Tiempo de elecciones: tiempo de elegir

    No me parece mucho pedir que los candidatos y los partidos nos aclaren cual es el objeto de nuestra elección, si piden nuestro voto queremos saber para qué. Es hora de elegir. Desde luego entre los lazos amarillos y el seny (aunque se encuentre desaparecido) me quedo con este.

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    Numerosas personas esperan para votar en unas elecciones generales/Archivo EFE.
    Numerosas personas esperan para votar en unas elecciones generales/Archivo EFE.

    Corren tiempos de importantes elecciones cuando España se encuentra en una auténtica encrucijada. Ciertamente están bien presentes en el debate cuestiones que son esenciales, por un lado, e inmediatas, por el otro: no negaré la importancia de la llamada cuestión territorial -eufemística denominación del separatismo catalán y del, más agazapado, vasco-; tampoco a los problemas presupuestarios, del déficit y del gasto público, de los impuestos y la recaudación que pueden afectar rápida y negativamente a nuestro crecimiento económico y el empleo (¡Qué rápido olvidamos las crisis!!); tampoco a la trabajosa retrodivisión social con la supuestamente justiciera y reparadora memoria histórica cuyo logro más significativo -además del enfrentamiento- ha sido poner en conocimiento de nuestra juventud la figura olvidada del general Franco.

    Ciertamente algunos de estos temas son de una enorme trascendencia y condicionan nuestro presente y nuestro futuro al punto que han supuesto el argumento justificativo de personas relevantes de nuestra sociedad, sean del mundo del periodismo, la milicia o el deporte, para incorporarse por responsabilidad a la vida política eso si en una especie de competición “fichadora” cual si se tratara de la plantilla de un equipo de fútbol.

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    En medio de toda esta situación confluyen, al menos, dos aspectos que quiero resaltar y que no concurren en elecciones precedentes. En primer lugar, el hecho de la pérdida de confianza de anteriores votantes hacia los partidos que se han alternado en el poder, que deben preguntarse por las causas que han producido tal desafección y cuya apelación, en algunos casos comprensible, de la poca utilidad del voto en la fragmentación del mismo no subsana la pregunta y no afronta su respuesta.

    A partir de ahora no vale sacar al adversario del ágora, expulsarle de la plaza pública, con el “argumento” de que es un facha, defiende unas creencias determinadas o es un xenófobo

    En segundo lugar, como derivada de lo anterior (la corrupción, la pérdida de valores y no cumplir lo que se promete) es la aparición en la escena pública nacional de Vox y aquí, por encima de los resultados que en el futuro coseche y del uso que de ellos haga, nos encontramos con la virtualidad de haber introducido en el debate público temas tabú impuestos por la agenda mediática, el pensamiento políticamente correcto, las servidumbres de la globalización y las instrucciones e intereses de los poderosos del mundo.

    A partir de ahora no vale sacar al adversario del ágora, expulsarle de la plaza pública, con el “argumento” de que es un facha, defiende unas creencias determinadas o es un xenófobo. No ahora, en un sano ejercicio de auténtica democracia, las cosas que nos afectan a todos deberán ser objeto de debate, argumentación y explicación, no de silenciosa imposición.

    Quiero, además de estos temas estelares, preguntarme por si algún partido va a requerir la tutela judicial efectiva al Tribunal Constitucional a fin de que se pronuncie de una vez sobre el recurso de inconstitucionalidad planteado hace casi nueve años por diputados del grupo popular contra la ley del aborto libre de Zapatero. Quiero que se nos diga sin tapujos quién quiere derogar la vigente Ley y quién no.

    Quiero saber qué partidos legalizarían el contrato de vientres de alquiler sea con carácter oneroso o gratuito/altruista (aquí parece estar la posición de Cs), cual es la posición (si es que la tiene) del PP.

    Quiero saber quien está por la defensa del derecho de educación de los padres y, consecuentemente, la derogación de las leyes de LGTBIfobia.

    Quiero saber, también, quien va a apoyar de verdad políticas de familia, políticas de natalidad y políticas que posibiliten el ejercicio de la maternidad de las mujeres que además deben o quieren trabajar: se trata de una cuestión de justicia y, también, de Estado donde debe existir un presupuesto real, mucha pedagogía y, aún más, conciliación real y efectiva familiar y laboral.

    Es hora de elegir y no me parece mucho pedir que los candidatos y los partidos nos aclaren cual es el objeto de nuestra elección, si piden nuestro voto queremos saber para qué.

    Todo lo expuesto exige verdaderamente un esfuerzo a los partidos que deben afrontar sus recetas y propuestas, pero no quiero concluir aquí sin tratar una cuestión que me preocupa y sobre la que creo que nadie se ha pronunciado.

    Se trata de una cuestión que generosamente podemos llamar corto/medio-placista, cuestión que se ubica en un contexto de difícil asunción como es que en la actualidad ¡¡¡el jubilado que percibe su pensión lo es en cuantía superior al salario medio nacional!!!; lo es en una sociedad con un clase media más que erosionada y disminuida, realidad que convive con el crecimiento de los ciudadanos ricos en nuestro país y con la paradoja de que casi, casi, ser hoy mileurista sea una suerte para muchos.

    El tema al que me refiero viene de la mano de una resolución del Parlamento Europeo del pasado 12 de febrero de 2019 [2018/2088 (INI)] en la que básicamente se plantea el impulso decidido de la Unión Europea al desarrollo de la robótica y de la inteligencia artificial, pero con la cautela de la preservación de los derechos fundamentales contemplado en la Convención Europea sobre la materia.

    En dicha resolución, en el epígrafe 1.1 sobre la mano de obra en la Inteligencia Artificial y la robótica y, especialmente, en el punto 1.5 señala “el posible cambio en el número de personas que trabajan en el sector requiere políticas proactivas que ayuden a los trabajadores a adaptarse a las nuevas demandas y garantizar que los beneficios sean ampliamente compartidos”.

    Dicho de otro modo, el desarrollo de la robótica y de la Inteligencia Artificial va a suponer la amortización de muchos puestos de trabajo, como de hecho ya se está produciendo en algunos sectores. La pregunta es si los nuevos puestos que la tecnología genere van a ser capaces de compensar la pérdida de los que extingue. Me parece que en una sociedad de low cost, compensada con las endorfinas del futbol, el sexo, las redes sociales y el ocio masivo, también existen límites a la no laboralidad de un mercado laboral carente de respuesta ocupacional para nuestros ciudadanos.

    Creo que el futuro de nuestros jóvenes y de nuestra sociedad precisen que los partidos políticos se pongan a trabajar para prevenir los efectos negativos que, derivados de la inteligencia artificial y la robótica, en breve se pueden producir.

    Algo tengo claro, es hora de elegir. Desde luego entre los lazos amarillos y el seny (aunque se encuentre desaparecido) me quedo con este.

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    José Eugenio Azpiroz ha sido diputado nacional del PP por Guipúzcoa (1993-2015); portavoz y presidente de la comisión de Trabajo y Seguridad Social; portavoz en Juntas Generales de Guipúzcoa (1987-1996). Presidente del PP del País Vasco y de Guipúzcoa. En la actualidad sigue ejerciendo de abogado (desde 1979), es doctor en Derecho y profesor de Filosofía del Derecho en el Instituto de Estudios Bursátiles adscrito a la Universidad Complutense de Madrid.