Michelle Bachellet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.Michelle Bachellet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
Michelle Bachellet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Michelle Bachelet, quien dirigió los Ministerios de Salud y Defensa y fue presidente de Chile, así como presidente de ONU Mujeres, comenzó el pasado 1 de septiembre su mandato como Alta Comisionada de los Derechos Humanos para la ONU. En sus anteriores puestos ha promovido una visión de género, así como los llamados ‘derechos de las mujeres’ y los ‘derechos LGBTI’. ¿Seguirá Michelle Bachelet una agenda de promoción del aborto, ‘matrimonio igualitario’ y restringirá o eliminará los derechos y la vida de los niños y niñas por nacer, así como de la familia promoviendo una ‘diversidad de familias’?

Algunos diplomáticos y miembros de ONGs con los que he conversado en Ginebra temen que gran parte de su mandato vaya por una promoción de agendas proaborto y de la ‘ideología de género y LGBTI’ y se olvide de los asuntos urgentes que requieren determinación y claridad.  Incluso aquellos favorables a estas agendas temen que en su camino Michelle Bachelet no preste atención a asuntos ni países que sufren una pésima condición política, social o humanitaria.

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“El que a una madre se le dé la capacidad de decidir sobre la vida de otra persona, biológicamente diferente y con una carga genética distinta, es un claro atentado al derecho a la vida”

Las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres y todavía hay camino por delante en ciertos ámbitos o países. La falta del derecho al voto, a abrir una cuenta corriente, a tener propiedad privada, a conducir, a decidir libremente con quien casarse o a ser representantes debe cambiar y se debe luchar por esos derechos para la mujer donde no los haya. En otros ámbitos, lamentablemente, se ha actuado por exceso y los llamados derechos afectan, limitan o eliminan la vida, los derechos o las libertades de otros.

Un ejemplo de ello es el mal llamado ‘derecho a decidir libremente sobre su propio cuerpo’. El que a una madre se le dé la capacidad de decidir sobre la vida de otra persona, biológicamente diferente y con una carga genética distinta, es un claro atentado al derecho a la vida del niño o la niña por nacer. No todos defienden la vida de esa niña que es abortada en India o en China. ¿Irá Michelle Bachelet por un camino de defensa de esas niñas abortadas por el mero hecho de ser niñas y tener un valor inferior al de un niño?

El lunes 10 de septiembre, en su primer discurso ante el Consejo de Derechos Humanos Bachelet habló de asuntos temáticos y de situaciones en los distintos países o territorios al tiempo que establecía el contexto jurídico, político y social actual en referencia a las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Entre varias llamadas al consenso indicó que los derechos humanos se están violando en Venezuela donde el 7% de la población -2,3 millones de personas- han tenido que huir del país por la falta de alimentos, el acceso a medicinas o cuidados médicos básicos, la inseguridad y la persecución política. Nicaragua es otro país del que los ciudadanos están huyendo por la crisis y el deterioro de los derechos humanos, entre otros: uso desproporcionado de la fuerza, asesinatos extrajudiciales, falta de medicinas o tratamientos médicos básicos, así como las violaciones de derechos humanos fundamentales como la libertad de prensa, opinión y reunión.

La situación migratoria o las políticas de Estados Unidos, Hungría, Australia, Alemania o Italia fueron incluidas en su discurso al tiempo que llamaba a la acogida y el respeto de los inmigrantes. Michelle Bachelet denunció el genocidio, exterminación y deportación de los rohingya en Myanmar, lamentablemente no hizo lo mismo en referencia a los cristianos, yazidíes u otras minorías religiosas en Oriente Medio.

Michelle indicó que 2018 es un año importante puesto que se cumplen 70 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos y, durante este tiempo, ha mejorado la situación de millones de hombres y mujeres. Recordemos que la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948, como un ideal común para todos los pueblos y naciones. La Declaración establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero.

“Estaremos pendientes de si Bachelet defiende y pide respeto para la dignidad intrínseca de todos los miembros de la familia humana, el derecho a la vida, la libertad religiosa y de creencias, la igualdad ante la ley y los derechos de los padres en la educación”

En su discurso, Bachelet apeló a la defensa de la dignidad y la igualdad de todos los seres humanos con el objetivo de conseguir la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible. Prometió honrar el espíritu y las prácticas de sus predecesores en el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. ¿No hubiera sido mejor que en vez de prometer honrar el espíritu y las prácticas de sus predecesores en el cargo se comprometiese a honrar y respetar el espíritu y la letra de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de la que celebramos su 70º aniversario?

¿Reconocerá Michelle Bachelet, como indica el artículo 16.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado” o intentará buscar un reconocimiento de la “pluralidad de familias”? ¿Qué pasará con el artículo 26.3. el cual indica que “los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”? Como Alta Comisionada de los Derechos Humanos ¿respetará este derecho de los padres o intentará, como han hecho algunos de sus precedesores, imponer una agenda concreta en la educación?

Bachelet tiene cuatro años y un camino a recorrer. Esperemos que las llamadas al consenso en la defensa de la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible no incluyan una aceptación encubierta de la agenda y “todos los derechos” que han promovido sus predecesores.

Recomendamos que en su camino la Dra. Bachelet se centre en una vuelta a los principios y valores esenciales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, especialmente ahora que celebra su 70º aniversario. Estaremos pendientes de si Bachelet defiende y pide respeto para la dignidad intrínseca de todos los miembros de la familia humana, el derecho a la vida, la libertad religiosa y de creencias, la igualdad ante la ley y los derechos de los padres en la educación.

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Rubén Navarro es abogado y licenciado en Administración y Dirección de Empresas. Le encanta viajar y comunicarse con amigos de otras culturas e idiomas, además de un buen café por la mañana. Habla inglés, francés e italiano. En Ginebra desde 2011, ha trabajado con diplomáticos, legisladores y ONG en la defensa de la familia, la vida y la libertad religiosa en el Consejo de Derechos Humanos dela ONU. Es autor de un capítulo en el libro ‘La Batalla por la Familia en Europa’, coordinado por Francisco José Contreras.