Cruda realidad / Greta y la Cruzada de los Niños

    ¿Alguien podría explicarme por qué una niña redicha se ha convertido en un gurú recibido con zalemas y boato por los grandes de este mundo? Resulta humillante ver a mis representantes y a los personajes que deciden cosas tan importantes en mi vida fingiendo asombro ante esta niñata.

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    La adolescente Greta Thumberg ha iniciado una 'cruzada' ecologista.
    La adolescente Greta Thumberg ha iniciado una 'cruzada' ecologista.

    En 1212, un niño de Cloyes, en Francia, dijo haber recibido un mensaje de lo Alto: las Cruzadas habían fracasado porque sus protagonistas no tenían un corazón lo bastante puro e inocente. Solo los niños podrían triunfar allí donde habían fracasado los adultos, así que fue por los pueblos su particular cruzada infantil, llegando a reunir a unos 30.000 niños de los pueblos y ciudades por los que pasaba, camino de Tierra Santa.

    Háganse una idea: 30.000 niños recorriendo Europa, sin ‘supervisión adulta’. Los que llegaron al fin al mar, al puerto de Niza, encontraron unos ‘amables’ armadores que se ofrecieron a llevarles a su destino. Embarcó el grupo, muy diezmado, pero su destino no fue Tierra Santa, sino Alejandría, donde fueron vendidos como esclavos a los turcos.

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    Nuestra especie está hecha para que le conmuevan los niños y el mito de la ‘sabia’ inocencia infantil -y juvenil- está muy extendido y tiene mucho tirón, así que desde siempre se ha explotado a los niños y a los adolescentes para llegar al corazón de los adultos, desde las redes de mendicidad que los usan para inspirar compasión a los más recientes casos en los medios en que se emplea su imagen para imponer una visión política. Naturalmente, hay que ser un canalla sin escrúpulos, pero de esos nunca hay escasez, ¿verdad?

    Tuvimos la foto de Ailan Kurdi por todas partes, y luego la del niño rescatado de un bombardeo en Alepo y la inverosímil Bana Alabed tuiteando en un perfecto inglés sobre geopolítica desde la Siria ocupada por los yijadistas.

    Y, ahora, Greta Thunberg, que llega a Italia ahora como si lo hiciese un famoso profeta, en un rapto casi místico de sus seguidores. Greta ha hablado en la ONU, en el Foro de Davos, en el Foro Monetario Internacional; se ha entrevistado con el presidente de la Comisión Europea, con Angela Merkel, con Emmanuel Macron; ahora lo hará con los diputados italianos e incluso con el Papa.

    ¿Y quién esta Greta? Una adolescente sueca de 16 años con Síndrome de Asperger que empezó haciendo huelga escolar los viernes como protesta por el cambio climático y que sermonea a todo el mundo proponiendo medidas draconianas para frenarlo, verdaderas locuras que darían al traste con el crecimiento económico mundial.

    ¿Cuándo se ha vuelto normal un abuso infantil tan descarado, y cuándo nos volvimos tan idiotas como para caer en la trampa en lugar de denunciarlo a gritos?

    Greta, no hay que decirlo, no es climatóloga. No tiene conocimientos especiales sobre nada en concreto, ni siquiera estamos hablando de un prodigio infantil, y tampoco es experta en economía o geopolítica. No hace falta: basta, al parecer, con su candor infantil y su determinación cuasi prusiana. ¿Alguien podría explicarme por qué una niña redicha se ha convertido en un gurú recibido con zalemas y boato por los grandes de este mundo?

    O, por cambiar solo ligeramente la pregunta: ¿cuándo se ha vuelto normal un abuso infantil tan descarado, y cuándo nos volvimos tan idiotas como para caer en la trampa en lugar de denunciarlo a gritos?

    No sé para ustedes, pero para mí resulta humillante ver a mis representantes y a los personajes que deciden cosas tan importantes en mi vida fingiendo asombro ante esta niñata maleducada con su idea fija en la cabeza, como si fuera Salomón.

    Me enfurece porque es demasiado evidente que es su obra, su juguete, su instrumento a fin de convencernos del modo más vil y manipulador para que cedamos a sus maniobras limitadoras de nuestra libertad.

    Me enfurece esa manera de llamarme idiota sentimental, porque hace falta serlo mucho para decir amén a cambios de larguísimo alcance para complacer a una adolescente.

    Me enfurece, como madre, por la pobre Greta. La están utilizando, y cuando no les sirva se desharán de ella como de un juguete inservible

    Me enfurece porque si mi hija de esa misma edad me dice que ha decidido no ir los viernes al colegio hasta que los líderes mundiales detengan las emisiones contaminantes, me pondría en riesgo de perder su custodia, no diré más. Porque los adolescentes no saben absolutamente nada y creen saberlo absolutamente todo, y solo un idiota sin hijos puede ignorarlo para su mal.

    Pero, sobre todo, me enfurece, como madre, por la pobre Greta. La están utilizando, y cuando no les sirva se desharán de ella como de un juguete inservible, y se desharán pronto porque una Greta de 26 impresionaría bastante menos, y una de 36, nada en absoluto.

    Apenas hay rasgo más evidente en esta decadencia progresista que el maltrato infantil. Los niños se han convertido, de personas en curso de aprendizaje y desarrollo, en instrumentos de nuestro capricho. Podemos matarles antes de que nazcan, podemos decidir cuando apenas han aprendido a caminar que han nacido con el sexo cambiado y rellenarles de hormonas y bloqueadores de la pubertad, podemos exhibirlos como prueba de nuestras impecables credenciales progresistas, podemos experimental con ellos novedosísimos y enloquecidos modelos pedagógicos.

    Por lo visto, lo único que no sabe hacer la postmodernidad con los niños es dejar que sean niños, que jueguen en paz y a lo que quieran y darles una autoridad con amor de la que tienen tanta hambre como de pan con chocolate.

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