Vox se juega su futuro si pierde la virginidad ideológica en los pactos

    La de Vox es un carrera de resistencia, no un sprint para pactar con PP y Cs, a cambio de nada, dejándose la virginidad ideológica en la gatera. Para eso no hacía falta un partido como Vox. Si va de escudero del PP para ensillarle el caballo, adiós Vox.

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    Rocío Monasterio y Javier Ortega Smith, líderes de Vox en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.
    Rocío Monasterio y Javier Ortega Smith, líderes de Vox en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

    Lamento discrepar de amigos míos cuando dicen que Vox debe ceder ante PP y Cs para garantizar la gobernabilidad. Que debe aparcar su actitud orgullosa y no olvidar que el objetivo prioritario es desalojar a la izquierda de feudos como el ayuntamiento o la comunidad de Madrid.

    Pero el objetivo de Vox no es, o no debería ser, la gobernabilidad a toda costa, sino cambiar el sistema. Porque para quitar a la izquierda para que venga la derecha descafeinada del PP no hacía falta un partido nuevo, netamente diferenciado, como el de Abascal. El objetivo es consolidarse como una alternativa creíble e ir regenerando el tejido de la derecha española, recuperando derechos y libertades gravemente amenazados e incluso conculcados por el establishment socialdemócrata (familia, vida, unidad de España).

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    Y eso solo lo puede conseguir, haciendo que PP y Cs le traten en igualdad de condiciones, que acepten si no todo sí parte de su programa, logrando concejalías y tenencias de alcaldía, participando en la gestión de gobierno de los bastiones ganados a la izquierda, jugando inteligentemente sus cartas, como apunta Enrique García Máiquez, ofreciendo propuestas transversales y razonables, junto con algunos de sus principios innegociables.

    A los que querrán colgar del palo mayor los votantes, si Carmena y Gabilondo son alcaldesa y presidente no será a Vox, sino a PP y Ciudadanos

    Y si, a pesar de eso, PP y Cs no aceptan, se siente. Serán ellos los que habrán roto, no Vox. Aunque ello suponga más años de izquierda en el poder. Tampoco se notará tanto la diferencia, porque PP y PSOE comparten virus socialdemócrata y Cs comparte lo que haya que compartir con tal de llegar y besar el santo.

    Y al final, a los que querrán colgar del palo mayor los votantes, si Carmena y Gabilondo son alcaldesa y presidente no será a la formación verde, sino a PP y Ciudadanos. Lo ha dicho bien clarito Rocío Monasterio: PP y Cs “harán presidente a Gabilondo y alcaldesa a Carmena”, si no negocian con Vox.

    La tentación de ceder será grande para Vox  y la presiones para que lo haga van ser extraordinariamente fuertes, pero como ha advertido Luis del Pino en Twitter (Por qué Vox debe plantarse) le va la vida en ello. PP y Cs son establishment, coto cerrado, y no admiten en el clan siciliano a alguien que no sea “uno de los nuestros”. Y Vox no lo es. Si no rinde pleitesía al “padrino” de turno y no jura los principios fundamentales de la ideología progre, no será admitido en la “famiglia”.

    Los corleones le engañarán, le dirán que sí, que negocian, que faltaría más, que le “compran” su mensaje de familia y vida, pero en el último momento, dejarán todo eso en papel mojado y a Vox lo tendrán como ayudante de cámara para que les anude los cordones de los zapatos y pase el plumero por los cuadros. Usarán a Vox para hacerse con el poder, y lo tirarán como un kleenex. Igual que pasó en Andalucía.

    Toda negociación tiene su parte de teatro. Se lanzan órdagos, se amenaza con levantarse de la mesa… y todos sobreactúan, pero si uno quiere ganar la partida sus amenazas deben ser creíbles. Y por lo tanto, debe estar dispuesto a cumplirlas. Si Vox no se planta y no tensa la cuerda hasta el extremo de que pueda romperse, y que la izquierda termine gobernando en esos feudos, se jugará su futuro.

    Porque, ojo, al PP no sólo le interesa arrebatar el poder a la izquierda en el ayuntamiento y la comunidad de Madrid, sino también darle el abrazo del oso al partido de Abascal. Quiere matar dos pájaros de un tiro: tomar Cibeles y Sol y neutralizar a Vox. Si lo usa como escalón para gobernar y lo tiene luego como mero comparsa, sin aceptar sus planteamientos, el votante de Vox concluirá que entonces más vale votar directamente al PP. Y eso es precisamente lo que quieren los de Casado.

    Quedarse en la oposición tiene ventajas para Vox ahora que cuenta con proscenios con buena acústica (grupo propio en el Parlamento)

    La alternativa es arriesgada: que gobierne la izquierda. Pero para Vox quedarse en la oposición tiene sus ventajas, sobre todo ahora que cuenta con proscenios con buena acústica (grupo propio en el Parlamento) desde donde podrá colocar en la agenda política los temas de los que PP, PSOE o Cs no quieren hablar (defensa de la vida, defensa de la familia o de los menores frente a los dogmas de género, libertad de educación, fin de los chiringuitos feminazis, fin de la memoria histórica etc.).

    Lo más importante ya lo tiene. Vox ha pasado de un señor subido a un banco de la calle con un altavoz a tener 24 diputados en la Carrera de San Jerónimo, y ha entrado en una decena de consistorios importantes y siete parlamentos regionales. Tiene lo que pedía Arquímedes: un punto de apoyo. Sólo le falta mover el mundo.

    Para eso debe hacerse respetar por PP y Cs, y lograr que se respete la voluntad de quienes le han votado. Los huérfanos ideológicos del PP no han depositado su confianza en Vox para reeditar la famosa frase de Tancredi en El gatopardo Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie».

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    Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.