www.editorialmanuscritos.com/Lecciones-de-Espana.