Presos vascos

    En ningún caso podemos olvidar que no estamos hablando sin más de ciudadanos vascos normales, sino de trescientos criminales que permanecen encarcelados fuera del País Vasco.

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    Una pintada de exaltación de la banda terrorista ETA en una calle del País Vasco.
    Una pintada de exaltación de la banda terrorista ETA en una calle del País Vasco.

    Parece de sentido común que, desaparecido el terrorismo, ya es innecesario mantener la dispersión de presos etarras lejos del País Vasco como una herramienta de la política antiterrorista.

    Lógico. Si no está Eta, aplíquese la ley en materia de acercamiento de los reclusos a sus familias y a sus lugares de origen. La desaparición del terrorismo no significa que también hayan desaparecido sus consecuencias.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    Las consecuencias están vivas y muy vivas en dos dramáticas realidades. Una, memoria herida de miles de familias españolas, víctimas de Eta. Y dos, unos trescientos asesinatos sin resolver desde el punto de vista policial y judicial.

    unos trescientos asesinatos sin resolver desde el punto de vista policial y judicial

    Lo uno exige el perdón a los damnificados o alguna forma de arrepentimiento. Y lo otro exige una expresa disposición de estos penados a colaborar con la Justicia en el esclarecimiento de los crímenes sin resolver.

    Pedro Sánchez, exsecretario general del PSOE/Fuente:EFE

    Es tramposo hablar sin más del acercamiento de presos etarras a cárceles vascas, incluso presentándolo como concesión a los nacionalistas que se sumaron al lanzamiento político de Pedro Sánchez.

    La letra pequeña pasa por los informes de las juntas de tratamiento, los umbrales de cumplimiento de las respectivas penas, el comportamiento de los reclusos, etc.

    Lo cual sólo puede remitirnos a un tratamiento individualizado ante un posible acercamiento a cárceles del País Vasco

    Es decir, que se debe conjugar el asunto de fondo político con el cumplimiento de las previsiones legales, incluidas las referidas a beneficios penitenciarios y políticas de reinserción. Lo cual sólo puede remitirnos a un tratamiento individualizado ante un posible acercamiento a cárceles del País Vasco.

    Iñigo Urkullu, líder del PNV/ Flickr

    Por otra parte, conviene señalar que se aprecia una perversión en los marcos mentales que inspiran el lenguaje de los dos gobiernos implicados, el central de Sánchez y el autonómico de Urkullu.

    Cuando se habla de los «terroristas vascos», ambos se quedan en lo de «vascos» y olvidan de que son o han sido «terroristas».

    Si solo se les ve como ciudadanos de determinada comunidad, necesitados de que su gobierno autonómico se ocupe de ellos, acabaremos aparcando el hecho de que son o fueron los causantes de los cuarenta años de terror, sangre, sufrimiento y corrosión de la convivencia ciudadana, que han dejado el rastro de dolor y miseria moral que está en la memoria de todos.

    en ningún caso podemos olvidar que no estamos hablando sin más de ciudadanos vascos normales, sino de trescientos criminales

    En definitiva, que en ningún caso podemos olvidar que no estamos hablando sin más de ciudadanos vascos normales, sino de trescientos criminales que permanecen encarcelados fuera del País Vasco (200 en cárceles españolas y 50 en cárceles francesas).

    Manifestación de víctimas de ETA que muestran los rostros de sus seres queridos asesinados.
    Manifestación de víctimas de ETA que muestran los rostros de sus seres queridos asesinados.

    Otra cosa es la tóxica politización del tema que detectamos en el quinielismo sobre el precio que Sánchez ha de pagar a los nacionalistas vascos por haberle hecho presidente. Los procesos de intención son libres.

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    Después de haberse iniciado como becario de Europa Press, mientras estudiaba, Antonio Casado se estrenó como profesional titulado en el viejo diario Pueblo. Allí se especializó en información política. En los años ochenta se incorporó a RNE, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y redactor jefe de Tiempo. Actualmente es columnista diario y socio fundador de "El Confidencial", así como contertulio habitual en Onda Cero, Antena 3 TV y Canal 24H de TVE. Nacido en Ayoó de Vidriales (Zamora), está casado y tiene dos hijos.