El presidente de VOX, Santiago Abascal, antes de intervenir en el mitin celebrado en Vistalegre (Madrid) el 7 de octubre de 2018 /EFE
El presidente de VOX, Santiago Abascal, antes de intervenir en el mitin celebrado en Vistalegre (Madrid) el 7 de octubre de 2018 /EFE

Para que un novillero pueda ‘doctorarse’, esto es, convertirse por derecho en matador de toros, es preceptivo el haber lidiado 25 festejos picados con buriles menores de tres años. Tras la ceremonia, el neodiestro tiene derecho a alternar con sus nuevos compañeros en el noble arte del capote, la muleta y la espada y figurar en el escalafón de matadores. Es, en términos futbolístico, su ascenso a primera división.

Puede decirse sin riesgo de equívoco, que VOX se ha doctorado este domingo en la Plaza de Vistalegre en Madrid. Y por derecho propio, porque los novillos que ha lidiado durante sus aún cortos años de actividad han sido más de 25 y muchos podrían pasar por auténticos morlacos. Ahí están el desafío golpista en Cataluña, la denuncia del estado autonómico que desune y despilfarra, el criterio decidido para combatir la inmigración ilegal o el combate contra lo políticamente correcto y muy en especial contra la ideología de género.En su mérito más concreto está la interposición de acciones judiciales que han supuesto la única fuerza capaz de llevar contra las cuerdas a los golpistas.

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10.000 personas abarrotaron las localidades de Vistalegre y otras 3.000 tuvieron que seguir el desarrollo de esta particular lidia política a través de pantallas auxiliares instaladas a las puertas del coso carabanchelero.

Aún retumba en muchos españoles que reclamaban justicia (¡Puigdemont, a prisión!), el reproche del hoy ministro de Exteriores Josep Borrell: “No hagáis como las turbas del circo romano”

VOX tiene todo por hacer, como es obvio, pero en su trayectoria política se adivinan dejes legionarios -acudir donde hay más riesgo y hacerlo de forma veloz y certera- que están ilusionando a un cada vez mayor número de españoles hartos del inmovilismo y del pactismo con los enemigos de España; hastiados del acoso permanente que supone la dictadura de lo políticamente correcto; ahogados por el totalitarismo creciente de la ideología de género en todos sus formatos; preocupados por el adoctrinamiento en las escuelas; y, en definitiva, ansiosos por vivir con libertad y orden.

Javier Ortega (i), José Antonio Ortega Lara (c) y Santiago Abascal (d) aplauden en el mitin de VOX celebrado en Vistalegre (Madrid) el 7 de octubre de 2018. /EFE
Javier Ortega (i), José Antonio Ortega Lara (c) y Santiago Abascal (d) aplauden en el mitin de VOX celebrado en Vistalegre (Madrid) el 7 de octubre de 2018. /EFE

Este 8 de octubre de 2018 se cumple el primer aniversario de la gran manifestación de la sociedad civil contra el golpe de Estado perpetrado dias antes. Y aún retumba en muchos españoles que reclamaban justicia (¡Puigdemont, a prisión!), el reproche del hoy ministro de Exteriores Josep Borrell: “No hagáis como las turbas del circo romano”. La traición de Borrell se ha consumado menos de un año después, al hacerse cómplice de un Gobierno sustentado precisamente por los golpistas y los batasunos entre otros.

En Vistalegre se concentró este fin de semana un buen número de aquellos que se sintieron heridos, ya no tanto por la persona de Borrell, sino por lo que significaron sus palabras: el desprecio hacia la sociedad civil que se expresó en libertad y con claridad. Hay políticos que no soportan a la sociedad civil, porque no la controlan.

No son pocos ya los ejemplos de que cuando un candidato es capaz de conectar con las preocupaciones reales de los ciudadanos, por encima de las imposiciones de las oligarquías, puede salir adelante

Se le podrá reprochar a VOX, y no sin cierta razón, que tira con pólvora del Rey desde fuera de las instituciones; que sin responsabilidad política concreta, cabe hacer cualquier promesa; que su discurso tiene tintes populistas; o que es harto difícil que logre unos cuadros sólidos y de confianza para afrontar la avalancha de convocatorias electorales previstas para el 2019.

Pero también ha sido su mérito sobrevivir a una travesía del desierto y a la marginación de los grandes conglomerados mediáticos y de algunos de los pequeños, sometidos a la corrección política. Y no es menos cierto que hace tiempo que, aunque sigan siendo en buena medida determinantes, los medios no tienen tanto monopolio de la opinión pública y publicada como pueda parecer.

Ahí está la lista de ‘apestados’ del sistema en todas las partes del globo, que han sabido sortear las almadrabas de la progresía instalada en la ONU, el Fondo Monetario Internacional o la Comisión Europea. No son pocos ya los ejemplos de que cuando un candidato es capaz de conectar con las preocupaciones reales de los ciudadanos, por encima de las imposiciones de las oligarquías, puede salir adelante.

A VOX le queda pendiente la confirmación de alternativa. En el mundo taurino, ésta se produce cuando el diestro torea por vez primera en las plazas de Las Ventas en Madrid, en La Monumental de México o en el anfiteatro romano de Arles.

Madrid, México y Arles son para VOX las próximas elecciones locales, autonómicas, europeas y nacionales.

Que Dios reparta suerte. ¡Va toro!

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".