La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría junto al presidente del Gobierno Mariano Rajoy / EFE

Son muchas las promesas que el presidente del Gobierno ha dejado en el tintero en esta legislatura que toca a su fin. Buena parte de ellas son de carácter económico. El programa electoral con el que el PP de Rajoy se presentó a las generales de 2011 contemplaba una bajada de impuestos que, más tarde, no llevaría a cabo.

Lejos de bajar, los impuestos subieron, batiendo el récord de presión fiscal en el IRPF. La coartada utilizada por el presidente para justificar esas subidas fue la mala coyuntura económica que se encontró al llegar a la Moncloa.

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Siempre hay una excusa cuando de sangrar al contribuyente se trata, especialmente si es a las familias, que sufren -silentes- un expolio fiscal desde 1978.

Cuatro años después es verdad que la situación ha mejorado, pero otra vez la llegada de la campaña electoral es testigo de las promesas de Mariano Rajoy de bajar los impuestos. El candidato del PP ha prometido, entre otras medidas, reducir el tipo marginal mínimo del 19% al 17% (al comenzar la legislatura era del 24%) y el tipo máximo del 45% al 43%.

Asimismo, Rajoy ha prometido ayudas a la contratación indefinida: por los primeros 500 euros del salario de los nuevos contratos indefinidos ni empresario ni trabajador pagarán cotización a la seguridad social durante cuatro años.

Trilerismo fiscal

El economista Carlos Rodríguez Braun subraya que estas medidas se producen en año electoral. “Las campañas son propicias para las historias de ficción. Lo que sucede con los partidos que no quieren reducir el gasto público es que nunca pueden bajar de verdad la presión fiscal. Si bajan un impuesto necesariamente tendrán que subir otro”, declara a Actuall.

“Los partidos que no quieren reducir el gasto público nunca bajarán de verdad los impuestos. Si bajan uno, necesariamente tendrán que subir otro”, señala Rodríguez Braun a Actuall

El catedrático de Economía incluso habla de trilerismo fiscal porque con Rajoy “se da la sangrante circunstancia de que prometió bajar los impuestos y los subió. Mentir está muy mal, de hecho hay un mandamiento que lo prohíbe”, dice irónico.

El economista Carlos Rodríguez Braun
El economista Carlos Rodríguez Braun

 

En una línea muy similar se pronuncia Manuel Llamas, analista económico del Instituto Juan de Mariana: “Las nuevas promesas de Rajoy no son creíbles: a la hora de la verdad la primera decisión que tomó al llegar al Gobierno fue aprobar la mayor subida del IRPF de la historia democrática. El PP con Montoro a la cabeza ha protagonizado la mayor subida fiscal en décadas, superando por la izquierda el programa fiscal de IU”, afirma a Actuall.

El economista del Instituto Juan de Mariana, Manuel Llamas / Youtube
El economista del Instituto Juan de Mariana, Manuel Llamas / Youtube

También critica la actuación de Rajoy el periodista económico Domingo Soriano que, sin embargo, introduce un matiz: en este caso las promesas del presidente son más creíbles porque las circunstancias económicas son más favorables. “Ahora son más creíbles, pero no porque el Gobierno haya mutado o Rajoy y Montoro hayan pasado de ser mentirosos a personas que no engañan, sino porque la coyuntura internacional y la propia española han mejorado”, asegura a Actuall.

“Las promesas de Rajoy no son creíbles: la primera decisión que tomó al llegar al Gobierno fue aprobar la mayor subida del IRPF de la historia democrática”, afirma Manuel Llamas

O sea, que si se concreta una verdadera rebaja fiscal no sería por un cambio de actitud del Gobierno o porque consideren que han aprendido de los errores. Qué va.

Llamas cree que el contexto económico de hoy les favorece: “Les va a resultar más sencillo no incumplir las promesas que antes. Pero si volvieran a estar en la misma situación que en 2011, harían lo mismo sin ninguna duda”.

El periodista económico Domingo Soriano
El periodista económico Domingo Soriano / Youtube

Por ello, cuatro años después de aquellas promesas incumplidas, Actuall plantea qué hubiera pasado si Rajoy en lugar de subir impuestos hubiera recortado el gasto público.

Rodríguez Braun cree que se podrían haber creado bastantes más que 300.000 puestos de trabajo. “El paro está provocado por las autoridades. Las autoridades impiden la creación de empleo a través de impuestos, cotizaciones y regulaciones”.

El ejemplo de Irlanda y los países bálticos

Si hay un impuesto que enfade especialmente al profesor Braun es el IRPF, al que califica como un impuesto contra los trabajadores. “Es un impuesto contra la clase media, que es lo que odian los gobernantes. Los políticos quieren a la clase media sometida al poder, por eso es la principal víctima del IRPF, que es una de las razones por las cuales habría que reducirlo, abolirlo o poner un tipo único”.

Manuel Llamas establece una relación entre bajada de impuestos y salida de la crisis. “Si se hubieran reducido los impuestos se habría impulsado con mayor ahínco el crecimiento económico y la creación de empleo y, sobre todo, habría reducido de forma mucho más rápida el déficit público”.

“A Rajoy le va a resultar más sencillo no incumplir las promesas que antes, pero si volvieran a estar en la misma situación que en 2011, harían lo mismo”, asegura Domingo Soriano

Y no son sólo palabras, se defiende el economista del Juan de Mariana, sino que hay ejemplos que respaldan su teoría. Irlanda, Estonia, Letonia y Lituania, que sufrieron una crisis muy similar a la española, apostaron desde el primer momento por recortar el gasto público y por reducir los impuestos y hoy son los que más crecen de la zona euro.

Estos países son los que más han reducido el paro y su déficit público en relación con España. Está comprobado que bajar impuestos contribuye de una manera más eficaz a la salida de la crisis”, dice Llamas.

Por su parte, Domingo Soriano cree que no es verdad el argumento empleado por el Gobierno y sus satélites de que no se podía haber hecho otra cosa en 2011. “Tenían otras opciones como reducir el gasto de verdad haciendo reformas y cambiando la estructura del Estado, y eso nunca se lo plantearon. Si crees que el modelo público no se puede tocar y te encuentras un déficit de 95.000 millones de euros, lo lógico es pensar que la única solución es la subida de impuestos. Yo no comparto este esquema”.

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Licenciado en periodismo por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Tomó la alternativa en Intereconomía -semanario Alba, La Gaceta, Los Últimos de Filipinas, Dando Caña, 12 Hombres sin vergüenza- de la mano de Gonzalo Altozano y Kiko Méndez-Monasterio, de los que aprendió incluso algo de periodismo. Más tarde escribió para los digitales La Información y Periodista Digital. Viajó a Irak antes que a Roma, le apasionan la Historia y la tauromaquia. Nazareno de Sevilla.