Margallo, un ministro adicto a la verborrea y al protagonismo

    Margallo ha logrado enfadar a países amigos y enemigos, a la oposición y a su partido. Y siendo ministro de Exteriores su tema favorito es Cataluña.

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    Caricatura de José Manuel García-Margallo / Álvaro Martínez.

    José Manuel García Margallo, ministro de Exteriores y amigo íntimo de Rajoy, es uno de los miembros del Gobierno que, con diferencia, más se prodiga en los medios. Sin embargo, ya es habitual que sus declaraciones no se centren en los asuntos de su departamento y que provoquen incendios difíciles de apagar. España es casi siempre la que peor parada sale con las frecuentes salidas de tono de un jefe de la diplomacia poco diplomático.

    Y es que Margallo parece dispuesto a solucionar el problema catalán él solito aunque su actuación, lo único que ha conseguido, es enfangar más la situación y dar alas al independentismo. Lo mismo ha ocurrido con países amigos y enemigos.

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    Ha tenido la ‘cualidad’ de conseguir enfadar a casi todos, incluso en el seno de su propio partido. Estas son sólo algunas de sus meteduras de pata más remarcables:

    Estreno a lo grande

    Si el cargo de ministro de Exteriores comporta el ser cauteloso, Margallo se inició en el cargo originando un conflicto diplomático con Reino Unido.

    En 2012, recién nombrado y estando en Estrasburgo, el eurodiputado conservador británico Charles Tannock se le acercó para felicitarle y delante de las cámaras el español le espetó un «¡Gibraltar, español!». Sorprendido, el británico le dijo: «ya hablaremos de eso…». A continuación sus declaraciones abrieron la prensa española y la de Gran Bretaña. Primer conflicto creado.

    «Un tiro en el pie»

    Ocurrió con la expropiación de YPF por parte de Argentina. En un momento de máxima tensión entre ambos países y tras reunirse con el embajador argentino el ministro español declaró: «Argentina se ha dado un tiro en el pie de estos que son realmente importantes».

    Curiosamente, pocos días antes el nieto del Rey Juan Carlos, Felipe Juan Froilán, tuvo un accidente de caza y se pegó un tiro en el pie. De este modo, Margallo tuvo que salir rápidamente a rectificar sus palabras asegurando que no tenían doble sentido. En sede parlamentaria intentando arreglar el entuerto volvió a crear más polémica al asegurar: “Soy monárquico desde los 16 años”.

    Su empeño en ser el interlocutor con Cataluña

    A pesar de desempeñar la cartera de Exteriores, es decir, la relación de España con otros países, el tema favorito de Margallo y en el que más se prodiga es Cataluña. Cada vez que habla del desafío separatista, Mas y compañía ven colmadas sus expectativas. Les presta consideración el ministro de Exteriores de España, justamente lo que ellos pretenden.

    El mejor ejemplo fue el debate electoral en el que participó Margallo durante la campaña de las elecciones catalanas con el candidato de ‘Junts pel sí’ y líder de ERC, Oriol Junqueras, en una televisión barcelonesa. Hasta la fecha no se había visto intervenir al ministro de Exteriores en un debate electoral de una comunidad autónoma que además está inmersa en un proceso separatista sin parangón.

    Rompiendo totalmente con la línea de su partido y en franca oposición con el candidato García Albiol, Margallo pedía reconocer «el hecho diferencial de Cataluña» y ceder casi la totalidad del IRPF cambiando el sistema de financiación. Rápidamente, ministros y compañeros de partido le criticaban por inmiscuirse en asuntos ajenos a su labor.

    Lo último ha sido su dardo contra Montoro: «Si eres un ágrafo y no lees…»

    «La Constitución sólo tiene dos artículos»

    Siguiendo con Cataluña, Margallo hizo otras declaraciones que consiguieron el efecto contrario al deseado volviendo a dar alas a los separatistas. Así, hablando de una posible consulta separatista aseguraba: «La Constitución española tiene dos artículos, y sólo dos, el resto es literatura». Ponía a los pies de los caballos a la Carta Magna y, sin quererlo, despreciaba el grueso del articulado dejando abierta una rendija que diera pie a cualquiera para saltarse las normas.

    “Yo presido el mundo”

    La última gran polémica de Margallo ha sido su duro rifirrafe con uno de sus compañeros de gobierno, Cristóbal Montoro. Tras ser criticado por el ministro de Hacienda, el titular de Asuntos Exteriores se despachó a gusto y de él dice: “si eres un ágrafo y no lees…Yo he publicado libros todos los años. Decir que yo estoy congelado cuando hablé de la unión bancaria antes que nadie, de los eurobonos antes que nadie, de la reforma constitucional antes que nadie…”.

    También en este asunto sale a relucir su gran ego. “Yo presido el mundo en este momento”, llegó a espetar Margallo, en referencia a la presidencia española del Consejo de Seguridad de la ONU. Y para acabar se regodeaba de realizar numerosos viajes y se jactaba de Montoro: “Él sólo ha viajado esta legislatura a Andorra y Bruselas, ¿no?”.

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    Nacido en Madrid pero natural de Ocaña se licenció en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Sus primeras incursiones periodísticas las hizo en la prensa local y regional, hasta que llegó a la Agencia EFE. Poco después inició una nueva aventura en Libertad Digital, diario en el que aterrizó en 2008 y del que fue redactor jefe y responsable de la información religiosa. Es articulista habitual de Religión en Libertad y ha colaborado en otros medios escritos como Revista Misión o El Medio y audiovisuales como esRadio e IntereconomíaTV.