Un grupo de jóvenes de Podemos se manifiesta en la calle.
Un grupo de jóvenes de Podemos se manifiesta en la calle.

Este martes la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras ha sorprendido a la comunidad educativa y a la sociedad en general al exigir que la asignatura de Religión salga del currículo escolar y se recupere Educación para la Ciudadanía. La solemne declaración se ha hecho pública -no se lo pierdan- con motivo del Día Mundial de la Paz y la No Violencia.

Servidora esperaba que, en un país que presenta una tasa de desempleo del 16,4% y en el que el 18,3% de los jóvenes deja las aulas tras cursar la educación obligatoria, el sindicato hubiera hecho alguna referencia a las necesidades reales de la sociedad, a las demandas de los docentes, a las preocupaciones de los padres y a los retos de los titulares de los centros educativos.

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Y si hablamos de paz, una mínima referencia a la violencia en la que, en ocasiones, los niños y jóvenes son víctimas. O a la triste realidad del acoso escolar. O a las agresiones de menores a sus padres o a sus abuelos que aparecen de vez en cuando en los telediarios y son más frecuentes de lo que se dice. En fin, si me apuran y con una vocación de universalidad, unas palabras dedicadas a los niños-soldado, a los refugiados y perseguidos, a los que han tenido que dejar sus estudios o no los han podido empezar nunca a causa de la guerra, la miseria o el hambre.

También hubiera sido muy oportuno, por parte de un sindicato de profesores, un homenaje a los maestros que imparten conocimientos y dedican su vida a sus alumnos, aunque éstos no les respondan o incluso les insulten y amenacen. O les pinchen las ruedas del coche. Porque de todo hay y, si no, hablen con los profesores, especialmente de algunos institutos de enseñanza secundaria.

Y lo que hubiera sido de matrícula de honor es que Comisiones Obreras hubiera condenado el acoso sufrido por los hijos de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en Cataluña por parte de los independentistas disfrazados de docentes.   

Comisiones Obreras aspira a forjar una nueva generación de ‘podemitas’. Ya saben, chavales con mucho tiempo libre, convenientemente adoctrinados para vociferar consignas impuestas por algún ideólogo con aspiraciones de líder revolucionario

Pues nada de eso. El sindicato de raíz comunista demanda, como explicaba el Brief de Actuall, tres puntos. Primero, que la asignatura de Religión “salga del currículo educativo”. Segundo, que se restituya ‘Educación para la Ciudadanía’. Tercero, que se imparta una educación en valores “alejada del militarismo, libre del dogmatismo de la Iglesia Católica y de las políticas segregadoras del Partido Popular”.

Siento compartir con Vds. mi decepción que, sin duda, les ha afectado tanto como a mí. Comisiones Obreras, a lo suyo. ¿Qué es lo suyo? Pues forjar una nueva generación de ‘podemitas’. Ya saben, chavales con mucho tiempo libre, convenientemente adoctrinados para vociferar consignas impuestas por algún ideólogo con aspiraciones de líder revolucionario. Jóvenes sin referencias que se creen a pies juntillas los diagnósticos, los pronósticos y las soluciones que pontifican Pablo Iglesias o Irene Montero.

A los sindicalistas de Comisiones les da igual que los contenidos de la asignatura de Religión sean el fundamento de nuestra civilización, el sustrato de valores como la dignidad de la persona o la compasión, por poner algunos ejemplos.

Como seguramente saben hasta los ‘liberados’ sindicales, la asignatura la eligen los padres, cuando los alumnos son pequeños, y los jóvenes, cuando tienen una cierta capacidad de decisión

“Sacar” (tampoco la Federación de Enseñanza de CCOO se ha esmerado en los términos) la Religión del currículo educativo podría ser razonable si esta materia escolar fuera obligatoria y evaluable para todos los alumnos. Pero como seguramente saben hasta los ‘liberados’ sindicales, la asignatura la eligen los padres, cuando los alumnos son pequeños, y los jóvenes, cuando tienen una cierta capacidad de decisión. Comisiones Obreras quiere negar a los jóvenes su derecho a conocer la disciplina académica denominada ‘Religión’. Les da igual que sus contenidos sean el fundamento de nuestra civilización, el sustrato de valores como la dignidad de la persona o la compasión, por poner algunos ejemplos. Sin contar con que, si no se tiene un mínimo conocimiento de Ciencias Religiosas, le puede pasar como a los alumnos de cierto instituto de enseñanza secundaria del sur de Madrid al visitar la catedral de la Almudena. Al explicarles una representación de la Virgen María y hacer referencia a su maternidad, el profesor se encontró con el siguiente comentario: “¡Anda ya. Y ahora resulta que Dios tiene madre!”. Los sindicalistas también quieren evitar que los padres eduquen a sus hijos según sus valores, por ejemplo, la Religión.

El adoctrinamiento educativo es esa manía que tienen nuestros políticos de decirle a los niños cómo tienen que pensar, como deben comportarse sexual y afectivamente y hasta cómo deben repartirse el trabajo en casa su padre y su madre

Y para combatir “los dogmatismos de la Iglesia Católica”, nada como Educación para la Ciudadanía. Pero esta última, obligatoria y transversal. Ya lo decía Zapatero, el ‘padre’ ideológico de los autores del comunicado de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras: “Mas deporte y menos Religión”. Pues ahora, valores obligatorios en la escuela. Pero no enseñar respeto, consideración, solidaridad, que sería deseables, recomendables y hasta obligatorios.

No. La Educación para la Ciudadanía que quiere Comisiones Obreras es laicista agresiva, pacifista de cuño marxista y escorada a la izquierda sin espacio para otros. O sea, totalitaria. Educación estatalista en la que el derecho fundamental de los padres a educar a sus hijos no tiene cabida. Se trata, en definitiva, de apoderarse de las conciencias de los niños, como han aspirado a hacer todas las dictaduras, para disponer de individuos dóciles y relegar a las personas libres. Ni militares, ni Iglesia, ni Partido Popular. Excluyendo desde el cole al que piensa de forma diferente. Una excelente manera de celebrar el Día Mundial de la Paz y la No Violencia.

Todo esto que les he contado no es una anécdota ni una broma. Es una realidad. Se llama adoctrinamiento educativo, esa manía que tienen nuestros políticos de decirle a los niños cómo tienen que pensar, como deben comportarse sexual y afectivamente y hasta cómo deben repartirse el trabajo en casa su padre y su madre.

Ahora los partidos políticos están negociando un Pacto Nacional por la Educación. Magnífica iniciativa para proporcionar más calidad a nuestro sistema de enseñanza y preparar mejor a los niños y jóvenes. Pero eso no basta. El acuerdo será inútil si la escuela sigue siendo el laboratorio ideológico que todos los gobiernos y administraciones utilizan para modelar las mentes de los alumnos.

Afortunadamente, hay más de 32.000 ciudadanos que están haciendo llegar esta inquietud a los grupos parlamentarios a través de una petición de HazteOir.org. “Creo en una educación en libertad”, dicen los miles de mensajes que han recibido los políticos. Lamentablemente, la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras quiere acabar con ella.

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Licenciada en Geografía e Historia y máster en Bioética, ha sido editora de Ciencias Sociales y contertulia en el programa La Linterna de la Iglesia de la cadena COPE. Miembro de varias entidades sociales, aspira a cambiar el mundo como responsable de prensa en HazteOir.org.