Imagen referencial de hipoteca /Pixabay
Imagen referencial de hipoteca /Pixabay

El Supremo se desdice de la doctrina mantenida hasta ahora y resuelve que el impuesto de actos jurídicos documentados debe de soportarlo el banco. La razón es sencilla: es el banco el que exige una garantía hipotecaria y el que exige además que dicha garantía sea elevada a documento público. Y lo exige para gozar de garantías suficientes en caso de impago. Luego si el único beneficiario es el banco, lo lógico es que sea el banco el que lo pague.

El problema es que el RD 828/1995 de 25 de mayo establece expresamente en su art. 68.2 que quien debe de pagar el impuesto es el cliente. Así que el Supremo decide anular dicho artículo por considerarlo “abusivo” en el desarrollo reglamentario de la Ley.

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La noticia ha generado pérdidas bursátiles de 5.560 millones de euros en los bancos españoles, aproximadamente el impacto económico que se calcula de la sentencia. Superior, incluso a la resolución de Luxemburgo sobre las cláusulas suelo.

La nueva sentencia del Supremo va a producir un aluvión de reclamaciones que saturarán todavía más los juzgados especiales de asuntos hipotecarios

¿Y ahora qué? Los bancos consideran que el fallo daña la seguridad jurídica e interpretan que debe de aplicarse desde este jueves, sin que exista carácter retroactivo. En todo caso, apuntan a que sea Hacienda quien resuelva el entuerto.

La realidad es que el Supremo no aclara el efecto de su nuevo criterio. La mayoría de los letrados consideran que las hipotecas constituídas en los últimos 4 años podrían reclamar. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el Supremo ha anulado un artículo del reglamento por abusivo, debemos de entender que debe darse por no puesto. Por lo tanto, todas las consecuencias derivadas del artículo anulado deben de corregirse. Es lo que considera el socio-director de Navas & Cusí, Juan Ignacio Navas, quien defiende que podrían reclamar los que hayan constituído hipoteca desde el 25 de mayo de 1995, fecha de entrada en vigor del decreto de marras.

Lo que es seguro es que la nueva sentencia del Supremo va a producir un aluvión de reclamaciones que saturarán todavía más los juzgados especiales de asuntos hipotecarios. Y también es seguro que las hipotecas serán más caras y que los bancos repercutirán el impuesto en forma de comisiones o de tipos.

¿Todo esto es bueno o malo? En mi opinión es bueno porque se ajusta más a la realidad: la elevación a público de la garantía hipotecaria sólo beneficia al banco y por tanto es lógico que sea el banco quien asuma los costes tributarios. Si dichos costes los trasladará o no a la clientela dependerá de la competencia y del mercado.

El anzuelo del pescador

Iglesias va “donde el gobierno no llega”. Esta es la explicación que Moncloa ofrece del encuentro de Junqueras con Iglesias, que ejerce ya de vicepresidente ‘de facto’. Una posición buena para Iglesias y mala para Podemos y PSOE.

Varapalo europeo. La petición de Bruselas explicaciones sobre las “poco creíbles” previsiones de ingresos de los Presupuestos son ‘vendidas’ por Sánchez como un “gesto de confianza”. ¿Es tonto o nos toma por tontos?

Giro de Puigdemont. Convoca una cumbre urgente en Waterloo el lunes. ¿Podría tratar de forzar la convocatoria de elecciones tras conocerse que el fallo del Supremo será posterior a las municipales?

Vox decisivo. Las últimas encuestas ofrecen a Vox entre 6 y 7 diputados. 2-3 en Madrid, 1-2 en Valencia, 1 en Murcia y 1 en Barcelona. Se convertirían en decisivos de un gobierno PP+Ciudadanos.

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Soy economista de profesión y periodista de vocación. Como decía José Ignacio Rivero, director del Diario de la Marina, decano de la prensa de Cuba (otros tiempos), "el periodismo es en lo externo una profesión y en lo interno un sacerdocio". Colaboro en diversos medios y soy editor de campañas de CitizenGO.