Mariano Rajoy, Oriol Junqueras e Inés Arrimadas.

A poco más de un mes para el 21-D es difícil predecir el desenlace del sainete. Pero conociendo el perfil y las andanzas de los actores en escena es posible analizar lo que se juegan unos y otros y sobre todo lo que nos jugamos los españoles.

Por un lado se podría argumentar que Rajoy no se equivoca con su apuesta electoral, porque…

1. Con una convocatoria de elecciones autonómicas niega la mayor: no ha habido independencia

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

Rajoy ha hecho con el ‘Putch’ de Puchi como quien oye llover. Cataluña no es una República sino una comunidad autónoma como La Rioja o Extremadura. Y al presentarse a las elecciones PPdeCat (o lo que queda de ella) y ERC están admitiendo que la República fue una farsa y el procés un viaje a ninguna parte.

Esquerra ha tenido que salir diciendo que la convocatoria de Rajoy es una “trampa” y es “ilegítima” (de cara a su parroquia), pero tragándose ese sapo al añadir que el 21-D es “una oportunidad para consolidar la frágil república catalana”. Y tan frágil, como que no existe.

2. Divide a los golpistas

Los indepes están divididos y mareados, gracias a la convocatoria de elecciones y a la acción de la Justicia. Los más radicales, la CUP, dijeron primero que no se presentarían, luego que lo decidiría la militancia, y por fin que sí que van, pero separados de los más “soft” (PDdeCat y ERC). ¿Y el resto? Esquerra está contra el PDdeCat, el PDdeCat contra Puigdemont, Colau contra Iceta, y las bases contra los líderes.

Eso es bueno (para el Gobierno y para España). Si los golpistas nunca fueron monolíticos, con el “Divide y vencerás” de Rajoy menos aún.

3. Unas elecciones-relámpago pilla a los golpistas por sorpresa y no les da tiempo de reaccionar

Unas elecciones exprés –tan criticadas- tiene, además de algunos inconvenientes, la ventaja del factor sorpresa. En muy pocos días tienen que preparar candidaturas, montar la campaña, hacer primarias, coordinar estrategias… y superar sus respectivas tensiones internas que les debilitan y les lastran.

4. Con Inés Arrimadas al frente de la Generalitat, podría comenzar la “reconquista” de una Cataluña secuestrada por los “indepes”

No parece nada fácil, pero la única opción para frenar el delirio secesionista e iniciar cuanto antes la reconquista son unos comicios democráticos. Esperar meses a convocar elecciones sería arriesgarse a que la calle se pusiera en contra del “Estado opresor”.

Artur Mas. Imagen: EFE.
Artur Mas. Imagen: EFE.

5. …Y aunque terminaran gobernando los “indepes”, es dudoso que volvieran a las andadas

La aplicación del 155 ha sentado un precedente. Con el mismo perfil y el mismo programa, los golpistas podrían volver a la carga con la murga de la República,  pero saben que automáticamente volverán a caerles encima el 155, la maza del juez  y (lo más decisivo) el palo para sus bolsillos (veáse lo cara que la ha costado la broma a Artur Mas).  sobre todo volverán a caer sobre ellos, el Gobierno golpista volvería a ser disuelto y… vuelta a empezar. ¿De nuevo vuelta a empezar? ¿Serán tan tontos?

No les compensa… o no les compensa tanto como tirar de pragmatismo y conseguir del Estado central más réditos ‘independentizantes’ para Cataluña, vía reforma constitucional, que es lo que siempre se ha cocido entre bambalinas en este sainete.

Pero… la otra cara de la moneda es francamente inquietante. Porque la jugada puede salirle mal a Rajoy.

1. Si ganan ERC y los demás golpistas, Rajoy se habrá jugado España a la lotería o a la ruleta rusa

Será para Rajoy un gol en propia puerta. Los golpistas quedarán legitimados al haber jugado en el terreno del enemigo y tomado el poder limpiamente, con las armas constitucionales.

No hace falta ser adivino, para predecir lo que los golpistas harán a los treinta segundos de conocerse el resultado. Es verdad que pende sobre ellos el 155 como espada de Damocles, pero no lo es menos que los “indepes” venderán este segundo intento ante la escena internacional como una batalla democrática legitimada esta vez por las urnas.

La unidad de España si que quedará ‘touché’ sin remedio y Rajoy pasará a la Historia como el émulo de David Cameron que se jugó España a la ruleta rusa.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Imagen: EFE.
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Imagen: EFE.

2. Sondeos: No salen las cuentas

La batalla de las encuestas está muy reñida. Según los sondeos, ninguno de los dos bloques (ni el golpista ni el constitucionalista) obtiene la mayoría, aunque las expectativas de Esquerra hayan subido en un caso y las del PP y Cs -que recogerían el voto de la abstención- en otro.

Precisamente por eso, puede ser decisivo el papel de bisagra de Catalunya en Comú, la candidatura de Doménech que integra a Podemos y en la que tiene un papel determinante Ada Colau, como árbitro del futuro Gobierno.

Otro partido que puede jugar a bisagra es el PSC de Iceta, que también ha crecido en las encuestas. Y puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro.

¿Alguien se imagina a esas bisagras aupando hasta la Generalitat a un gobierno de centro-derecha? Esa es la pregunta del millón. Porque las alternativas son para echarse a temblar: gobiernos separatistas, radicales, de izquierda y republicanos…

Miquel Iceta. Imagen: EFE.
Miquel Iceta. Imagen: EFE.

3. El PSC ¿es de fiar como aliado?

Este punto conecta con el anterior, dada la esquizofrenia de Jekyll y Hyde del Partido Socialista de Cataluña (PSC). Por un lado, se presenta como catalanista no independentista y sus votos podrían ayudar a Cs y PP a alcanzar el Govern. O incluso a llegar un pacto análogo al de PSE-PP en el País Vasco (2009) que sirvió para nombrar a Patxi López, primer lehendakari no nacionalista, lo cual fue un hito histórico.  Máxime después del consenso alcanzado por Rajoy y Sánchez.

En cuanto a Sánchez… que levante la mano el que se fíe de Pedrito “Nación de naciones”

Pero no nos confundamos, el PSC de Iceta no es el PSOE vasco de Patxi López. ¡Ojo con él! El PSC tiene un alma Mr. Hyde: los socialistas Maragall y Montilla gobernaron Cataluña con tripartitos rabiosamente independentistas. Los Gobiernos del Estatut, que multaban a los tenderos por rotular en castellano y enseñaban en las aulas que Santa Teresa era catalana.

El voto al PSC puede ser un voto al independentismo.

Y en cuanto a Sánchez… que levante la mano el que se fíe de Pedrito “Nación de naciones”.

4. La trama civil del golpe anda suelta y puede agitar la calle

La doble acción de la Justicia y el 155 han desinflado bastante el suflé callejero del indepentismo, pero de aquí a las elecciones aún puede dar mucha guerra. No se olvide que la trama golpista -ahora descabezada o encarcelada- tiene un brazo civil (Omniun y la ANC) que no está desarticulado y que puede dar guerra en la campaña electoral y contrarrestar su efecto.

Movilizarán la calle, agitarán a los más radicales, buscarán la confrontación en un intento desesperado por empañar el proceso electoral, buscando víctimas si hay choques con la Policía. ¿Qué pasa si los ayuntamientos se niegan a ceder locales o si hay piquetes, como en el 1-O? No lo tienen fácil, cierto, pero el Gobierno no debería subestimar ese riesgo que puede complicarle mucho las cosas.

5. TV 3, quinta columna del golpismo

Rajoy se la “dejó en el tintero” cuando aplicó el 155. Y dejar la TV 3 vivita y coleando es permitir que haya una quinta columna golpista, una máquina de intoxicación, una máquina de propaganda goebbelsiana lanzando consignas de aquí al 21 D, al servicio de la causa independentista.

6. Gane quien gane, el dinosaurio seguirá ahí…

Como el dinosaurio del cuento de Monterroso, el problema del independentismo seguirá intacto, después del 21-D, incluso aunque terminen gobernando los constitucionalistas. Porque casi 40 años de manipulación genética en las tiernas cabezas de los catalanitos no se arregla con las urnas sino con las aulas.

Si los golpistas se ven legitimados por las urnas redoblarán el adoctrinamiento contra el Estado opresor, y esta vez con más argumentos. Pero si quienes gobiernan son los Arrimadas o incluso los Iceta (no lo descartemos) ¿alguien cree que se van a poner a desmontar el tinglado educativo? ¿para cuatro años que van a estar? Son políticos, no estadistas… el reloj que marca sus vidas es una esfera cortoplacista y en cuanto la manecilla marque el final de la legislatura ellos se irán a casa, y el ciudadano se quedará con el marrón.

Verbigracia. ¿Cambiaron las cosas en el País Vasco cuando los españolistas tuvieron la oportunidad de hacerlo, al poner al socialista Patxi López de lehendakari? Como dice Luis del Pino, aquello sólo sirvió para que el PSE “le calentara el sillón al PNV unos cuantos añitos”.

Íñigo Méndez de Vigo. Imagen: EFE.
Íñigo Méndez de Vigo. Imagen: EFE.

Y ya hemos visto las ganas que tiene Rajoy de meterse en líos y ponerse a desfacer los entuertos con los que ha encontrado (no cambió ni las leyes educativas, ni la del aborto, ni la de Memoria Histórica), como para desenroscar ahora la boina independentista de Cataluña. ¿Es que no han oído al propio Gobierno decir “no problem” con la educación: “No hay ninguna controversia ni conflicto con la educación en Cataluña” (Méndez de Vigo)?

7. Las elecciones es una cura de primeros auxilios, lo que requiere Cataluña es cirugía

Unas elecciones ahora es una cura de primeros auxilios, cuatro gasas sobre la herida y a correr. Pero esa no es la terapia indicada para una región con metástasis de independentismo. Lo que requiere Cataluña es cirugía. La cirugía de una reforma constitucional, pero en sentido centrípeto no centrífugo: es decir que el Estado central recupere la competencia de educación.

Nos tememos que la famosa reforma que PP y PSOE tienen apalabrada para el Día Después se traduzca en más ventajas para Cataluña

Unido a una reforma de la ley electoral, que acabe con los privilegios para las formaciones nacionalistas.

Pero mucho nos tememos que la famosa reforma que PP y PSOE tienen apalabrada para el Día Después se traduzca en más ventajas para Cataluña, como si así pudieran aplacar al Leviatán “indepe”.

En suma: o hay cirugía y se somete a la Cataluña secuestrada por una elite corrupta y golpista a una larga rehabilitación o la fiebre independentista volverá a subir y ellos volverán a la carga con la quimera de la República, si no es ahora será dentro de cuatro años. Lo llevan inscrito en su ADN y algunos hasta en el nombre (Esquerra Republicana de Cataluña).

Comentarios

Comentarios

Compartir
Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.