Pancarta en la manifestación convocada por Ciudadanos, Partido Popular y Vox en Madrid para pedir la dimisión de Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones el 10 de febrero de 2019/ EFE
Pancarta en la manifestación convocada por Ciudadanos, Partido Popular y Vox en Madrid para pedir la dimisión de Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones el 10 de febrero de 2019/ EFE

Manuel Jabois se lamentaba en «El País» después de la manifestación por la unidad de España del pasado domingo (ya saben, esa que fue un pinchazo aunque ha precipitado la caída de un Gobierno) que «nos roban España». Nos roban, se entiende, a los que se sienten de izquierdas, por la «patrimonialización» que hace la derecha de la bandera, de la historia y del himno. Sin embargo, unas líneas más abajo, Jabois se mofa del presentador del acto por afirmar que “el momento más importante” es cuando suena el himno nacional.

Es curioso esto de la izquierda. Se queja de que la derecha usa los símbolos nacionales. Demasiado, dice. La pregunta obligada es: ¿Y por qué no los usáis vosotros? Es decir, ¿por qué no superáis esos complejos estúpidos y esa ignorancia supina de asociar la enseña nacional con el franquismo? ¿Por qué sólo sacáis la bandera de España en los partidos de la selección nacional? ¿Por qué os burláis de que unos españoles se pongan firmes al escuchar el himno de la nación? ¿Por qué no se ven banderas de España en un mitin de Podemos o del PSOE o en una manifestación de sindicatos? Porque ahí está el meollo de la cuestión.

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Recuerdo una entrevista a una diputada de Izquierda Unida de hace unos años. El periodista le hacía ver a la política que la bandera rojigualda viene de la época de Carlos III, a finales del siglo XVIII, y por tanto no tenía nada que ver con Franco. “Ya, pero nos recuerda a él”, fue su respuesta. Y como El Cid, y los Reyes Católicos, y Hernán Cortés, y el Gran Capitán y hasta el hombre de Atapuerca les recuerdan a Franco, borran de un plumazo toda la historia de España.

Porque ése es otro de los puntos: la izquierda no está reconciliada con la historia de nuestra nación. ¿Cómo podía estarlo, cuando está vinculada tan estrechamente al catolicismo, a la monarquía, a las gestas heroicas? Para gran parte de la izquierda, la única etapa luminosa de la historia de España comienza en 1931 y acaba de golpe en 1936. Todo lo demás es oscurantismo, ignorancia y opresión.

El Descubrimiento del Nuevo Mundo, uno de los episodios más extraordinarios de la historia de la Humanidad, les parece espantoso. Ahora pasan de puntillas por los 500 años de la conquista por parte de Hernán Cortés del imperio azteca que celebramos este año, porque en México «es un tema complicado», como aseguró el propio ministro de Cultura, José Guirao, hace unas semanas. Sin embargo, en 2017, gran parte de la izquierda celebró con entusiasmo el centenario de la Revolución Rusa de octubre de 1917, que abrió la puerta al mayor genocidio de la historia de la humanidad.

Padecéis una obsesión enfermiza con Franco y no sois capaces de contemplar nuestra historia común con serenidad y objetividad sin los anteojos de los prejuicios

Se quejan de la Reconquista porque no hubo “diálogo” y “entendimiento entre culturas” y, por supuesto, presentan a los cristianos como una panda de salvajes fanáticos e intolerantes frente a la sociedad pulcra, refinada y avanzada del Islam.

El imperio español; ¡espantoso dislate! Pura opresión, masacre, testosterona y ceguera. Y ni una palabra ni el menor gesto de arrepentimiento sobre la peor destrucción de la cultura y el patrimonio en la historia de España que llevaron a cabo los republicanos de manera gratuita durante la Guerra Civil. Quemar iglesias era la forma de tratar de borrar esa historia que se les hacía odiosa.

Por no tener claro, una parte de la izquierda no está convencida de la unidad de España; la cuestiona y acepta otras alternativas. Y Jabois trata de ridiculizar en su artículo a los que defendieron el pasado domingo la unidad nacional, asociándolos a la extrema derecha y al franquismo.

No, Jabois. Nadie os roba España. Lo que pasa es que habéis renunciado a ella. Habéis renunciado a su historia, a sus gestas, a sus héroes, a su cultura, a su tradición. Habéis caricaturizado y ridiculizado a los que hicieron grande nuestra patria mientras habéis encumbrado a asesinos, a psicópatas y a fantoches. Padecéis una obsesión enfermiza con Franco y no sois capaces de contemplar nuestra historia común con serenidad y objetividad sin los anteojos de los prejuicios. Si lo hicierais, tendríais que abandonar muchos de vuestros dogmas, y no estáis dispuestos a renunciar a ellos. Se requiere para ello mucha honestidad intelectual y bastantes agallas.

Sólo quedan dos opciones para esa izquierda rancia y malhumorada: seguir por su senda de odio a todo lo que signifique España o lograr superar su ignorancia, su prepotencia y sus prejuicios. Algunos han seguido este segundo camino. Ojalá lo hagan muchos más y se reconcilien con sus raíces.

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Álex Navajas es periodista. Contertulio habitual de El Gato al Agua, de Intereconomía TV, ha trabajado once años en La Razón y dirige su propio Gabinete de Comunicación. Imparte también cursos y seminarios de formación.