Manuel Valls, candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona. /EFE
Manuel Valls, candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona. /EFE

De un tiempo a esta parte ha cobrado gran protagonismo entre nosotros Manuel Valls, un español que ha acabado -según todos los indicios- su carrera política en Francia y prueba ahora fortuna en su país de nacimiento, España. Ha vuelto para ser alcalde de Barcelona.

Ya sabrán que lo que más le ha preocupado a Manuel Valls en los últimos meses es el pacto de Ciudadanos -su partido mecenas en España- con Vox para apear al PSOE de la Junta de Andalucía. “No puede haber ningún pacto con Vox”, ha dictaminado don Manuel en todos los foros posibles. Pues el pacto se ha producido, miren por dónde. Y Ciudadanos -la formación política que ha sostenido a Susana Díaz en la Junta- no se hubiera comido una rosca gubernamental si Vox no hubiera obtenido 12 escaños y no hubiera cedido a algunas de sus pretensiones para facilitar el gobierno de ‘populares’ y ‘naranjas’.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

De Valls conocíamos su trayectoria política en el país vecino, donde fue alcalde y posteriormente ministro del Interior y jefe de Gobierno. Un colaborador de Actuall, catedrático y buen conocedor de Francia y su política, Francisco Contreras, recordaba en este mismo periódico que Valls fue el ministro que reprimió con inusitada dureza las manifestaciones contra el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo organizadas por ‘La Manif por tous’ hasta el punto de recomendar ¡el mismo ministro del Interior! a los manifestantes que no asistiesen con sus hijos. Excelente manera de proteger las libertades de manifestación y expresión por parte de quien tiene la obligación de salvaguardarlas.

Por otra parte, Manuel Valls ha tenido -o tiene- vínculos con la masonería, dato que él no ha negado. Son infinitas las referencias a este tema en medios franceses y son menos los medios españoles que se han hecho eco de la condición masónica del candidato de Ciudadanos a la alcaldía de Barcelona. El Mundo, por ejemplo, recordaba que Manuel Valls se inició en el Gran Oriente de Francia -versión extremadamente jacobina de la masonería- en la década de 1980. Y lo hizo en la logia denominada ‘Ni maestros ni dioses’. Otras fuentes proporcionan más detalles y desmienten ese dato no por falso sino porque al parecer su ingresos e produjo en otras fechas y circunstancias.

Portada de L'Express titulada "Un francmasón llamado Valls".
Portada de L’Express titulada «Un francmasón llamado Valls».

Gracias al digital ‘Metrópoli abierta’ hemos conocido también que la masonería local de la ciudad condal está movilizándose para apoyar Valls en su carrera política municipal en España. “De ahí que un grupo de masones arrope periódicamente al candidato a alcalde tanto en sus discursos o actos privados como en sus comparecencias públicas”. Otro dato resulta interesante: “Se han cifrado en 35 los masones que pasaron a trabajar en el Ministerio del Interior cuando él asumió la titularidad de este departamento gubernamental. Y en 2014, a poco de llegar al mismo, realizó una cumbre en el hotel Beauvau con miembros de diferentes ramas de la masonería para exhortarles a combatir los extremismos y, en especial, hacer un cerco al Front Nationale de Le Pen”, nos detalla ‘Metrópoli Abierta’.

Como autora a la búsqueda de personaje, he buceado algo más en las intervenciones de Manuel Valls. En español no se ha prodigado mucho hasta este año pero me he tomado la molestia de ver y escuchar su discurso de este año en el Instituto Atlántico de Gobierno, una entidad privada puesta en marcha por José María Aznar como «centro de enseñanza universitaria superior con vocación pedagógica universal, imparte una oferta académica de excelencia sobre las políticas públicas y el funcionamiento de las instituciones».

O mucho me equivoco o este ‘paracaidista’ no tendrá buen resultado en las elecciones municipales del 2019

La intervención magistral -y plúmbea- del exjefe de Gobierno francés llevaba por título ‘La importancia de los valores en la política’.  Entre sus ideas principales: su conocida hostilidad hacia el populismo, su referencia al secularismo como “valor” y al “aborto” como “progreso”, calificando a Polonia como “un problema” por su postura acerca del aborto. Llamativo también que en sus menciones a la religión sólo mencione al Islam y al judaísmo. Ese es Manuel Valls.

O mucho me equivoco o este ‘paracaidista’ no tendrá buen resultado en las elecciones municipales del 2019. No le ayudará su desembarco repentino en la arena política patria, su desconocimiento de la ciudad que aspira a gobernar, su discurso monocorde -además, leído-, quizá para evitar que la elevación del tono de voz o un gesto de emoción o una sonrisa le asimile a los que más detesta: los  ‘populistas’. Y si me lo permiten, hacer referencia a su propia candidatura diciendo de sí mismo que es “el candidato de las élites” y presentar un libro que se titula ‘Barcelona, vuelvo a casa’ un año antes de pedir el voto a los barceloneses me da muy muy poca confianza.

Comentarios

Comentarios

Compartir
Licenciada en Geografía e Historia y máster en Bioética, ha sido editora de Ciencias Sociales y contertulia en el programa La Linterna de la Iglesia de la cadena COPE. Miembro de varias entidades sociales, aspira a cambiar el mundo como responsable de prensa en HazteOir.org.