Santiago Abascal (tercero por la izquierda) junto a parte de la directiva de VOX camino del Tribunal Supremo. /VOX
Santiago Abascal (tercero por la izquierda) junto a parte de la directiva de VOX camino del Tribunal Supremo. /VOX

¿Puede un partido que tiene cuatro sueldos cambiar el panorama político español? Puede.

Lo ha hecho Vox en las elecciones andaluzas. No es igual que el caso de Ciudadanos, un partido que fue creciendo durante lustro y medio antes de dar el salto definitivo al ruedo nacional.

Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

Haz un donativo ahora

O Podemos, un proyecto bien financiado desde el minuto uno por gobiernos extranjeros, y con unos cuadros profesionalizados desde el comienzo. No. Vox es otra cosa, a medio camino entre el aventurismo político y la necesidad; la política también. Porque en política, una parte del electorado se había quedado huérfano, y sus impulsores creyeron que tenían una oportunidad para hacerse un hueco en la política nacional.

Los diputados de Unidos Podemos Pablo Iglesias y Alberto Garzón, junto al diputado de ERC Gabriel Rufián
Los diputados de Unidos Podemos Pablo Iglesias y Alberto Garzón, junto al diputado de ERC Gabriel Rufián / EFE

El impulso Real era la necesidad de que un partido hablase sin ambages de la defensa de la nación española, palabras que juntas y por ese orden ya habían dado nombre a una fundación en la que estaba ya Santiago Abascal.

Se dio la paradoja de que Intereconomía, que apoyaba sin fisuras a Vox, fue determinante en el inicio del éxito de Pablo Iglesias y Podemos

Se creó en las condiciones más propicias; antes de unas elecciones europeas, en las que la circunscripción es única y, por tanto, no se pierde ningún voto. Y con un buen candidato, como era Alejo Vidal-Quadras. Se dio la paradoja de que Intereconomía, que apoyaba sin fisuras a Vox, fue determinante en el inicio del éxito de Pablo Iglesias y Podemos.

El nuevo partido de izquierdas arrastró mucho nuevo voto, que nunca iba a participar en unas europeas, y encareció mucho el eurodiputado. Y eso dejó fuera a Vidal-Quadras de seguir visitando las diversas sedes del Parlamento Europeo.

Vista general de la convocatoria de Vox en Madrid para reclamar elecciones generales el 3 de junio de 2018. /vox
Vista general de la convocatoria de Vox en Madrid para reclamar elecciones generales el 3 de junio de 2018. /vox

Otra paradoja es que según Abascal et al, sólo tendrían que poner la mano para recibir el chorro de votos que Mariano Rajoy estaba expulsando del Partido Popular, a base de renunciar a cualquier definición ideológica y, en consecuencia, adoptar el marco impuesto por la izquierda. Y no fue así.

Según recogía el CIS, cuando tenía algo de prestigio, eran los votantes más a la derecha los que se mantenían en su apuesta por el Partido Popular, mientras se desangraba por el centro. Fue Ciudadanos, no Vox, quien se benefició de que Rajoy lavase más blanco, excepción hecha, claro, de la corrupción.

El motivo es que Rajoy, que no quería a liberales ni conservadores dentro del PP, sí quería a un partido de ultraizquierda en las instituciones, que dividiese el voto de la izquierda y alentase el voto del miedo a su formación

El motivo es que Rajoy, que no quería a liberales ni conservadores dentro del PP, sí quería a un partido de ultraizquierda en las instituciones, que dividiese el voto de la izquierda y alentase el voto del miedo a su formación. Y funcionó durante un tiempo.

Vox ha vivido estos cuatro largos años en el ostracismo. Los medios de comunicación, con un par de excepciones, se han esforzado en ignorarlos minuciosamente. Han sufrido un letargo en la irrelevancia. Muy recientemente, empezaron a cambiar de discurso.

Siempre fueron liberales en la economía (hablan de recortar el gasto, no sólo los impuestos, y están a favor del comercio internacional), pero ahora adoptan un discurso duro en la inmigración. Es tan reciente, que su líder balbucea cuando se le preguntan por cuestes básicas sobre el tema. Y se han hecho impermeables a la corrección política.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside el Consejo de Ministros. /EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside el Consejo de Ministros. /EFE

Por otro lado, y este es el cambio esencial, los nacionalistas catalanes están dispuestos a romper España. Podemos les acompaña. Y el PSOE, mientras se decide sobre si hacerlo o no, también les acompaña. La cuestión nacional se ha convertido en el verdadero eje de la política en España, que se parece, pero no encaja, con el de izquierda-derecha. Y ahí, Vox tiene la ventaja de ser inmune a las amenazas de la corrección política. Y ya da igual que Pablo Casado lidere el Partido Popular.

El periodismo de datos de eldiario.es nos permite ver que, aunque no hay una clara tendencia, el voto a Vox es algo mayor que la media, pero sí se ve claramente que es un voto urbano, con más formación que la media, y con más renta

Da igual, porque el partido de Santiago Abascal se ha hecho un hueco por méritos propios. Una nueva paradoja: todos los que, en nombre de la democracia, celebraban que se hubiese desplomado el bipartidismo, porque les gusta Podemos y porque tenían la esperanza de que Ciudadanos sustituyese al PP, echan pestes de que haya un nuevo jugador en el tablero. Yo nunca les creí, al igual que ellos nunca creyeron en la democracia.

Pero Vox está ya aquí, y lo interesante es ver cómo cambia el panorama político nacional y cuál es su futuro. El periodismo de datos de eldiario.es nos permite ver que, aunque no hay una clara tendencia, el voto a Vox es algo mayor que la media, pero sí se ve claramente que es un voto urbano, con más formación que la media, y con más renta. Es, por tanto, un voto informado.

Otra característica es que el voto es mayor en las poblaciones con mayor porcentaje de ciudadanos procedentes de fuera de Andalucía. Este dato, más la distribución del voto por municipios más el caso de El Ejido, hacen ver que su discurso contra la inmigración ilegal tiene calado. Esto le augura un apoyo importante en toda la costa mediterránea, más La Rioja y Guadalajara. El caso de Madrid es algo distinto, a este respecto, pero también puede contribuir a su éxito.

Pablo Casado, joven dirigente del Partido Popular
Pablo Casado, joven dirigente del Partido Popular

Algo que hay que entender de Vox es que parte de su voto procede de la izquierda; un quince por ciento, según el estudio realizado por Sigma Dos para el diario El Mundo. Esto se explica en parte porque en España hay cierto voto de lo que podemos llamar la antipolítica, que se había refugiado en Podemos, y con Iglesias y Montoro en Villatinaja, opta por Vox. Lo mismo explica que se haya nutrido de la abstención.

Ese trasvase no es por la corrupción, con la que el votante puede convivir si el voto le otorga otros beneficios (reales o imaginados), ni la mala gestión, sino la cuestión nacional

Pero la cuestión clave es la nacional. Grosso modo, PSOE más Podemos (AA) han perdido 400.000 votos, y PP, Ciudadanos y Vox han ganado 450.000. Ese trasvase no es por la corrupción, con la que el votante puede convivir si el voto le otorga otros beneficios (reales o imaginados), ni la mala gestión, sino la cuestión nacional. España se rompe, y hay un voto de izquierdas que no está dispuesto a aceptarlo.

Y lo podemos ver ya. Según una encuesta realizada por Invymedia para La Sexta, con encuestas hechas tras las elecciones andaluzas, Vox recabaría el 7 por ciento del voto. Por otro lado, PSOE, PP y Ciudadanos están empatados en el 23 por ciento, y Podemos cae al 15 por ciento. Es decir, que PSOE y Podemos caen, y Vox sube. ¿Hay un súbito corrimiento del electorado a la derecha? No. España importa. Y mucho.

Comentarios

Comentarios

Compartir
José Carlos Rodríguez es periodista. Forma parte del equipo de ProducciONE, pero en otra vida ha sido redactor jefe de Internacional de La Gaceta, y ha trabajado en la prensa digital en medios como Factual.es, elimparcial.es y libertaddigital.com. También ha colaborado con el semanario Alba, Expresión Económica, La Ilustración Liberal, La Gaceta de los Negocios o la agencia APIE, entre otros.