Una mujer impone las manos a una paciente / EFE
Una mujer impone las manos a una paciente / EFE

No es como la acupuntura o las plantas medicinales, las cuales tienen una base natural y unos principios curativos reales. Tampoco es como el yoga y otras técnicas de relajación muscular o mental.

Es una terapia carente de base científica con inesperadas y peligrosas conexiones con lo esotérico. Y sin embargo el reiki se está extendiendo por Occidente como un remedio curativo al que acuden cada vez más pacientes.  

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El reiki o sistema de curación por imposición de la manos se basa en la creencia hinduista sobre los chakras, que explicarían los estados de salud de los seres humanos.

Un practicante de reiki lleva a cabo la curación al poner sus manos en determinadas posiciones sobre el cuerpo del paciente para así facilitar el flujo del reiki, la energía vital universal, del practicante al paciente.

Hay muchas posiciones de las manos para ordenar los 'chakras' / EFE
Hay muchas posiciones de las manos para ordenar los ‘chakras’ / EFE

Para llegar a ser un practicante de reiki, la persona debe recibir una iniciación o armonización por parte de un Maestro reiki. Esta ceremonia hace que la persona esté armonizada con la energía vital universal, lo cual le permite servir como un conducto para ella.

En el tercer nivel de reiki, el practicante de reiki ya canaliza entidades superiores que son los hipotéticos agentes de la sanación.

Se empieza a trabajar con velas, incienso, piedras y se estudia la filosofía del Uno Todo, la unidad de la persona con la energía cósmica, se debe meditar cerca de 20 minutos diarios, repitiendo un mantra en ese idioma, aunque no se entienda, llamando a alguien para que entre y actúe en mi cuerpo o el de un semejante.

 Padre Fortea: “Una cosa es imponer las manos y otra muy distinta, invocar a algo o alguien… y eso sí puede ser peligroso”

El padre José Antonio Fortea, que fue exorcista durante más de 10 años, y es autor, entre otros libros, de “Exorcistica” y “Summa daemoniaca”, señala a Actuall, que “una cosa es imponer las manos, lo cual no tiene por qué tener ninguna relación con el ocultismo; y otra muy distinta, invocar a algo o alguien… y eso sí puede ser peligroso”.

José Antonio Fortea Cucurull, más conocido como Padre Fortea, es un sacerdote católico y teólogo especializado en demonología/Wikimedia

“El reiki intenta armonizar y equilibrar las energías cósmicas con las energías vitales, espirituales, corporales y mentales de la persona humana e inclusive de otras criaturas de la naturaleza” explica el padre Gonzalo Len en su libro New Age. El desafío.

Se trata de una enseñanza budista descubierta en el siglo XIX por el monje Mikao Usui de Kyoto.

Cuando alguien se siente enfermo, deprimido o no saludable de alguna manera, es una indicación de que su energía está “desequilibrada“.

En consecuencia, es la función del practicante de reiki canalizar la energía positiva hacia la persona, trayéndola nuevamente al equilibrio y a la integridad.

Pero el reiki presenta dos contraindicaciones de las que conviene alertar a la gente.

La primera es puramente médica: Con parámetros meramente científicos, el reiki carece de credibilidad científica.

 Faltan estudios científicos acreditados que atestigüen la eficacia del reiki

No ha sido aceptado por las comunidades científicas y médicas como una terapia efectiva. Faltan estudios científicos acreditados que atestigüen la eficacia del reiki, así como la explicación científica plausible de cómo podría posiblemente ser eficaz.

La explicación de la eficacia del reiki depende enteramente de una cosmovisión particular que ve el mundo como permeado por esta energía vital universal (reiki) que está sujeta a la manipulación por el pensamiento y la voluntad humanos.

“La gente se agarra como un clavo ardiendo a prácticas de este tipo, como la imposición de las manos, cuando ha ido a cien médicos y no encuentran remedio” explica el padre Fortea.

Pero “en el mejor de los casos, la imposición de manos, como la homeopatía es una pérdida de tiempo”. Y el problema es que, al no ser eficaz, para resolver un problema de espalda, de huesos, de migrañas o de circulación, el paciente queda todavía más hundido o deprimido que antes.

La prueba de ello es que los colegios profesionales y los comités médicos deontológicos desaprueban su práctica e incluso la prohiben expresamente.

Cada vez son más los colegios de médicos, fisioterapetutas, etc… que avisan del peligro de usar estos métodos supuestamente científicos.

Así por ejemplo, el reiki está fuera de la sanidad madrileña desde que la Comunidad de Madrid prohibió incluso su publicidad en los hospitales.

La Comunidad de Madrid ha prohibido el reiki en los hospitales públicos.
La Comunidad de Madrid ha prohibido el reiki en los hospitales públicos.

Más allá de que pueda funcionar como técnica de relajación, ni la Organización Mundial de la Salud ni ninguna investigación seria ha avalado que la imposición de manos tenga base científica alguna.

Desde la Comunidad de Madrid se afirmó: “Tratemos al reiki como a cualquier otra práctica sin evidencia científica: no cura y confunde al paciente”.

Pero todavía es más seria la contraindicación de carácter espiritual: y es que el reiki puede abrir la caja de Pandora del ocultismo, la magia y las prácticas directa o indirectamente satánicas.

El padre Fortea señala que hay personas que tienen dones naturales para sanar, “para aliviar ciertos dolores del organismo”, igual que “el zahorí con su palito tiene un don natural” para detectar donde puede haber agua. “Otra cosa es que eso funcione o no”.

Pero, añade “cuando se invoca a algo, o a alguien, ya no estamos hablando de algo natural, sino sobrenatural… y entonces sólo caben dos posibilidades: o se inova a Dios o se invoca a las fuerzas del Mal”.

En ese sentido, el reiki, como la ouija, entrañan un peligro… “entramos en el terreno de lo oculto, de la magia, el espiritismo, los espíritus guías”. Y eso ya no es aconsejable.

“Como la presencia de tal energía no se ha observado por los medios de la ciencia natural, la justificación para estas terapias debe provenir necesariamente de algo diferente a la ciencia”, señaló el Comité doctrinal  de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

“Para un católico -advierte-, creer en la terapia reiki plantea problemas irresolubles. En términos del cuidado de la salud física propia o la de los demás emplear una técnica que no tiene apoyo científico (ni siquiera plausibilidad) por lo general no es prudente”.

De hecho, quienes se someten al reiki terminan teniendo, llegado a un determinado nivel, trastornos psíquicos.

Está documentado que son comunes los fenómenos de opresión, aparición de experiencias o fenómenos extrasensoriales, oír voces en la cabeza o pensar que uno ya ha contactado con el Yo Superior o Guía interno que le llevará a ser, directamente, más que humano.

Lo cual es bastante frecuente en todas las escuelas de corte ocultista.

Todo ello genera una cierta dependencia del paciente, que una vez enganchado a ese tipo de sesiones, ya no puede dejarlas. Es lo que ha ocurrido en EEUU, con pacientes que hacían reiki porque sufrían dolencias crónicas o estaban sumidas en la depresión.

 En los casos más extremos, cuando la adicción es muy alta, son frecuentes la “sensación de opresión” y el “oír voces”

 

 

En los casos más extremos, cuando la adicción es muy alta, son frecuentes la “sensación de opresión” y el “oír voces” –supuestamente del guía interno– que resuelven dudas, aclaran problemas, etc.

El espiritismo es una doctrina originada en Francia a mediados del siglo XIX, cuyo máximo exponente ha sido Allan Kardec.

La inestabilidad psicológica y la pérdida de la integridad del yo, la imposibilidad de vivir normalmente sin necesidad de canalizar a estas entidades. Además se constata en las sesiones las presencias, fenómenos luminosos u otros efectos de tipo paranormal.

“Rituales propios del paganismo vuelven a Occidente” señala el padre Fortea. Rituales asociados a la magia, al animismo, a la invocación de espíritus… “Y el problema del ocultismo, en general, es que se entra en otra dimensión”.

Lo mismo que la ouija, a la que a veces juega la gente joven por curiosidad, por morbo, por buscar emociones fuertes. Sin advertir, en su irresponsable inconsciencia, que “cuando uno hace la Ouija, está llamando a espíritus desconocidos, y puede venir cualquiera. No hay control. Y si vienen malos espíritus, pueden introducirse en la persona o quedarse pegados sin separarse de ella”.

La Conferencia Episcopal de EEUU fue tajante al rechazar por completo el reiki, subrayando que ese tipo de prácticas abren la puerta a la influencia diabólica que puede dar lugar a posesión.

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Castellano de la Mancha, estudió Letras y Ciencias Políticas, pero se gana la vida como periodista, escritor, gastrónomo y espectador del paisaje y del paisanaje. Colaborador de Actuall.