Voto católico: ¿Cuáles son las virtudes y los pecados de cada partido?

    No caeré en el flagrante delito de endiosar a mi candidato predilecto, ni de alumbrar su cogote con una resplandeciente aureola de santidad. Con intención de ser claro y breve, fijaré el centro de atención sobre los aspectos más destacables de cada una de las cinco grandes formaciones.

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    Imagen referencial de voto cristiano.

    Con independencia del partido al que vaya a votar en las elecciones, voy a criticar lo que, desde mi cosmovisión católica del mundo, considero contrario al cristianismo y a la Doctrina Social de la Iglesia, ya que Dios y mis principios se sitúan infinitamente por encima de cualquier color político. Cristo vino a la Tierra para ser Rey y acabar con la deificación de los emperadores. Él es el único Mesías y descendió al orbe para poner punto final al mesianismo de los hombres pecadores.

    Por consiguiente, aunque sí tenga intención de acudir a las urnas, e incluso unas ganas ardientes y apasionadas de depositar mi papeleta verdigualda, no caeré en el flagrante delito de endiosar a mi candidato predilecto, ni de alumbrar su cogote con una resplandeciente aureola de santidad.

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    Con intención de ser claro y breve, fijaré el centro de atención sobre los aspectos más destacables de cada una de las cinco grandes formaciones.

    Las virtudes y los pecados de VOX

    Como tengo por costumbre corregir a los que más quiero, comenzaré irremediablemente repartiendo leña a la formación verdigualda de Santiago Abascal, a la cual voy a votar.

    No cabe duda de que VOX hace un discurso heroico en lo concerniente a empuñar las lanzas contra la ideología de género. También, es plausible su postura contraria al aborto, aunque sí que hecho un poco de menos cierto vigor y contundencia a la hora de denunciar este abominable genocidio. En lo atinente a la eutanasia, enmudeció el día de su aprobación, lo cual estimo reprochable.

    También, creo que se ha excedido de ultracapitalista e insolidario en las últimas medidas económicas y de alquiler que ha anunciado, por lo que es susceptible de santa corrección su reciente deriva neoliberal y le recomiendo hacer mayor hincapié en la construcción de la derecha de los pobres, en recuperar el discurso de “la España que madruga” que entonó aquel día en Vistalegre. En manos de VOX está la recuperación de un conservadurismo social y de rostro agrario.

    En lo que respecta a su postura de defensa de fronteras, de poner cierto coto a la inmigración masiva e ilegal y de denunciar el islamismo radical, no veo nada que, desde un punto de vista doctrinal, contraríe la ley natural y el sentido común, puesto que no creo en la caridad mal entendida, aunque sí considero que se ha excedido algo en su manera de comunicarlo, que se ha dejado arrastrar por un folclore bannonista poco ecuménico y diplomático. No discrepo en el fondo, pero sí en las formas. Me parecen loables la claridad y la valentía, pero también es necesaria la diplomacia vaticana.

    Santiago Abascal saluda a simpatizantes de Vox en Mérida durante la campaña para las elecciones generales del 28 de abril de 2019. /EFE
    Santiago Abascal saluda a simpatizantes de Vox en Mérida durante la campaña para las elecciones generales del 28 de abril de 2019. /EFE

    En cuestiones de índole patriótica, VOX es el partido que más se aproxima al patriotismo histórico y espiritual, el más proclive a conservar la herencia de nuestros ancestros y el que mejor se opone a desalmar España hasta reducirla a un mero estado o ente administrativo de la Unión Europea. Ahora bien, dicho patriotismo sería más pulcro y acrisolado si lo desbrozase de cierto tufillo nacionalista, romántico y decimonónico. No hay que confundir patriotismo con patrioterismo.

    Aún con sus humanos defectos, no puedo negar que VOX es mi favorito. Con esto no quiero decir que sea el más católico, ni el menos. Simplemente y llanamente, manifiesto mi querencia electoral a título personal, aunque transferible.

    Las virtudes y los pecados del PP

    El Partido Popular goza de nuevos líderes como Casado, Suárez y Martínez Almeida que parecen defender el derecho a la vida de los no nacidos, aunque, luego, detrás de las apariencias, mueven los hilos los sectores proaborto del partido, por lo que sólo cambia el escaparate, pero no las políticas.

    Alguna timorata mejora se puede notar, como un aumento de ayudas e iniciativas para socorrer a las mujeres embarazadas y llevar su embarazo a buen puerto, pero no hace un ataque frontal y decidido al crimen del aborto.

    Cabe subrayar que el PP comulga sin miramientos con la ideología de género y consiente el consiguiente aleccionamiento público en dicha construcción ideológica

    En lo que respecta al asunto de la eutanasia, la formación gaviota dio luz verde al debate y propuso una serie políticas edulcoradas que, llevadas al terreno de la práctica, poco distan con las de Pedro Sánchez, Iglesias y Rivera. Dice ser contraria, pero, a la postre, ha resultado mostrarse favorable a tamaño despropósito. Se da una contradicción entre los actos y las palabras.

    Se caracteriza, para más inri, por ser partidario de los vientres de alquiler, práctica atroz e inhumana severamente castigada por la Santa Madre Iglesia.

    Además de lo expuesto, cabe subrayar que el PP comulga sin miramientos con la ideología de género y consiente el consiguiente aleccionamiento público en dicha construcción ideológica.

    El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, durante la clausura de la Convención Nacional celebrada en enero de 2019. /EFE
    El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, durante la clausura de la Convención Nacional celebrada en enero de 2019. /EFE

    En cuestiones de signo patriótico, cabe considerar que peca moderadamente de olvidarse de la herencia histórica y espiritual de España, para reducirla a un simple ente estatal de la maquinaria administrativa de la Unión Europea.

    Su modelo económico combina eficacia con prudencia, por lo que goza de un equilibrio, a mi juicio, laudable, aunque todavía le queda un largo camino por recorrer en lo concerniente a garantizar derechos sociales primarios.

    Ciudadanos defiende la unidad de España, lo cual es positivo, pero desde la óptica del patriotismo constitucional más materialista, que despoja de todo apego a la historia y la religión

    En materia de inmigración y defensa de fronteras, no tiene una postura ni especialmente exagerada ni meridianamente blanda, aunque tampoco puedo afirmar si eso es positivo o negativo, puesto que desconozco, en este aspecto, dónde se encuentra el punto de cordura y seguridad.

    Las virtudes y los defectos de Ciudadanos

    Es absolutamente anticristiano en cuestiones morales como aborto, eutanasia, ideología de género y vientres de alquiler, hasta el punto de que es el más heterodoxo de los cinco partidos en el conjunto de estas materias, incluso por encima del Psoe y Unidas Podemos.

    Defiende la unidad de España, lo cual es positivo, pero desde la óptica del patriotismo constitucional más materialista, que despoja de todo apego a la historia y la religión de España, para reducir la grandeza de nuestra patria a una nación de corte puramente liberal, a un ente estatal, administrativo y burocrático de un proyecto de nación europea. Albert Rivera defiende la integridad del país, pero es pos de convertirlo en una provincia de unos Estados Unidos de Europa, de subsumirlo a una entidad nacional superior. Defiende España, pero para acabar con ella.

    Albert Rivera
    Albert Rivera, candidato de Ciudadanos a la Presidencia del Gobierno. (Fotografía: Juan Carlos Hidalgo / EFE)

    Lo único cristiano que tiene este partido quizá sea la virtud de la prudencia, aunque confunde la misma con la búsqueda del punto medio y no siempre –ni nunca- la solución de los problemas se hallan a medio camino entre dos polos. A veces, sí y muchas otras, no.

    En cuestiones de índole económica, sí que puede regirse por un aparente equilibrio cristiano, aunque detrás de todo ese envoltorio de apariencias, hay una genuflexa sumisión a las oligarquías financieras mundiales.

    Las virtudes y los defectos del PSOE y Unidas Podemos

    Al igual que Ciudadanos, son rotundamente anticristianas en lo que respecta al aborto y la eutanasia, aunque a contrario sensu de la formación naranja y del PP, se muestran contrarios a los vientres de alquiler, oposición en la que sí coinciden con la Iglesia Católica, aunque con razonamientos bastante diferentes.

    En materias de corte económico, sí que pueden llegar a tener puntos de convergencia caritativos con la Santa Institución, aunque esta última es partidaria de aplicar la solidaridad sin tanto intervencionismo público e igualitarismo confiscatorio. El PSOE y Podemos pueden coincidir en lo social, pero dejan de coexistir cuando el altruismo humanitario deriva en un socialismo redistributivo basado en la confiscación.

    En cuestiones patrióticas, Podemos y el PSOE caen en el relativismo y deconstructivismo nacional, en el todo vale, basado en que tanto España como una virtual nación catalana y la república independiente de mi casa son igual de respetables.

    Los secretarios generales de PSOE y Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias /Pool
    Los secretarios generales de PSOE y Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias /Pool

    La formación morada va más allá y hace una fusión radical entre la patria y el pueblo. Es cierto que ambos guardan una estrecha relación, pero no se puede caer en el “pueblocentrismo” de unificarlas sin ningún género de distinción. A esta postura de Unidas Podemos, el pensador católico Chesterton replicaría que un pensamiento verdaderamente demócrata debe incluir también las voluntades de los antepasados, es decir, la tradición, a lo que el intelectual inglés calificó como la “democracia de los muertos”.

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    Escritor por vocación y amor a las causas nobles. Mi licenciatura en Derecho no me ha impedido dedicarme profesionalmente al periodismo durante una temporada de mi vida, oficio que desempeñé en Intereconomía, casa en la que blandí la pluma, con más fuerza que la espada, cerca de 4 años. En el presente, no vivo solamente de escribir, sino de otros menesteres, al igual que Cervantes, pero es una afición que sigo cultivando como colaborador en diversos medios de comunicación y a través de mi blog, El Despacho de Don Pepone, el cual goza ya de más de 1 millón de visitas