El alcalde de Cádiz, José María González, 'Kichi' / EFE
El alcalde de Cádiz, José María González, 'Kichi' / EFE

El mes pasado, en Cádiz, tuvo lugar una agresión LGTBI, inspirada por el totalitarismo y la mordaza del alcalde hacia los representantes de HazteOir.org, al más puro estilo “manada”. Ni Kichi ni el agresor podemita consiguieron su objetivo: generar odio en nosotros. Provocarnos. Destruir. Generar miedo. Callarnos.

No. Personalmente no albergo resentimiento ante el que, si hubiese tenido otro instrumento en sus manos, no quiero imaginar el resultado… Si. Lo digo alto y claro. Nada de odio entre nosotros. Y los que me conocen saben que no miento. No es mérito mío para nada.

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Tampoco odio al instigador: el alcalde gaditano Jose Mª González, Kichi.

Pena, sí. Pena sí tengo. Por los jóvenes manipulados, por los homosexuales honestos controlados por el lobby, por los niños adoctrinados, por los que padecen ese sufrimiento de la disforia de género que no encuentran solución a sus problemas, por la política tan adulterada y vendida… Por nuestro Cádiz -cuna de libertades- en manos del populismo más intolerante.

Pero odio nunca. Nunca ha habido nada parecido al odio ni a la fobia en nuestros razonamientos, aunque los que dirigen el lobby lgtbi nos difamen con ello. Son muchos los transexuales que precisamente acuden a nosotros para felicitarnos. Casualmente en el acto de San Fernando hubo uno con nosotros, dialogando con todos.

Sin embargo, el equipo de HazteOir que se preparaba el jueves día 3 de mayo para asistir a una rueda de prensa, sí que percibió en carne propia el odio hacia ellos. Paso a recordar los hechos:

Cinco miembros de HazteOir -Alicia Rubio y Teresa García-Noblejas (ponentes del Encuentro de ese día), una periodista del equipo y una delegada de otra ciudad (de las que no digo sus nombres por seguridad) y yo mismo- estábamos en el “Bar Central”, aledaño a la Diputación, comentando el gentío convocado por Kichi y las asociaciones del lobby LGTBI en la plaza de España. En ese momento nos sentimos observados por un varón de mediana edad, que hace una llamada telefónica y se va.

“Nos identificaron rápidamente, previsiblemente por el chivatazo del otro. No dudaron. Se acercaron juntos y nos rodearon. Inmediatamente empezaron los insultos”

Como nos sentimos observados y en peligro, a los pocos minutos decidimos salir a la puerta y dirigirnos a la plaza. Pero de inmediato llegan toda una “manada” de hombres jóvenes, vestidos de negro, con simbología de la izquierda radical. Algunos embozados o con cascos.

Nos identificaron rápidamente, previsiblemente por el chivatazo del otro. No dudaron. Se acercaron juntos y nos rodearon. Inmediatamente empezaron los insultos.

A las mujeres las llamaron “cerdas”. A mí me dijeron “mariquita”. Y otras lindezas a todos. Nos dijeron que teníamos que irnos de Cádiz. De nuestro equipo unos éramos profesores. Otras, periodistas. Otra, psicóloga… En fin…

Decidimos quitarnos de en medio e iniciar la marcha. No habíamos andado unos metros cuando me sorprende uno de ellos por detrás con un golpe fortísimo, la pizarra de los precios del bar estaba hecha añicos a mis pies y el agresor se retiraba rápidamente.

Quedé conmocionado y con dolor del golpe. Mi compañera, la brava Alicia Rubio se volvió hacia ellos para recriminarles su acción. Algunos le hicieron frente de forma agresiva y chulesca. Yo intenté llevármela conmigo y retirarme.

“¿Eso que hicieron estos esbirros no es también una violación de la libertad, de la dignidad personal, semejante a lo que hicieron los salvajes de “la manada” en los sanfermines?”

El susto, el acoso, el dolor en mi caso, la agresión a la dignidad y a la libertad de todos nosotros, la violación de los derechos más básicos… eso estaba hecho, ya no se borra.

Y fue gracias a la “inspiración” y a la genial idea de los tuits amenazadores emitidos los días previos por Jose María González, Kichi. Alcalde podemita y “anticapi” de Cádiz.

Y yo me pregunto… ¿Eso que hicieron estos esbirros no es también una violación de la libertad, de la dignidad personal, semejante a lo que hicieron los salvajes de “la manada” en los sanfermines?

Si. “La manada” actuó en Cádiz. Como la manada de Pamplona. De forma muy parecida. En este caso no por desalmados de fiesta en San Fermín, sino por radicales-podemitas de Cádiz. De fiesta Arcoiris.

Me pregunto: ¿Y las feministas? ¿dónde están ahora? ¿Protestaron por la agresión machista a estas mujeres de HazteOir.org? Todas eran precisamente trabajadoras. Algunas ejerciendo su labor profesional. ¿Dijeron algo? Nada absolutamente.

Doble vara de medir del feminismo progre-radical que domina la esfera pública. Mujeres agredidas por pensar distinto a ellas: cero protestas.

Incluso por la tarde, al “Encuentro Familia, Vida, Libertad” que tuvo lugar en San Fernando (y que tuvo que ser cambiado de sitio por las presiones que recibió el hotel donde estaba previsto) acudieron un par de decenas de activistas podemitas lgtbi para insultar y escrachear a los pacíficos ciudadanos que acudían. Y sabiendo lo que había pasado por la mañana.

Sin embargo, y a pesar de todo lo que pasó hace semanas en Cádiz, no nos rendimos. Nos hacen más fuertes los que quieren callarnos, estos neo-estalinistas de pacotilla que pretenden amedrentarnos.

De hecho, lejos de sentirnos paralizados por el acoso, hemos comenzado nuestra campaña de información a los padres sobre el totalitarismo en las aulas. Fuimos a regalarle una pizarra a Kichi con el mensaje de “NO al adoctrinamiento LGTB”. Y repartiremos libros y dípticos por la calle y a la puerta de los colegios donde los colectivos LGTB están adoctrinando a nuestros hijos.

Nada nos parará porque está en juego la libertad de nuestros hijos y la nuestra propia

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Pedro Mejías es delegado de HazteOir.org y sus plataformas en la provincia de Cádiz.