Isabel Celaá, ministra de Educación y Formación Profesional. /EFE
Isabel Celaá, ministra de Educación y Formación Profesional. /EFE

Hace poco la portavoz del Gobierno dijo: “Las bombas vendidas a Arabia Saudí son de alta precisión y no se van a equivocar matando a yemeníes”.

Lo que nos preocupa es justamente eso, que las bombas sean tan precisas. Ello significa que conseguirán matar con total seguridad a quienes van dirigidas. Y cuando el comprador es Arabia Saudí, ese alguien puede ser cualquier hombre bueno sobre la faz de la tierra.

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Quizá ahora señora Celaá sería un buen momento para pasear por las calles de Yemen y comentar sus declaraciones con las gentes de allí. Seguro que juntos se lo pasan en grande. Explíqueles que van a morir, pero que todo será muy limpio, sin los pésimos errores que provocan las malas bombas.

Explíqueles que el petróleo vale más que sus miserables vidas. Explíqueles que a usted lo de buenos y malos le importa un bledo, que lo que usted necesita es un balance anual positivo y punto.

Explíquele al pueblo de Siria lo malo que es Al-Assad, verá cómo se ríen en su cara, será la típica risa de compasión frente al que no sabe

Cuando acabe, pásese por Siria y pregúnteles a esos a quienes nunca preguntan, a los que están enfrente de los rebeldes “moderados”, a las familias de Siria que viven en territorio del Gobierno, a propósito de lo bien que les ha ido la intervención americana y de Arabia Saudí. Explíquele al pueblo de Siria lo malo que es Al-Assad, verá cómo se ríen en su cara, será la típica risa de compasión frente al que no sabe. Luego les enseña la factura de las 400 bombas, esto ya no les hará tanta gracia.

Después se puede pasar por Irak a tomar un café y a charlar un rato con ellos. También les están muy agradecidos a los americanos y a los amigos de Arabia Saudí.

Un niño, entre las ruinas de una escuela bombardeada en Yemen. / UNICEF
Un niño, entre las ruinas de una escuela bombardeada en Yemen. / UNICEF

Y por la noche, cuando regrese a su humilde morada en España, siéntese en el sofá, y con algo de perspectiva y el televisor apagado, enfréntese a la dura realidad. Puede pensar en lo bien que les ha ido a esos países cuando Occidente ha metido la zarpa allí. Y si aún le queda algo de vergüenza, pregúntese también si esa mano que Occidente ha “tendido” a los países árabes era una mano tendida a los buenos o a los mercenarios que sirven al dios dinero.

Y cuando lo descubra, regrese, pídales perdón por todos aquellos que no se lo han pedido, enfréntese a los poderosos que fabrican estas guerras y no se cansan de hablar de rebeldes “moderados” a los que ayudar y si no la depuran, por dignidad vuelva sola a casita bien lejos de toda esta mierda que están enviando a Oriente.

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Católico. Periodista y escritor. Autor de @enlamesadelrey, 'Pobres pobres' y 'Viaje al horror del EI'. Fundador de @DiarioElPrisma y director los documentales @GuardianesFe (I y II).