Ilustración alegórica de la 'madre naturaleza'. /Wikimedia Commons
Ilustración alegórica de la 'madre naturaleza'. /Wikimedia Commons

Mucha gente ratifica con su propio ejemplo, con sus pensamientos y sus actos, la vieja idea de Chesterton sobre el riesgo de creer en cualquier cosa si dejamos de creer en Dios. Hoy la traigo a colación para vincularla con una paradoja del progresismo: en su apoteosis racionalista, pretende que creamos que es el paradigma de la modernidad, cuando en realidad lo es de la más remota antigüedad.

La última muestra de esta paradoja es un notable vídeo de una organización ecologista llamada Conservation International. Anuncia vídeos con voces afamadas como las de Penélope Cruz, Robert Redford, Liam Neeson y Harrison Ford. El que yo he visto cuenta con la participación de Julia Roberts.

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“Tenemos aquí expuestos los tópicos del pensamiento hegemónico. La tierra, que es mejor que nosotros, más antigua y más sabia, es maltratada por nosotros”

Se trata de una buena ilustración del desconcierto colectivista de los tiempos modernos. En el vídeo no aparece ni un solo ser humano, aunque obviamente el mensaje está dirigido a los que lo somos. ¿A quién si no? Y es un mensaje de advertencia, cargado de reproches y de avisos ante un futuro terrorífico que se cierne sobre nosotros por nuestra culpa. Sí, hemos pecado, y el vídeo sugiere claramente que quien nos habla es una suerte de dios. Hasta el tono profundo, severo y admonitorio de Julia Roberts nos predispone a creer que estamos oyendo la voz de un ser superior.

Y, en efecto, cuando prestamos atención al texto, se trata sin duda de un ser muy superior a nosotros. Se presenta como la naturaleza, o la “madre” naturaleza, y aclara que ha estado aquí muchísimo más tiempo que nosotros, que ella no necesita de nosotros, aunque nosotros sí la necesitamos: de hecho, nuestro futuro depende de ella. Ella puede alimentar y ha alimentado a muchas especies, y puede matar y ha matado a muchas otras.

Insiste en que no le importa cómo la tratemos: podemos tratarla mal, y ella seguirá, porque no nos necesita. Finalmente, se dirige a nosotros sin tapujos y nos dice: “Yo estoy preparada para evolucionar: ¿y vosotros?”.

Tenemos aquí expuestos los tópicos del pensamiento hegemónico. La tierra, que es mejor que nosotros, más antigua y más sabia, es maltratada por nosotros. El vídeo, con toda inteligencia, no muestra imágenes del deterioro del planeta, pero que ese es su mensaje no cabe ninguna duda. Es el mensaje ecologista fundamental, a saber, lo mal que lo hemos hecho, y cómo nos podemos cargar nada menos que a nuestra madre.

Lo asombroso del vídeo es lo habitual en tantos ecologistas que no reconocen la realidad, no reconocen los progresos que la humanidad ha realizado precisamente en su ámbito de interés, en el cuidado del medio ambiente. Un buen resumen puede encontrarse en el libro Progreso, de Johan Norberg, en Ediciones Deusto.

En este vídeo increíble, que sugiere realmente que la naturaleza evoluciona, pero el ser humano no, los tópicos están presentados de un modo que no solo niega de manera flagrante los progresos que gracias al ser humano se han registrado en el cuidado de la naturaleza, sino que diviniza a esta, es decir, exactamente lo que hicieron muchos humanos primitivos con la Tierra. No la cuidaban mejor que nosotros, desde luego y no eran capaces de utilizarla para dar vida y sustento a tanta población como tenemos hoy. Pero creían que era una diosa.

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Economista, periodista, profesor y conferenciante. De eso cobro. Todavía. Como cantante y actor no. Todavía.