Una de memoria histórica: el cadete Pedro González de Aguilar Soto y el Cuartel de la Montaña

    Solo se levantaron para luchar por Dios y por España, lo que se traducía en luchar contra los comunistas y todos aquellos que llevaban a la sociedad española a la ruina.

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    El Cuartel de la Montaña, arrasado al término de la Guerra Civil.
    El Cuartel de la Montaña, arrasado al término de la Guerra Civil.

    Nuestro presidente del Gobierno ha vuelto a sacar a debate público la necesidad de revisar la Historia desde el poder político, de multar a todos aquellos, entre los que me encuentro, que, lamentando la existencia histórica de la Guerra del 36 al 39 (que hubiera sido evitable si la República no hubiese pecado de sectarismo y de ser una paso previo a la llamada dictadura del proletariado) y todas sus malas consecuencias, piensan que ganó el bando correcto, aquel que era capaz de dar una mayor estabilidad y prosperidad a España y liberarlo de un régimen totalitario de corte estalinista, que tensionaría a Europa aún más al rodearla por Estados comunistas.

    Vaya de partida mi condena a cualquier acto de violencia gratuita de uno u otro bando. Las barbaridades, desgraciadamente abundantes en épocas de guerras y violencias, son condenables las haga quien las haga.

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    Pero hoy quería traer al recuerdo un hecho histórico conocido por tratarse del asalto al Cuartel de la Montaña en Madrid en julio de 1936, pero añadiendo una anécdota personal, que al menos para el que escribe es de alto contenido moral y que ejemplifica la altura a la que estaba una gran parte de los españoles que se sublevaron contra la casta comunista y bolchevique que arrastraba a España a su disolución.

    Pedro González de Aguilar y Soto era un joven cadete recién ingresado en el Ejército. La disolución de la Academia de Zaragoza por orden del Gobierno, determinó que los nuevos cadetes debían hacer sus prácticas en el Regimiento en el que fueran a prestar sus servicios.

    En julio, mes de verano, los cadetes se encontraban de vacaciones. Pedro entre ellos.

    «Pedro era consciente de estar cerca de la muerte. Pero era también consciente de su deber como militar y como español, y sobre todo consciente de su deber ante Dios»

    Pero recibieron la orden de estar disponibles y Pedro se encaminó a la sede de su Regimiento, el Covadonga nº 4 en el Cuartel de la Montaña. Poco antes escribía una carta a sus padres. En ella se despedía y sobre todo les tranquilizaba: “No se preocupen – venía a decir – porque antes de acudir a mi puesto en el Cuartel, he confesado y comulgado”.

    Recordatorio del funeral de Pedro González e Aguilar y Soto.
    Recordatorio del funeral de Pedro González e Aguilar y Soto.

    La Historia del Cuartel de la Montaña es bien conocida. En él se sublevaron el general Fanjul y unos cientos de militares y algunos falangistas y monárquicos. Ante la presión de la Guardia Civil y de Asalto, de la aviación y de los milicianos, no pudieron resistir mucho, cayendo el mismo 20 de julio de 1936. Algunos murieron en el combate. La mayoría cuando se rindieron y fueron asesinados por las hordas que cometieron mil barbaridades. Pocos fueron apresados y juzgados, entre ellos el General Fanjul y su hijo, que fueron ajusticiados poco después.

    ¿No es condenable aquel episodio de violencia gratuita de una masa enardecida y armada por el Gobierno de la República?

    Patio del Cuartel de la Montaña tras la batalla, con multitud de ejecutados sumariamente.
    Patio del Cuartel de la Montaña tras la batalla, con multitud de ejecutados sumariamente.

    Hoy alzo mi voz para rescatar la memoria de Pedro González de Aguilar Soto y de todos los compañeros que con su mismo o parecido espíritu solo se levantaron para luchar por Dios y por España, lo que se traducía en luchar contra los comunistas y todos aquellos que llevaban a la sociedad española a la ruina y la destrucción.

    Pedro era consciente de estar cerca de la muerte. Pero era también consciente de su deber como militar y como español, y sobre todo consciente de su deber ante Dios, el Único al que de verdad tenía que rendir cuentas y ante Quien se preparó para comparecer.

    «No dejemos que nos roben la Historia. Sigamos haciendo fructífero el sacrificio de tantos españoles, de unas y otras ideas, que lucharon con ideales por una España mejor, sin rencor y sin odios»

    Es una ignominia que a estos españoles se les nieguen o retiren las calles, y se les niegue o retire el debido honor. “Son un ejemplo para nosotros”, como escribió mi añorado Fausto en esta canción que os enlazo, porque “supieron ser poesía frente a la barbarie, porque devolvieron a España las fuerzas, la vida y el aire, porque si murieron (o fueron asesinados como Pedro) sé que lo hicieron por una España mejor”.

    No dejemos que nos roben la Historia. Sigamos haciendo fructífero el sacrificio de tantos españoles, de unas y otras ideas, que lucharon con ideales por una España mejor, sin rencor y sin odios. Y no dejemos que a todos los que lucharon en el bando nacional se “les olvide”, y “sin pudor se les entierre en la fosa del olvido y la despreocupación”. Los que sabemos y jamás olvidaremos que les debemos la vida a su divina oblación” tenemos el deber de no permitirlo.

    Ellos dieron la vida. Quizás nosotros debamos tocarnos, a lo máximo, el bolsillo.

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