El terrorismo yihadista es una hidra con múltiples cabezas. Imagen: Actuall-AMB.
El terrorismo yihadista es una hidra con múltiples cabezas. Imagen: Actuall-AMB.

Ha terminado la Guerra de Siria con la derrota del Estado Islámico, que ha devastado uno de los países más avanzados y seculares del mundo árabe, pero el monstruo terrorista no ha desaparecido.

Sería una ingenuidad pensar que la amenaza ha desaparecido tanto sobre los países de la zona como sobre el mundo occidental.

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Paradójicamente la criatura del Estado Islámico -una hidra de innumerables cabezas- fue un Frankenstein creado con la complicidad de Occidente, que se les ha ido de las manos.

Igual que pasó hace tres décadas con Al Qaeda.

Creado y financiado por Arabia Saudí, pero con el beneplácito de Washington y con el apoyo económico de Turquía y Paquistán, el Estado Islámico (IS) ha devastado grandes regiones de ambos países, a la par que ha diezmado a la población -especialmente cristianos- los cuales casi han desaparecido de esta región.

Estados Unidos bajo la administración Obama vendió humo al mundo entero al asegurar que luchaba contra el Estado Islámico mientras, sotto voce, les entrenaba y administraba armas con la única intención de eliminar el gobierno de Bashar Al-Assad en Siria y atomizar la región, algo que favorecería a Israel y a Arabia Saudí.

Al mismo tiempo realizaba ataques de contención, siendo el de mayor importancia el bombardeo del campo petrolífero de Al Omar, el más importante en posesión de los terroristas.

Según señala a Actuall Serafín Fanjul, arabista y académico de la Real Academia de la Historia, “los más interesados en ‘guepardizar’ la región son EEUU, Arabia Saudí e Israel y hacen todo lo posible para que así sea”.

Lo que el IS y sus aliados –directos e indirectos- no esperaron en un principio fue la entrada de Rusia e Irán en apoyo de Siria, lo que dio un giro de 180 grados a una situación en la que los yihadistas parecían imparables.

En poco más de dos meses, la aviación rusa atacó 32 complejos petrolíferos, 11 refinerías, 23 estaciones de bombeo y destruyó más de 1.000 camiones cisterna dirigidos a terceros países como Turquía. Esto fue el principio del fin de su dominio.

Las últimas pérdidas de Faluya, Mosul y Raqqa, su capital, a la que se le suma la más que presumible muerte de su líder Abu Bakr al-Baghdadi anunciada por Rusia el pasado junio, han relegado a los últimos vestigios de este grupo a zonas marginales y cuasi desérticas.

¿Qué va a pasar ahora en Siria? ¿Va a resurgir el Estado Islámico? ¿Significa su derrota en Oriente Medio que hará la guerra en Occidente?

Como indica a Actuall el periodista y profesor de Relaciones Internacionales Felipe Sahagún, “el resultado a partir de ahora va a depender mucho de lo que hagan las fuerzas vencedoras que les han echado del 70% del territorio, pero es que tener el 30% de unas regiones tan extensas ya es muchísimo”.

Lo que no poseen en estos momentos son “los principales pozos de petróleo o el pago de impuestos de la población que estaba bajo su dominio que eran las principales fuentes de ingresos del IS”, señala.

Imagen de archivo de Hamza Bin Laden.

Los Soldados de Al-Furqan cogen el testigo

Y con los restos del Estado Islámico en la región, Al Qaeda patrocina la aparición de un nuevo grupo terrorista.

Se trata de Ánsar Al-Furqan Al-Sham –Soldados de Al-Furqan (sura 25 del Corán) de Levante, en árabe-, uno de cuyos líderes es Hamza Bin Laden, hijo de Osama Bin Laden, según informan algunos medios árabes.

Es evidente que su juventud e inexperiencia no le permite convertirse en líder absoluto del nuevo grupo por el momento, pero sin duda su imagen está siendo usada por el ya conocido médico egipcio y líder de Al Qaeda tras la muerte de Bin Laden, Ayman Al-Zawahiri.

Su liderazgo futuro está por determinar porque como señala Fanjúl “ser hijo de Osama Bin Laden siempre es una carta de presentación pero la idea hereditaria de los prestigios en el mundo musulmán no es tan determinante como en Occidente”.

En este vídeo de la CIA puede verse al jóven Hamza recientemente:

El nuevo grupo terrorista se presentó el pasado 9 de octubre y ya desde el comienzo promueven el establecimiento de un nuevo Califato que agrupe a los “verdaderos musulmanes” contra dos tipos de enemigos a los que amenaza con una tormenta de sangre y fuego.

Por un lado, los árabes musulmanes “infieles aliados de Occidente”. Básicamente los regímenes chiitas (Siria e Irán).

En árabe, los musulmanes que no siguen los preceptos fundamentales del islam son denominados takfirís (herejes) y también son objetivo de los terroristas de corte salafista.

Los esclavos se venden entre 165 dólares para los niños de 1 a 9 años hasta 40 dólares para los mayores de 40 años

Y por otro lado, los Soldados de Al-Furqan le declaran la guerra a “los cruzados” es decir a los países de Occidente. Lo que significa que lanzarán  ataques terroristas sobre países europeos y EEUU, a través de distintas franquicias y células.

Uno de los escollos que ha tenido el grupo desde el comienzo ha sido la traición de Yabhat Al-Nusra, organización terrorista asociada a Al Qaeda que opera en Siria y en Líbano. Este grupo juró fidelidad a Al Qaeda uniéndose en su momento al Estado Islámico y luego fue por libre.

Al-Zawahiri, líder de Al Qaeda, criticó duramente esta alianza pero después de que el líder de Al-Nusra, Abu Mohammed Al-Golani, pidiera fusionarse con los Soldados de Al-Furqan, el líder egipcio suavizó sus palabras y recibió con agrado el ofrecimiento. “Cumpliremos nuestro juramento, no nos cansaremos de luchar ni nos rendiremos”, advirtió.

Ayman Al-Zawahiri muy deteriorado por la edad.
Ayman Al-Zawahiri muy deteriorado por la edad.

Ante la pregunta de si puede haber un conflicto de juramentos de fidelidad entre el IS y el nuevo grupo, Sahagún remarca que “mientras tengan un enemigo común que los una, los dos seguirán vivos y creciendo”. Por mucho que se corte la cabeza, otra saldrá antes o después.

El nuevo ejército yihadista va a financiarse como lo hizo el Estado Islámico: mediante el contrabando de obras de arte, el tráfico de refugiados y esclavos, el cobro de impuestos en los territorios bajo su control y los saqueos a las ciudades que conquiste o abandone.

Esclavos sí… en pleno siglo XXI. En eso, el mundo musulmán sigue igual que en la Edad Media. Conquistan ciudades, separan a hombres de mujeres. Los primeros son vendidos como esclavos, las mujeres suelen integrar el harén de los conquistadores.

Esta práctica ha perdurado durante siglos en Oriente Medio e incluso en África subsahariana, donde los árabes hacían redadas de esclavos a los que vendían posteriormente en los zocos.

Actualmente, los esclavos se venden entre 165 dólares para los niños de 1 a 9 años hasta 40 dólares para los mayores de 40 años.

No se puede olvidar que Al-Qaeda, y por lo tanto Al-Furqan, tienen un grueso económico acumulado durante décadas de existencia a lo que hay que sumar la riqueza propia de la familia Bin Laden que haya heredado su hijo.

El nuevo grupo ha dejado claro que no escatimará esfuerzos para dar un golpe sobre el tablero sirio e intentar revertir la situación. La llamada a la yihad con dinero y armas provenientes de Hamza Bin Laden y Al-Zawahiri puede ser uno de los grandes alicientes para la financiación.

En cuanto al aprovisionamiento de armamento, seguirán comprando en el mercado internacional como hacen otros tantos grupos.

Bélgica, República Checa, Eslovaquia, China y Rusia y armamento español (explosivos de baja potencia) que les llega a través de Arabia Saudí y de Catar.

Zonas donde se encuentran grupos terroristas que juraron lealtad o apoyan al Estado Islámico. Imagen: Actuall-AMB.
Zonas donde se encuentran grupos terroristas que juraron lealtad o apoyan al Estado Islámico. Imagen: Actuall-AMB.

Oriente Medio, un polvorín de intereses contrapuestos

Y qué va a hacer ahora el heredero del Estado Islámico en la zona. Intentar jugar un papel en el complejísimo tablero de ajedrez de Oriente Medio.

Hay que tener en cuenta que  el origen de la guerra en Siria no fue ni en defensa de los Derechos Humanos ni por implantar un régimen democrático como nos intentaron vender todos los grandes medios de comunicación occidentales, sino por enfrentamientos causados por dos proyectos energéticos antagónicos en la región.

Por un lado, las monarquías suníes del Golfo –con Arabia Saudí a la cabeza- aliadas con la también suní Turquía; por el otro; el Irán chií, junto a Siria e Irak.

El Irán de los ayatolás está ganándole a Arabia Saudí el pulso por la hegemonía en Oriente medio

Ambos polos se han enfrentado con el objetivo de construir un gaseoducto que nutriera a Europa. Era evidente que Bashar Al-Assad, el líder sirio, se acercaría a Irán antes que a las monarquías petrolíferas por afinidad religiosa y por relaciones políticas y comerciales, algo que éstas no podían permitir en el juego geopolítico regional.

Por esta razón, Estados Unidos, Israel y Arabia Saudí entrenaron y financiaron al Estado Islámico. Obama no podía permitirse iniciar una nueva guerra abierta ya que hubiera dañado gravemente su imagen pública cuestionando, aún más, su Premio Nobel de la Paz. Israel vería a su vecino arder en llamas sin mover un dedo y Arabia Saudí se quitaría una molestia de encima, además de dañar a un fiel aliado de su acérrimo enemigo iraní.

En este vídeo se muestran escenas reales de la guerra siria:

Irán, por su parte, se ha expandido por la zona ante la incredulidad de sus adversarios. Como señala Gustavo Morales, periodista y experto en política internacional, “Irán ya ha creado la media luna islámica: Irán, Iraq, Siria y Líbano al este; Yemen y Bahrein con el 90 por ciento de la población chií al sur y tiene espacio para crecer en las ex repúblicas soviéticas del Asia central: Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kazajistán al noreste”.

La influencia del régimen de los ayatolás está alcanzando máximos históricos desde la revolución de Jomeini de 1979 y parece que la influencia saudí está en decadencia en la zona.

“Arabia Saudí está recolectando fracasos”, apunta Morales. “No es que Irán lo esté haciendo bien, sino que los saudíes lo están haciendo muy mal. Han fracasado en Yemen porque están bombardeando a una gente muy atrasada desde hace un año y todavía no ha conseguido vencerlos; han fracasado en Siria al intentar romper el gobierno sirio y crear un estado wahabí; han fracasado en Líbano al intentar la dimisión del primer ministro libanés para crear una crisis que sacara a Hezbollah del parlamento…”

¿Y por qué? “Está haciendo una limpieza interna porque el heredero quiere poder hacer reformas en profundidad y para hacer este tipo de reformas curiosamente lo que necesita, en vez de democracia, es todo el poder. Una limpieza dentro de su propia familia, entre ellos uno de los 15 más ricos del mundo según Forbes”, apunta Morales.

Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah, señaló hace unas semanas en un vídeo que Arabia Saudí habría pagado decenas de millones de dólares a Israel para que atacara de nuevo el Líbano en lo que sería una medida para aliviar el frente sirio con un desvío de efectivos y armamento a este país. Una nueva guerra en Líbano se atisba en el horizonte.

Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah. Imagen: Youtube.
Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah. Imagen: Youtube.

Pero el régimen saudí se presenta con otra cara en Occidente. Sahagún apunta que “el nuevo régimen saudí está intentado desde hace meses consolidarse, se presenta como la punta de lanza para acabar de una vez con la raíz ideológica radical del yihadismo del que se alimenta Al Qaeda, IS y otros muchos grupos de la misma corriente”.

Es de esperar que el status quo se mantenga con el resurgimiento de Al Qaeda. Nunca se fueron y solo han estado en la sombra haciéndose más fuertes para ocupar el puesto que el Estado Islámico arrebató hace unos años.

Es difícil que Estados Unidos con Donald Trump como presidente apoye a este grupo, aún menos después de que prohibiese a la CIA que continuara con su programa de apoyo al IS.

Arabia Saudí, después de los reveses sufridos con el Estado Islámico, apoyará toda iniciativa que sirva para minar la influencia de Irán en la zona e Israel lo secundará si es que no lidera un plan de desactivación de Irán como lleva planeando desde hace años.

Una guerra abierta entre ambos países es muy improbable pero Israel seguirá atacando con nocturnidad y alevosía fábricas, centros armamentísticos y centrales de energía para intentar frenar lo máximo posible el desarrollo iraní.

Fanjúl: “Los kurdos tienen cierto prestigio de gente dura, seria, valiente, luchadora, guerrera desde hace mucho tiempo”

Por otro lado está Turquía, otro país de mayoría abrumadora suní que no deja escapar ninguna oportunidad de aumentar su influencia en el mundo islámico. Por su visión religiosa es muy afín a Arabia Saudí pero su animadversión hacia Irán es mucho menor que su homónimo.

Erdogan no se amedrentó a la hora de invadir suelo sirio para asegurarse el suministro de petróleo que había estado comprando al Estado Islámico y para evitar que los kurdos copasen sus pretensiones de conseguir un estado independiente -el Gran Kurdistán formado por la parte norte de Iraq, el noroeste sirio y el sureste turco-.

Necesitaba también entrar en el conflicto para no quedarse atrás a la hora de mostrar músculo militar.

Así combaten los kurdos:

Pero además del complejo tablero de ajedrez de la zona, los Soldados de Al-Furqan no dudarán en actuar en otros países musulmanes de Asia y Africa.

Indonesia, con la mayor población musulmana del mundo, es una bomba de relojería en manos de los yihadistas

El Estado Islámico puede estar derrotado en Oriente Medio pero posee una red internacional de otros grupos que les han jurado lealtad o les prestan apoyo.

Según el servicio de inteligencia Site Intel, el IS tiene presencia directa o indirecta en Argelia, Túnez, Mali, Libia, Egipto, Sudán, Somalia, Yemen, Afganistán (Estado Islámico en Korashan), Paquistán, Malasia, Filipinas e Indonesia –el país del mundo con más población musulman: el 86,1 % de sus 200 millones de habitantes-.

Especialmente importante es la presencia en el Magreb islámico y al norte del Sáhara, lo que les permite controlar las rutas del tráfico de drogas, armas y esclavos, una de las principales fuentes de ingresos en África.

En el norte de Malí atacan habitualmente a las tropas francesas y en Libia controlan la llegada de refugiados y el flujo de los mismos a Europa, donde muchos combatientes pasan inadvertidos para atentar.

Europa, indefensa y sin capacidad de reacción conjunta

Y luego están los países “cruzados” -por utilizar la peculiar terminología de Al Qaeda-. Occidente.

A medida que iban perdiendo la guerra en Siria e Iraq, los yihadistas atentaban en el “frente occidental” (París, Londres, Niza, Madrid). Y todo indica que, a partir de ahora, lo van a hacer más todavía.

Atentado en la sala de fiesta Bataclan de París en noviembre de 2015.

Sobre todo en países que son auténticos campos sembrados de minas de radicalismo islamista. Mezquitas, escuelas coránicas y guetos donde impera la sharia o ley islámica y donde la policía no se atreve a entrar son el vivero de futuros terroristas.

Especialmente graves son países nórdicos como Suecia o Dinamarca con poblaciones autóctonas reducidas y fuerte presencia de inmigración musulmana

Es el caso del barrio belga de Molenbeek, de donde salieron los terroristas de la discoteca Bataclán, o de las ‘no-gone zones’ de Estocolmo o Londres.

Especialmente graves son países nórdicos como Suecia o Dinamarca con poblaciones autóctonas reducidas y fuerte presencia de inmigración musulmana.

Ni siquiera EEUU queda a salvo del IS. Recordemos que hasta el uzbeko Saipov, que atentó en Manhattan hace sólo unas semanas, tampoco es un lobo solitario –como el buenismo occidental se esfuerza en presentar- sino que tiene cobertura de redes locales, tal como advertía en Actuall el fundador del Grupo de Estudios Estratégicos, Rafael Bardají.

Del mismo modo que no eran lobos solitarios ni los terroristas del atentado de las Ramblas de Barcelona, ni el conductor del camión de Niza.

Al fin y al cabo, en la guerra del terrorismo islamista contra los intereses occidentales, confluyen estrategias convergentes de distintos grupos (Al Qaeda, el Estado Islámico y sus distintas franquicias) que van mutando. Unos caen y otros resurgen, pero la hidra nunca muere.

Sahagún: “Ya hemos cedido bastante como sociedad en aras de una mejor defensa contra este tipo de amenazas”

Fanjul explica que no toda la presión depende de la violencia física, “la mera presencia, la incursión por las fronteras de cientos de miles de personas ya es una medida de presión ante lo cual los estados europeos no dan una respuesta ni coherente, ni firme, ni mantenida en el tiempo y ahí está el problema de nuestra seguridad”.

“No se quiere renunciar a criterios ‘buenistas’”, continúa, “y la falta de liderazgo europeo ha creado un vacío difícil de ocupar”.

¿Cómo frenar esta deriva? Sahagún apunta que “hay que hacer un seguimiento de la población entrante, saber lo que pasa en las mezquitas cuando hay tantas incontroladas, saber lo que pasa en las cárceles -cómo se utilizan y qué impacto tienen los buscadores y las redes sociales-.

Cree que “ya hemos cedido bastante como sociedad en aras de una mejor defensa contra este tipo de amenazas pero está claro que los atentados se han convertido en rutina en nuestros países”. “Cada vez van a ser más letales”, concluye.

Uno de los graves problemas es el sustrato ideológico y cultural que motiva este tipo de acciones. “No es que el Estado Islámico se metamorfosee en Al Qaeda otra vez, es que sencillamente el mismo estado ánimo, la misma base cultural y de fanatismo religioso realimenta otra opción con otro nombre pero en el fondo es lo mismo”, concluye Fanjul.

Policía en la ciudad de Manhattan, Nueva York/EFE.

Algunos gobiernos occidentales crearon y financiaron en el pasado grupos como Al Qaeda –EEUU en la lucha contra el comunismo en Afganistán- y con el tiempo estos se han vuelto no solo en su contra, sino contra los gobiernos regionales acusados de traidores por los yihadistas.

Los yihadistas amenazan con atentar en Navidad contra Nueva York e incluso el Vaticano

Si Occidente no apoya la reconstrucción de los países y hace frente a la radicalización de la juventud musulmana con especial hincapié en los países tradicionalmente musulmanes, este tipo de conflicto será imposible de erradicar.

En cualquier caso, nadie librará a Occidente de la amenaza terrorista. No existen lobos solitarios, sino que hay un red de islamistas por EEUU y Europa que en cualquier momento pueden atentar.

La prueba de que el Estado Islámico -o su próxima reencarnación en ciernes- no ha desaparecido son las amenazas explícitas de cometer atentados estas navidades en Nueva York e incluso en el Vaticano.

“Nos encontramos en Navidad en Nueva York… pronto”, indica la postal realizada por los terroristas. En ella se puede observar la imagen de un hombre vestido de Santa Claus, de espaldas, y a su lado una caja con explosivos, mirando hacia Times Square.

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