La presidenta del Banco de Santander, Ana Botín, anuncia la compra del Popular /Efe-Fernando Villar
La presidenta del Banco de Santander, Ana Botín, anuncia la compra del Popular /Efe-Fernando Villar

Dentro de dos o tres años, habrá diálogos como éste en las sucursales bancarias: “No me gusta la hipoteca que me ofrecéis. Preguntaré en el banco de enfrente”, dirá el cliente. “El de enfrente es nuestro. Lo compramos la semana pasada y la oficina se trasladará aquí”, responderá el director.

Y con una sonrisa añadirá: “Es la misma hipoteca para toda España en todos los bancos… Pero si contratas un plan de pensiones con aportaciones mensuales hasta la jubilación, te podemos rebajar un cuarto de punto en el tipo”.

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La quiebra del Banco Popular es un asunto muy oscuro que dudo que se aclare visto el silenciamiento de otros escándalos financieros, como la expropiación de Rumasa, las intervenciones de Banesto, Afinsa y Banco Madrid, y las fusiones de las cajas de ahorros.

Ángel Ron, expresidente del Banco Popular, absorbido por el Banco de Santander
Ángel Ron, expresidente del Banco Popular, absorbido por el Banco de Santander

Por ejemplo, ¿quiénes retiraron miles de millones de euros del banco en los días anteriores?, ¿por qué la CNMV no suspendió la cotización en los días previos cuando sí lo hizo con la acción de Abertis al anunciarse una opa amistosa?, ¿rendirá cuentas Ángel Ron, el presidente que cavó la tumba del que fue considerado banco más rentable del mundo y que recibió como recompensa por sus servicios de 23 millones de euros?

“La libertad política exige la diversidad de partidos y su alternancia en el poder. ¿Y la libertad económica no demanda varias entidades financieras?”

Un negocio repartido entre tres

Pero no sólo los accionistas y los empleados del banco son los nuevos perjudicados (ya verá, amigo lector, cuando comiencen las pre-jubilaciones, a costa de la Seguridad Social de la plantilla del Popu), sino todos los españoles. Porque el resultado de esta operación es la disminución de la oferta financiera.

No deja de sorprenderme que la Administración y un sector de los creadores de opinión aprueben la irrupción Uber y Cabify para romper el monopolio del taxi (monopolio público, no privado), o la presencia de varias telefónicas, a la vez que aprueban la reducción del número de bancos.

La libertad política exige la diversidad de partidos y su alternancia en el poder. ¿Y la libertad económica no demanda varias entidades financieras?

“Es el mismo pluralismo que en las tertulias televisivas de las mañanas. Tenemos en La Sexta a Pablo Iglesias y en Cuatro a Irene Montero”

A partir de ahora, quedan cuatro entidades financieras descomunales (Santander, BBVA, CaixaBank y Bankia), dos banquitos (Sabadell y Bankinter) y una serie de banqui-cajas (Ibercaja, Kutxabank, Liberbank, Unicaja, cajas rurales…) de futuro incierto.

Incluso el director del Banco Central Europeo, Mario Draghi, afirmó que en la zona euro había demasiados bancos.

En 2013, un alto cargo del Santander anunció que Santander, BBVA y CaixaBank alcanzarían en tres años una cuota del 70% del negocio bancario. De acuerdo, no es un monopolio, pero es un oligopolio. ¿No te gusta la Coca-Cola? Tienes Pepsi. ¿De qué te quejas? Es el mismo pluralismo que en las tertulias televisivas de las mañanas. Tenemos en La Sexta a Pablo Iglesias y en Cuatro a Irene Montero.

Otro factor preocupante es que Santander y BBVA están perdiendo su carácter nacional. A Santander el negocio en España le aportó sólo un 12% de su beneficio en 2016, por detrás de Brasil y Reino Unido, mientras que en el grupo BBVA el negocio en México supera al de España.

Más grandes pero cada vez más distantes.

“La banca siempre se ha llevado muy bien con el Poder, fuese cual fuese”

Con tipos a cero, no hay negocio

Antes de la Gran Crisis, el cuarentaitantos por ciento del sistema financiero correspondía a las cajas de ahorros. Y todo ese sector se lo ha cargado el PSOE; primero, Felipe González (1985) al permitir que los políticos, los sindicatos y los caciques-empresarios locales se apoderasen de sus órganos de dirección; y luego José Luis Rodríguez Zapatero (2010).

Las consecuencias de esta ‘racionalización’ y ‘modernización’ han sido los más de 60.000 millones de euros aportados por los contribuyentes que se ha tragado el pozo de las cajas y la práctica desaparición de competidores para la banca.

Una causa de esta situación son los tipos cero fijados por el BCE para tratar de fomentar el consumo, pero las empresas y los particulares no piden créditos y la banca se ha quedado sin su negocio tradicional (prestar el dinero que capta mediante depósitos).

Así, las únicas maneras que tiene la banca de mantener sus ingresos son la subida de las comisiones a los clientes (por operaciones en ventanilla o por gestión de fondos de inversión de pensiones, que colocan en lugar de los depósitos) y el aumento de su masa de clientes (por medio de absorciones de competidores aprobadas por el Estado y el BCE).

Reunión de 'los siete grandes' de la banca española en los años 80.
Reunión de ‘los siete grandes’ de la banca española en los años 80.

De siete grandes a dos descomunales

¡Qué vueltas da el mundo! Hace años, el poder (supuesto o real) de la banca tenía como representación los llamados ‘almuerzos de los siete grandes’, en los que se reunían los presidentes de los siete mayores bancos de España: Central, Banesto, Hispano, Bilbao, Vizcaya, Santander y Popular, enanos en comparación con las entidades francesas o alemanas.

Según la leyenda, los banqueros tomaban decisiones que afectaban a los españoles y aprobaban acuerdos que luego mandaban al Gobierno.

Lo cierto es que la banca siempre se ha llevado muy bien con el Poder, fuese cual fuese. Por ejemplo, pidió el voto afirmativo a la permanencia en la OTAN, de acuerdo con los deseos del PSOE.

De esos siete, (que llegaron a ser ocho, ya que Felipe González, prefirió de manera progresista, en vez de deshacer el oligopolio, colocar a uno de los suyos dentro, Miguel Boyer, presidente del banco público Exterior) ya sólo quedan dos.

Cuando Emilio Botín sucedió a su padre en 1986, el Santander era el sexto, y se merendó al Banesto (1994) y al CentralHispano (1999). La siguiente generación, encarnada por Ana Botín, ha concluido la campaña comprando el Popular.

Los imperios caen también en el mundo de las finanzas.

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Cuando me digo por las mañanas que el periodismo es lo más importante, me entra la risa. Trato de tomarme la vida con buen humor y con ironía, porque tengo motivos para estar muy agradecido. Por eso he escrito un par de libros con mucha guasa: Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos, que provocó una interpelación en el Congreso por parte del PNV, y Diccionario para entender a Rodríguez el Progre. Mi último libro es Lecciones de España, en versión digital: http://www.editorialmanuscritos.com/Lecciones-de-Espana.