Jordi Pujol Carles Puigdemont y Javier Fernández
Jordi Pujol Carles Puigdemont y Javier Fernández

En Asturias están andando el camino por el que ya están de vuelta muchos catalanes que, a la vista del ridículo del ‘prucés’, de las mentiras que escupe TV3 y de la huida de empresas (ésas que jamás se marcharían de la república de Cataluña), están despertando de las ensoñaciones separatistas.

Si hasta en la cuna de la Reconquista arraiga el neofeudalismo, hay que pensar o en emigrar al extranjero o en inventarse un ‘fet diferencial’ para escapar a la condición de pechero, sometido a los nuevos rico-homes y clérigos.

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En Asturias, un sector de los políticos no trabaja por parar la pérdida de industria y de población, sino por imponer el ‘bable’

Estas últimas semanas, en Asturias, ha surgido una imperiosa ‘necesidad social’, recogida, cómo no, por un sector de la clase política local. No se trata de poner remedio a la condición de región más envejecida de España o de recuperar la industria, sino de elevar la lengua ‘propia’ a cooficial.

Después de la ‘derechocha’ de Foro Asturias (que hará cualquier cosa para que no se le llame facha y a la vez le distinga del PP, de Ciudadanos y de Vox), el último en adherirse a ello ha sido el PSOE asturiano, que se ha puesto plazo: 2023. Y como en España el partido-eje, el que señala los asuntos ‘legítimos’, es el socialista cabe esperar que lo consigan.

carteles de carretera con Xixon.
Carteles de la carretera a Xixon.

En Asturias, ya están todos los impresos de la Administración autonómica y las señales de tráfico en la ‘llingua’. Pero no basta, no. Hay que seguir colocando a amiguetes y atornillando a la sociedad. Como en la vecina Galicia, los militantes de bable exigen su derecho a ser atendidos por los demás en bable, a vivir en bable de la cuna a la tumba. Y eso precisa de muchos activistas-delatores y de mucho dinero.

El euskera cuesta mil euros a cada vasco

Las políticas lingüísticas de los separatistas tienen como finalidad crear diferencias y hasta odios entre gentes que, salvo unas minorías ideologizadas, convivían sin problemas. La lengua como vía para alcanzar el poder y dominar la sociedad explica que la izquierda haya pasado de despreciar lo que antes denominaba ‘dialectos’ por ser contrarios al progreso y estar defendidos por los grupos más carcas como obstáculo a la penetración de nuevas ideas en las aldeas a contribuir a su imposición.

Como no hay mineros ni obreros, el nuevo proletariado lo forman los licenciados en asturianu o filología catalana.

Junto al objetivo político, también está el económico, que no sólo de nacionalismo vive el ciudadano. La ‘recuperación’ y ‘dignificación’ de la lengua ‘propia’ es carísima. En el País Vasco, el viceconsejero de Política Lingüística, reveló que el euskera “aporta” anualmente un 4,2% del PIB a la economía vasca (unos 2.500 millones de euros) y 42.000 empleos directos.

En el País Vasco, al menos 42.000 personas viven de la industria del euskera, aunque en Bilbao y Vitoria se habla más el inglés.

Otros dicen que ese dineral, más de mil euros al año por vasco, es un desperdicio. Y no les falta razón cuando más datos oficiales muestran que en Bilbao, Vitoria y Pamplona se habla menos euskera que inglés o francés. Es decir, el pueblo, al menos el vasco, rechaza lo que los políticos y funcionarios le imponen.

Uno de los adalides de la cooficialidad del bable es el consejero de Educación, el socialista Genaro Alonso. Y entre los argumentos que da se encuentra el de los enchufes: “Hay que dar una respuesta adecuada a cientos de profesores de Asturiano –a muchos los conozco porque les di clase– que ahora no pueden ni acceder a una oferta pública de empleo”.

¡Pues haber estudiado otra carrera o una FP industrial!

Si en el País Vasco hay 42.000 empleos de traductores y similares, en Asturias, con menos de la mitad de población, podrían salir unos 15.000 empleos gracias al ‘asturianu’. ¡Cuántas madres felices porque su niño o niña, que ha cumplido 30 años, quizás se vaya de casa de una vez!

Como sabemos cómo funciona esto por los casos catalán, vasco y gallego, añadamos entre los salvadores de la ‘llingua’ a editores de todo tipo de libros, productores de radio y televisión, periodistas, profesores de universidad, fabricantes de cartelería…

Manifestaciones por la oficialidad del asturiano
Manifestaciones por la oficialidad del asturiano

¿Quién pagará esto? Primero, los asturianos. ¿Quién se cree usted que ha pagado la traducción al ‘cántabru’ del Quijote? ¿Los hablantes? Ay, qué risa. Y luego los demás españoles, como ya pagan los canarios TV3.

Nicolás Gómez Dávila sentenció que “en el Estado moderno las clases con intereses opuestos no son tanto la burguesía y el proletariado como la clase que paga impuestos y la clase que vive de ellos”. Lo penoso es que los ‘paganos’ siguen aplaudiendo a quienes les esquilman y dividen.

Use el voto con cabeza, amigo

Ahora bien, los asturianos están a tiempo de decidir su destino. La revolución pendiente en España es que la gente comprenda que el voto tiene consecuencias en su vida cotidiana. Quien vota a partidos que proponen subir los impuestos, no se puede quejar luego de que paga más a Hacienda.

Eso le ha pasado a doña Clavelina García, cabeza del movimiento en Asturias contra los tipos del Impuesto de Sucesiones. Ella reconoce haber votado “toda la vida” a los socialistas y sólo se ha enterado del expolio que hace la clase política a los ciudadanos cuando le tocó heredar. Hasta entonces, esa injusticia, como afectaba a otros, no le molestaba.

También es cierto que ha habido varios millones de españoles que votaron a Mariano Rajoy porque creyeron su promesa de que bajaría los impuestos, ¡y lo primero que hizo es subirlos, en lugar de reducir los gastos de las Administraciones! Pero como la mayoría de esos millones le siguen votando, ¿para qué va a rectificar?

Señor o señora que me lee: el voto es su arma para quitar y poner Gobiernos. Si no lo usa con cabeza, no se queje.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es Lecciones de España, en versión digital: http://www.editorialmanuscritos.com/Lecciones-de-Espana.