¿Por qué la izquierda odia tanto la educación diferenciada?

    La libertad de educación está amenazada por las pretensiones totalitarias de numerosos gobiernos autonómicos y, quizás, del futuro Gobierno de la Nación.

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    Una clase formada por niñas atiende las explicaciones de su profesora/ EFE
    Una clase formada por niñas atiende las explicaciones de su profesora/ EFE

    Dentro de unas semanas es muy probable que volvamos a escuchar las soflamas de algunos líderes políticos contra la «educación sexista» o «segregadora». Con estos calificativos se refieren a un modelo pedagógico presente en centros educativos de numerosos países europeos (España, Reino Unido, Portugal, Suiza, Polonia) además de Canadá y Estados Unidos. Sin contar con que en otros muchos sistemas existen programas de educación diferenciada en centros mixtos.

    En los centros de educación diferenciada, chicos y chicas estudian y se forman por separado. Sus partidarios afirman que este modelo pedagógico se fundamenta en la igualdad entre ninos y adolescentes de ambos sexos. Su objetivo es personalizar el aprendizaje en función de las características y el diferente desarrollo (intelectual, emocional, biológico) de ninos y ninas.

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    La European Association of Single-Sex Education (EASSE) es la organización sin ánimo de lucro que agrupa a personas y entidades educativas europeas promotoras de la educación diferenciada. Según EASSE, más de 100.000 alumnos de diferentes países de la Unión Europea se benefician de la educación diferenciada.

    La separación por sexos mejora el clima escolar, ayuda a chicas y chicos a centrarse en su desarrollo físico y emocional además de contribuir a superar el fracaso escolar

    Para sus partidarios, la separación por sexos mejora el clima escolar, ayuda a chicas y chicos a centrarse en su desarrollo físico y emocional y en su aprendizaje (sin presiones ni estereotipos), contribuye a superar el fracaso escolar y mejora el rendimiento académico de los alumnos. Además, instituciones como la ONU o la UNESCO, además de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, avalan la libertad de los padres para elegir una educación separada de ninos y ninas.

    Expertos de varios países, como el pedagogo español Jaume Camps no tiene ninguna duda al afirmar que «en el momento que separas ninos de ninas todos los aspectos de género se desactivan, y son más libres para decidir el camino que van a hacer en su vida».

    Por su parte, a Alfonso Aguiló, presidente de la patronal educativa CECE y autor, entre otros muchos, del libro Educación diferenciada (Digital Reasons, 2016) le gustaría que «hubiera un debate pedagógico sin contaminación ideológica». Y la catedrática sueca Inger Enkvist cree que la «educación diferenciada atiende el distinto nivel de madurez que existe, en promedio, entre chicos y chicas, sobre todo en la etapa de la ESO».

    En España la batalla pública no es tanto sobre la educación diferenciada como modelo pedagógico. El debate, instigado por el PSOE, contra este tipo de centros ha tenido como fin evitar que se acojan al régimen de conciertos y reciban por ello fondos públicos.

    Después de largas batallas judiciales (en Galicia y Andalucía, por ejemplo) en defensa de su derecho a existir, los centros de educación diferenciada se han visto avalados por la vigente Ley Orgánica de Calidad Educativa (LOMCE), que no considera discriminatoria la organización de la enseñanza diferenciada por sexos «siempre que la enseñanza que impartan se desarrolle conforme a lo dispuesto en la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza».

    Además, la Ley Wert va más allá porque cita expresamente el derecho de los centros de educación diferenciada a suscribir conciertos con las administraciones educativas.

    Para Alicia Rubio, portavoz de Libres para Educar, una iniciativa de Profesionales por la Ética, no hay ninguna duda de la validez de este modelo pedagógico. «Los gobiernos y administraciones, asegura, deben garantizar la libertad de los padres para educar a sus hijos según sus convicciones religiosas, morales y filosóficas, incluyendo las pedagógicas».

    Para Alicia Rubio la ofensiva de algunos partidos obedece al totalitarismo y a la ideología de género que confunde de forma interesada los términos «diferencia» y «discriminación»

    Para Rubio, la ofensiva que algunas fuerzas políticas desencadenan contra la educación diferenciada obedece al totalitarismo y a la ideología de género que confunde de forma interesada los términos «diferencia» y «discriminación».

    Las amenazas contra la educación diferenciada no son proclamas para gritar en los mítines electorales. La Junta de Andalucía es uno de los gobiernos autonómicos que ha desencadenado una batalla ideológica contra los conciertos de la Administración con colegios que separan a los ninos de las ninas.

    Sin embargo, la ofensiva socialista ha encontrado dos obstáculos. El primero, el del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que en varias ocasiones (como en los casos de los colegios Ribamar y Torrealba) ha avalado la legalidad de los conciertos para centros que educaban por separado a ninos y ninas.

    El segundo obstáculo lo han constituido los padres organizados y dispuestos a luchar para defender su derecho a educar a sus hijos. La ofensiva la ha desarrollado la plataforma Mis padres deciden, integrada por familias de colegios concertados de educación diferenciada de Andalucía que defienden su libertad para elegir el centro educativo que prefieran, sin discriminaciones ni presiones.

    Gemma García, su portavoz, es madre de dos hijos –un nino y una niña- y cambió un centro educativo mixto por dos de educación diferenciada. «Nunca diría», asegura, «que un modelo es mejor que otro. Pero para mí, por mi experiencia con mis hijos, que estuvieron en un centro mixto y hoy están en centros de educación diferenciada, este modelo es el mejor».

    En este sentido, Gemma García cree que en España no existe un verdadero debate sobre un modelo de educación determinado. Los ataques contra la diferenciada, en su opinión, «son ideológicos y discriminatorios, ya que vulneran la libertad que tenemos como padres a decidir el futuro de nuestros hijos y a llevarlos a los centros que elijamos sin ser penalizados económicamente a causa de nuestra decisión. La elección de un modelo educativo no puede ser un privilegio exclusivo de padres con recursos económicos».

    No hay pacto educativo posible si la calidad y la excelencia no se integra con la libertad de los padres para elegir los centros y modelos pedagógicos

    Así que ya lo saben. La libertad de educación está amenazada por las pretensiones totalitarias de numerosos gobiernos autonómicos y, quizás, del futuro Gobierno de la Nación. Y, una vez más, los padres van a dejar claro, en la calle, en los medios y en los despachos, que ellos deciden y no van a dejar que los políticos tomen decisiones por ellos.

    Y es que no hay pacto educativo posible si la calidad y la excelencia no se integra con la libertad de los padres para elegir los centros y modelos pedagógicos que prefieren para sus hijos. Y esta máxima afecta a la educación diferenciada pero también a la concertada, que defiende su carácter propio y un ideario que muchas familias eligen.

    ¿Tomarán nota los candidatos y partidos políticos de esta realidad? ¿O habrá que recordársela antes de llegar a las urnas?

    Fuentes:

    http://www.elobservador.com.uy/chicos-se-sienten-libres-escuelas-diferenciadas-n689194

    http://www.larazon.es/sociedad/alfonso-aguilo-la-educacion-en-aulas-separadas-por-sexos-amortigua-la-desigualdad-BA10233570#.Ttt12olcakQx7yE

    http://www.libertadeducativa.org/2014/07/entrevista-inger-enkvist.html

    http://www.mispadresdeciden.es

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