Méjico: el frente de batalla más cruento del diablo

    En este país, el diablo ataca con sangre, violencia y crueldad impensables. Ante una masa de población pobre e inculta, explotada por las élites criollas desde la independencia, no valen los juegos intelectuales.

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    Junio ha sido el mes más violento en Méjico en los últimos 20 años.

    Por su interés reproducimos este artículo de Francisco Segarra en Religión en Libertad:

    No es extraño, ni anormal. Es la consecuencia lógica de la presencia de la Virgen de Guadalupe, de la victoria de la Virgen de Guadalupe.

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    Los coletazos de la bestia son sutiles, cargados de insidia intelectual y de sofismas ideológicos, en Europa y en los Estados Unidos. Satán ataca con ideologías de muerte y de confusión del bien y del mal desde las universidades más prestigiosas -desde Harvard, Yale o la en otros tiempos católica Georgetown; desde cátedras/logias de Oxford y Cambridge; desde salas de experimentación del MIT y de los chicos de Silicon Valley; desde las fundaciones de Soros, Gates y Rockefeller; desde la infiltración en la Iglesia y desde los servicios secretos de las potencias occidentales y orientales.

    Satán promueve la cultura de la muerte y la división en el frente cristiano de mil maneras, todas basadas en los «egos» enfrentados y en la falta de visión a largo plazo

    Satán promueve la cultura de la muerte y la división en el frente cristiano de mil maneras, todas basadas en los «egos» enfrentados y en la falta de visión a largo plazo; en la propaganda y los medios de comunicación vendidos al poder económico y político de sagas familiares impunes.

    El mal es cortoplacista: gusta de la actualidad y de llenar los cementerios con prisa y sin pausa.

    Sin embargo, en Méjico, el diablo ataca con sangre, violencia y crueldad impensables. Ante una masa de población pobre e inculta, explotada por las élites criollas desde la independencia, no valen los juegos intelectuales. Solo sirve el terror más oscuro: asesinatos y violaciones, secuestros y torturas, descuartizar a las víctimas -como en la Inglaterra de Isabel I- y quemar los cuerpos. Matar las almas de la pobre gente ofreciendo los buenos salarios que no reciben de los empresarios católicos y sí reciben de los narcotraficantes.

    (Porque la justicia es lo primero. Luego, allá donde no llega la justicia, actúa la caridad. Pero no vale explotar al indígena para ganar millones de pesos y después montar fundaciones para lavar la conciencia de la familia).

    La paga injusta al obrero es un pecado que clama al Cielo.

    Y es un pecado que promueve el crecimiento del narco, de la prostitución y de la delincuencia.

    Obispos que callan, políticos vendidos y un mecanismo de corrupción institucional que liquida a todo aquel que se opone a las ganancias ilícitas de una casta que esquilma al país. Es más que probable que el PIB de Méjico sea el beneficio del PRI.

    USA podría invadir Méjico en dos días, pero no le interesa porque ahora puede esclavizar a los braceros legales o ilegales

    Periodistas asesinados. Curas asesinados. Causas que se eternizan. Pruebas que desaparecen. Y un vecino gringo que no tiene ningún interés, antes al contrario, en que la situación se arregle. USA podría invadir Méjico en dos días. Pero no le interesa porque ahora puede esclavizar a los braceros legales o ilegales, pagando salarios de miseria y vendiendo armas de contrabando a unos narcos que controla la DEA y hacen el trabajo sucio de los carteles elegantes de New York o Chicago.

    Y este esquema se repite en Colombia, Argentina o Perú, en el sucio patio trasero en que los yanquis han convertido a la Hispanidad, a las Españas, con la connivencia traidora de Madrid y los liberales que nos gobiernan, cipayos de la OTAN y de un imperio que está ya en agonía.

    Méjico ha sido saqueado por los gringos, por los masones criollos, por los empresarios esclavistas que se dicen católicos y por la mafia revolucionaria institucional.

    Méjico, sin embargo, no ha sido derrotado.

    Y de Méjico surgirá muy pronto la reacción y la victoria.

    Mejor dicho: se manifestará en Méjico la victoria de Cristo que nos anunció la Santísima Virgen de Guadalupe.

    Dios no pierde guerras. Satán lo sabe y por eso se ensaña con el país más importante del mundo: ese Méjico sagrado siempre y eternamente noble.

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    Francisco Segarra es director del digital geopolítico www.institutodeestrategia.com, publicitario y escritor. Por un milagro de la Gracia de Dios, después de 40 años de excesos, ya no fuma ni bebe. En Twitter es @ElCoronelPakez y en la vida real un alegre melancólico crónico. Con el monje Altisent cree firmemente que lo que pasa es lo que toca y Dios lo quiere. Su lema: OMNIA IN BONUM.