Suecia: del caos social al caos político

    El problema lo tiene el propio sistema político sueco, que por un lado es incapaz de atender los disturbios en las calles, y por otro se encamina a una parálisis .

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    El candidato de la izquierda sueca, Jonas Sjostedt, conversa con dos ciudadanos extranjeros a pocos días de las elecciones generales de 2018. /EFE
    El candidato de la izquierda sueca, Jonas Sjostedt, conversa con dos ciudadanos extranjeros a pocos días de las elecciones generales de 2018. /EFE

    El pasado 13 de agosto, las ciudades de Uppsala, Malmo, Kalmar, Helsingborg, Lysekil, Gotemburgo, Falkemberg y Trollhättan contemplaron el mismo espectáculo de la noche iluminada por hileras de coches ardiendo. Es ya una tradición del terrorismo callejero sueco desde los años 90’. Lo que ha sorprendido en esta ocasión es la actuación coordinada de bandas en varias ciudades. El primer ministro, Stefan Löfven, ha declarado que el ataque recuerda a “una operación militar”.

    Se trataba de hordas de jóvenes, que avanzaban por la ciudad dejando un rastro de fuego. Llevaban la cara tapada, pero según varios testigos, su habla de gueto de inmigrantes les delataba. Los bomberos y la Policía se tuvieron que enfrentar a los estragos del fuego, más la lluvia de piedras y granadas aturdidoras con que les recibían. Según el diario The Local, los incendios de coches se han doblado cada diez años desde 1998. La situación está fuera de control.

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    Sus objetivos no están claros. Parece que buscan la polarización y el enfrentamiento de la sociedad sueca, a pocos días de las elecciones, que se celebrarán el próximo 9 de septiembre, domingo. O quizás buscan mostrar su capacidad de amedrentamiento, y es una demostración de fuerza si, como anuncian las encuestas, el partido de los Demócratas Suecos obtiene un gran resultado.

    Según la empresa Novus, el Partido Socialdemócrata ganaría las elecciones, con un 24 por ciento de los votos. Pero son sólo dos puntos porcentuales por encima de los Demócratas Suecos, el partido crítico con la inmigración musulmana. Según este sondeo, los DS lograrían 80 escaños, lo que obligaría a que se coaligasen al menos 3 formaciones para excluirlos, y casi seguro la coalición entre socialdemócratas y conservadores (el Partido Moderado).

    Otros dos sondeos señalan que son los DS quienes ganarán las elecciones. Sentio le da al partido crítico con la comunidad musulmana un 25,5 por ciento de los sufragios, cuatro puntos y medio sobre el PS y seis y medio sobre el PM. Más interés tiene la encuesta de YouGov. No por sus resultados generales, que son muy parecidos a los de Sentio (DS, 25,7%, PS, 21,2%, PM, 15,9%), sino por el desglose por sectores y edades. Una de las conclusiones, que destaca la web Electomanía, es que “los jóvenes, además de ser menos nacionalistas que sus mayores, han abandonado en masa al partido socialista”, y se van a los moderados o a los verdes.

    Un candidato del partido dejó caer un mensaje en árabe advirtiendo de que moderados y demócratas suecos habían decidido realizar deportaciones masivas de inmigrantes, lo cual es manifiestamente falso

    Todo ello arroja una situación endiablada. Por lo que se refiere a los conservadores, o moderados, se han distanciado de los Demócratas Suecos. Y el modo en que lo han hecho es apoyando puntualmente al gobierno apoyado por el Partido Socialdemócrata y por otros grupos de izquierdas. El resultado es que ha ido perdiendo apoyos que, previsiblemente, han migrado a los DS. La situación para el PS no es mejor. El miedo a la derecha xenófoba debería llenar las urnas con sus votos, pero ve cómo pierde apoyos.

    La desesperación de los socialdemócratas les lleva a adoptar medidas absurdas. Un candidato del partido dejó caer un mensaje en árabe advirtiendo de que moderados y demócratas suecos habían decidido realizar deportaciones masivas de inmigrantes, lo cual es manifiestamente falso. El candidato ha sido identificado por su propio partido, y han retirado su candidatura.

    Pero los problemas que llevan a uno de cada cuatro suecos a votar por los DS siguen ahí. Recientemente se han producido disparos contra un autobús en Töreboda. Su motivación política no ha sido confirmada, pero dado que era el vehículo donde circulaba la candidata de los DS Sara-Lena Bjälkö, parece ser que así es.

    La decadencia de la socialdemocracia parece imparable. Tanto sus afiliados como sus votantes dependen cada vez más de la inmigración para mantenerse y un reciente artículo de The Local recogía expresamente los esfuerzos del gobierno por convertir a los inmigrantes en votantes. La derecha moderada no quiere abandonar su discurso liberal, pero ve cómo para muchos de sus votantes no es una solución para los problemas de violencia en las calles, asesinatos, violaciones y demás. Como en otros países de Europa, Francia, por ejemplo, la ultraderecha moderna se va haciendo un hueco, y tener en contra al conjunto del sistema político y mediático empieza a no ser ya un problema.

    El problema lo tiene el propio sistema político sueco, que por un lado es incapaz de atender los disturbios en las calles, y por otro se encamina a una parálisis por la emergencia de los Demócratas Suecos.

    * Aquí puede encontrar abundante documentación sobre los conflictos sociodemográficos en Suecia.

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    José Carlos Rodríguez es periodista. Forma parte del equipo de ProducciONE, pero en otra vida ha sido redactor jefe de Internacional de La Gaceta, y ha trabajado en la prensa digital en medios como Factual.es, elimparcial.es y libertaddigital.com. También ha colaborado con el semanario Alba, Expresión Económica, La Ilustración Liberal, La Gaceta de los Negocios o la agencia APIE, entre otros.