Oswald Mosley o el fascismo británico

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    Oswald Mosley, junto a miembros del Partido Fascista Británico, hacia 1936.
    Oswald Mosley, junto a miembros del Partido Fascista Británico, hacia 1936.

    Criado por su abuelo debido a la separación de sus padres, Oswald Mosley nació en el seno de una familia nobiliaria de terratenientes angloirlandeses cuyos privilegios se remontan al reinado de Juan Sin Tierra en los albores del siglo XII. Con el estallido de la Gran Guerra, se alistó, resultando herido y siendo desplazado a tareas de oficina relacionadas con el papeleo. Siempre se había interesado por la política y muchos destacaban sus cualidades como orador. Sin embargo, el estallido de la guerra le había impedido realizar estudios universitarios y conocer mejor las grandes teorías políticas.

    Como era natural en aquellos tiempos para un hijo de nobles, entró en el Partido Conservador y se convirtió en el diputado más conservador en el Parlamento de 1918. El asombro entre los diputados era monumental al ver la elocuencia con el habla de ese joven que estaba aprovechando su puesto como diputado para formarse una verdadera opinión política.

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    En 1920, Mosley fue el protagonista del gran evento del año entre la clase alta. La propia familia real asistió, por lo que pueden ustedes, queridos lectores, imaginarse la magnitud. El angloirlandés se desposó con Cinthya Curzon, hija del Conde de Curzon, en aquel entonces ministro de Asuntos Exteriores y exvirrey del Raj de la India. Su luna de miel fue un viaje excepcional a la India donde conoció a Mahatma Gandhi y quedó impresionado por su aguda personalidad. Sería curioso, algún día, hablar de la relación de Gandhi con el fascismo europeo…

    Como decíamos antes, Mosley, al igual que Churchill, cambió de partido y se alistó en el Partido Laborista. Sin embargo, a diferencia del que sería premier, no lo hizo para mantener las ideas que había defendido siempre sino porque pensaba que sus ideas de antaño estaban equivocadas. Frecuentó círculos del Socialismo Fabiano y formó parte de la facción más radical del Laborismo. Tras el crack  del parqué neoyorquino en 1929 y la inmediata Gran Depresión que hastió al orbe entero, Mosley escribió un Memorándum con medidas para paliar el desempleo, la precariedad y salvar al Imperio Británico y su Mancomunidad que será considerado protokeynesiano, precediendo al nefasto New Deal de Franklin Delano Roosvelt.

    Se proponía cerrar a todo el Imperio Británico con aranceles autárquicos, nacionalizar la banca, fijar precios y salarios, luchar contra la precariedad con distintas medidas asistencialistas y reducir el desempleo mediante la construcción de infraestructuras que serían financiadas por un Banco de Inglaterra que aumentaría la masa monetaria y reduciría los tipos de interés.

    Tras el desengaño del Laborismo, Mosley y otros compañeros socialistas fabianos decidieron crear un partido que respondier a sus inquietudes

    La mayoría de los laboristas rechazaron defender estas medidas por ser demasiado radicales, provocando un desengaño entre Mosley y otros Fabianos con la idea de que el Laborismo podía cambiar el país como ellos querían por vías parlamentarias. Treinta años más tarde, el diputado laborista Richard Crossman diría que ese manifiesto de Mosley iba treinta años por delante que los demás laboristas y, no me cabe ninguna duda de que el actual líder del Partido Laborista, el filoterrorista Jeremy Corbyn, suscribiría al ciento por ciento ese documento de no saber quién lo había escrito…

    Tras el desengaño del Laborismo, Mosley y otros compañeros socialistas fabianos decidieron crear un partido que respondier a sus inquietudes. Crearon el New Party y recogieron apoyos de socialistas y derechistas afines al corporativismo. Con el clima de incertidumbre que comportó la Gran Depresión, se convocaron elecciones en 1931. Mosley y sus camaradas estaban convencidos de que sacarían un buen resultado que obligaría a los laboristas a contar con ellos para formar gobierno. No obstante, contra todo pronóstico, los conservadores, liderados por Baldwin, lograron la mayoría para gobernar y el New Party no logró ni un solo escaño.

    A la tristeza por la fatal derrota, se sumó un cúmulo de luchas personalistas que acabarían liquidando el nuevo partido. Mosley, en busca de respuestas, decidió viajar a Europa. En Italia, quedó admirado por el Fascismo de Mussolini y su parafernalia. Empezó a creer que la única manera de llevar a buen puerto sus propuestas económicas era con un gobierno autoritario, un gran componente nacional cohesionador de todas las clases y una puesta en escena paramilitar que cautivara a las masas. Pese a los hoy reiterados elogios de Churchill al Fascismo Italiano en 1924, jamás pensó que esa fuera la solución para el Reino Unido, sino que lo era para Italia. Mosley, exportó y copió el modelo fascista italiano, creando la Unión Británica de Fascistas y las Camisas Negras en 1932.

    Oswald Mosley, fundador del Partido Fascista Británico

    En 1933, su esposa muere de peritonitis y decide casarse en secreto con su amante, Diana Mitford, en una propiedad de la familia Goebbles en Berlín. El propio Adolf Hitler sería testigo del enlace. La emergencia del Nacionalsocialismo en Alemania había comportado que el foco de copia del fascismo pasara de la Italia de Mussolini al III Reich.

    En un principio –como buena copia del original italiano- el fascismo británico no era antisemita ni racista pero la admiración de Mosley hacia Hitler derivó en la adopción de un discurso antisemita que relacionaba al judío con el gran capital. Esta palabrería se convirtió en hechos cuando los camisas negras sembraron el terror en las barriadas judías de Londres. Perdieron mucho apoyo entre trabajadores y clase media, amén de provocar que, por orden público, se prohibiera el uso partidista de la uniformización militar.

    La imposibilidad de realizar sus marchas parafernálicas y la cada vez mayor animadversión del pueblo británico hacia Adolf Hitler y su movimiento, llevaron a la mera anécdota a la Unión Británica de Fascistas. En 1940, con la guerra ya empezada, el partido fue declarado ilegal y Mosley y su familia enviados al arresto domiciliario. Al poco de acabar la guerra, recuperó sus derechos como ciudadano británico e intento volver a la política –fracasando estrepitosamente- bajo un paneuropeísmo regido bajo los postulados económicos de su famoso memorándum.  

    Muchos han querido comparar a Oswald Mosley con José Antonio Primo de Rivera al provenir ambos de familias de terratenientes acomodados. Sin embargo, esto es un dislate ya que ni el falangismo era en sí fascismo y ni Mosley aplicó alguna novedad teórica como sí haría Primo de Rivera a su Sindicalismo Revolucionario Nacionalista. La influencia de Mosley, aunque no se quiera admitir, ha sido muy marcada en el Laborismo posterior. Ese, con cuyos efectos nocivos Lady Thatcher hubo de lidiar. Ese Laborismo que parece resurgir hoy con otro antisemita llamado Jeremy Corbyn.

    Pese a la inestabilidad y las dificultades que vivieron los británicos en el periodo de Entreguerras, prefirieron mantener sus libertades y su régimen parlamentario aunque ulteriormente les costara sangre, sudor y lágrimas…

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