El presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el alcalde de Zaragoza, Pedro Santiesteve.
El presidente del Gobierno Pedro Sánchez y el alcalde de Zaragoza, Pedro Santiesteve.

“El arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso de forma tal que se obtenga la mayor cantidad de plumas con el menor ruido”. Por una vez no se ha cumplido el aserto de Jean Baptiste Colbert, ministro de Luis XIV, a juzgar por la escandalera que han montado el Supremo, el Gobierno y los bancos, a cuenta del “hipotecazo”.

Pero con o sin ruido, los que seguimos siendo desplumados somos usted y yo, los gansos.

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Porque en eso ha quedado el demagógico pingpong de los políticos haciéndose pasar por Robin Hood (Pablo Iglesias llamando a un levantamiento popular contra el Supremo por cargar el hipotecazo sobre el pobre contribuyente y no sobre la banca; Sánchez corrigiendo al Tribunal y vendiendo la burra de que sea la banca la que cargue con el coste… cuando al final ésta terminará repercutiéndolo sobre el cliente, ya sea mediante comisiones o mayores tipos de interés).

Al final, siempre pagamos los mismos: los ciudadanos y siempre ganan los mismos: la casta (Pablo Iglesias incluído).

Que levante la mano el que quiera que su dinero acabe en el bolsillo de los políticos

Impuestos como el de las hipotecas son un ataque contra la propiedad y -lo que es aún más grave- un ataque contra la libertad.

Lo primero parece obvio. Las cargas fiscales deberían ser las imprescindibles para mantener infraestructuras y servicios: ahí estamos todos de acuerdo. Pero que levante la mano el que quiera que su dinero acabe en los bolsillos de consejeros autonómicos y alcaldes o de la legión de paniaguados que rodea a los cargos públicos.

¿Es necesario el impuesto de las hipotecas para quien adquiere una vivienda en propiedad?, ¿se hundiría el mundo si fuera suprimido?

No es necesario porque se trata de un encarecimiento artificial y arbitrario del precio de la vivienda. Estamos hablando de un encarecimiento del 25%.El coste adicional para una hipoteca por importe, pongamos por caso,  100.000 euros puede llegar a alcanzar los 3.000, dinero que va, directamente, al bolsillo de los políticos” apunta Manuel Llamas en Libertad Digital.

Pero esta gabela feudal es típica de la izquierda (la misma que está todo el santo día dando la vara con la justicia social).  Fue Felipe González el que se sacó de la manga una carga fiscal que no existía y la impuso en 1993. Y posteriormente, el Frente Popular (Sánchez-Iglesias) la ha aumentado hasta un 50% en las comunidades autónomas en las que gobiernan.

Un ciudadano andaluz o aragonés medio, donde gobierna la izquierda, paga treinta veces más que un ciudadano francés por este mismo impuesto.

Está claro que el “hipotecazo” -anacronismo que no tiene parangón con la mayoría de los países de la UE- fue un invento de nuestros gobernantes para obtener tajada, devolver favores y comprar voluntades.

No hay más que ver a quién beneficia (Cui prodest?)… A las haciendas de las Comunidades Autónomas que, con el hipotecazo, ingresarán en sus arcas más dinero que antes.

Lo malo no es sólo que se queden con mi dinero sino el uso que hacen del mismo. Ahí es donde viene el ataque contra la libertad. Yo no estoy de acuerdo con que mi dinero engorde las arcas de los políticos, o que privilegie a gobiernos autonómicos que quieren destruir la unidad de España.

O que sirva para enaltecer el terrorismo… o favorecer el crimen organizado.

No creo que a las víctimas del terrorismo -y a la inmensa mayoría de los españoles bien nacidos- les haga gracia que el alcalde podemita de Zaragoza invite con dinero público a dar una conferencia a una terrorista del GRAPO, condenada a 280 años por el atentado de la cafetería California (1979), en el que murieron nueve personas.

Recaudar más impuestos de lo estrictamente necesario es lo mismo que legalizar el robo

Respecto al crimen organizado, tampoco creo que a una gran mayoría de contribuyentes les guste que con su dinero se financien, cada año, 90.000 muertes de niños en el seno materno (a razón de 250 diarias). Como se ha sabido recientemente, las Administraciones Públicas destinan 34 millones de euros anuales a destruir vidas inocentes.

En eso se gastan las autoridades los euros que previamente le han quitado a usted. Y no parece que el aborto sea estrictamente necesario. Sí lo sería, en cambio ayudar a la embarazada, pero por un euro que el Estado destina a esta, se gasta nueve en financiar abortos.

Y “recaudar más impuestos de lo estrictamente necesario es lo mismo que legalizar el robo”. No lo digo yo, sino Calvin Coolidge, presidente de los Estados Unidos (1923-1929).

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Nacido en Zaragoza, lleva más de 30 años dándole a las teclas, y espera seguir así en esta vida y en la otra. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra y se doctoró cum laude por el CEU, ha participado en la fundación de periódicos (como El Mundo) y en la refundación de otros (como La Gaceta), ha dirigido el semanario Época y ha sido contertulio en Intereconomía TV, Telemadrid y 13 TV. Fue fundador y director de Actuall. Es coautor, junto con su mujer Teresa Díez, de los libros Pijama para dos y “Manzana para dos”, best-sellers sobre el matrimonio. Ha publicado libros sobre terrorismo, cine e historia.