Esvástica(símbolo del nazismo) / La hoz y el martillo (símbolo comunista)

Muchos se escandalizan -con razón- de que sea legal exhibir el símbolo de una ideología perversa que asesinó a millones de seres humanos. El nacional-socialismo fue una de las más claras encarnaciones del mal que sufrió la humanidad durante el siglo XX, y es imposible desvincular sus planteamientos del genocidio perpetrado por Adolf Hitler.

Los peores genocidas del siglo XX

La indignación ante la exhibición de banderas nazis es comprensible entre demócratas, pero no lo es entre ciertos márgenes del escenario político. El nacional-socialismo no está solo en el capítulo de ideologías genocidas: le acompaña el comunismo.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

El mayor genocida del siglo XX no fue Hitler, sino el comunista Mao Tsetung: su dictadura provocó 65 millones de muertos

De hecho, el mayor genocida del siglo XX no fue Hitler, sino el comunista Mao Tsetung: su dictadura provocó 65 millones de muertos, una cifra que supera con creces los 22 millones de muertos que se le atribuyen al dictador alemán. Al comunista Stalin se le atribuyen 20 millones de muertos.

En Camboya la cifra de muertos fue mucho menor en términos absolutos, pero con 2 millones de víctimas, el comunista Pol Pot se cargó a la cuarta parte de la población de su país, siendo el términos porcentuales en genocidio más letal del siglo XX.

La suma total de los crímenes de las dictaduras comunistas ya rondaba los 100 millones de muertos en 1997, cuando se publicó “El libro negro del comunismo”, el estudio más amplio y exhaustivo de todos los elaborados sobre los crímenes del marxismo.

Países que ya prohíben la esvástica y también la hoz y el martillo

En Estados Unidos existe un concepto muy amplio de la libertad de expresión, incluso amparando en ese derecho a quienes queman la bandera de esa nación. Hay que decir, por otra parte, que en EEUU los partidos comunistas y nazis siempre han sido marginales.

Los estadounidenses han vivido en democracia desde la independencia del país en 1776. Nunca han sufrido un régimen dictatorial, por mucho que en ciertos momentos su democracia tuviese determinadas carencias.

No ha pasado lo mismo en Europa. El nazismo y el comunismo asolaron gran parte de Europa, actuando sobre pueblos enteros con el mismo resultado que una plaga de langostas sobre unos cultivos.

Por ello, en Alemania, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Moldavia y Ucrania están prohibidos, por igual, la esvástica y la hoz y el martillo.

No es casualidad que hayan hecho esto países que sufrieron en gran medida a esas dos ideologías totalitarias. En esos países han entendido que con los totalitarismos hay que tener tolerancia cero.

¿Qué es lo que entienden algunos por comunismo democrático?

Algunos alegarán que no existen nazis democráticos, pero que sí existen comunistas democráticos y deben ser respetados. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Veamos, sin ir más lejos, el caso español.

El pasado 1 de mayo los comunistas de Izquierda Unida organizaron manifestaciones portando pancartas con el rostro de Lenin, el primer dictador comunista

El pasado 1 de mayo los comunistas de Izquierda Unida organizaron manifestaciones portando pancartas con el rostro de Lenin, el primer dictador comunista: un tirano sanguinario que en poco más de seis años de dictadura asesinó a diez veces más gente que la dictadura franquista en casi 40 años.

Desde el Partido Comunista de España y la Unión de Juventudes Comunistas de España (ambos integrados en Izquierda Unida) han apoyado las dictaduras comunistas de CubaVietnamChina e incluso Corea del Norte, que es a día de hoy el régimen dictatorial más brutal del mundo. Desde IU también han manifestado su apoyo a la dictadura de Maduro en Venezuela, un régimen socialista cuyos crímenes se han negado a condenar tanto IU como Podemos.

Por otra parte, no parece que sus planes para Occidente sean mejores que los que están implementando esas dictaduras: en 2014 Izquierda Unida incluyó en su programa exigir a la Unión Europea que persiguiese a los anticomunistas. ¿Esto es lo que algunos llaman comunismo democrático?

El precedente de la República de Weimar

Occidente debe plantearse seriamente la necesidad de actuar contra aquellos que quieren reducir a escombros la democraciaLa tolerancia hacia los totalitarios llevó a la perdición a la República de Weimar, sometida a una pinza constante entre los nacional-socialistas de Hitler y los comunistas del KPD, cuyos grupos paramilitares -las SA y el Rot Front, respectivamente- se disputaron las calles a base de violencia.

Lo ocurrido en Charlottesville -y también los disturbios violentos promovidos por la ultraizquierda en varias ciudades desde la victoria de Trump- dejan claro que una democracia tolerante con los violentos y totalitarios se arriesga a verse desestabilizada por ellos.

Si hay determinadas formaciones políticas y grupúsculos extremistas que no respetan las normas de convivencia más básicas de una democracia, empezando por la expresión pacífica de las propias ideas, no deben gozar del mismo amparo que quienes sí respetan los cauces pacíficos y democráticos.

Y esto vale para los que llevan esvásticas y para los que van con banderas comunistas, pues ambas ideologías son radicalmente antidemocráticas. Lo ilógico e incoherente es que algunos nos digan que hay totalitarios buenos y dictaduras buenas.

*Este artículo se ha publicado originalmente en el blog de Elentir Contando Estrelas.

Comentarios

Comentarios

Compartir
Nacido y residente en Vigo. Diseñador web y gráfico con 18 años de experiencia, aficionado a la fotografía y bloguero. Publica desde 2004 el blog "Contando Estrelas", en el que ha escrito más de 9.000 artículos sobre temas de actualidad, cultura, defensa y nuevas tecnologías. Participa desde hace muchos años en el movimiento cívico: es socio de HazteOir.org desde 2003, socio de Galicia Bilingüe desde sus inicios en 2007, miembro de la Red Liberal desde 2008 y colaborador de CitizenGO desde 2013. Admirador de J.R.R. Tolkien, su pseudónimo es una palabra en idioma quenya (la lengua élfica creada por el escritor británico) que significa "observador de estrellas”.