De la mariconez a la gilipollez

    ¿Vamos a ponernos ahora estupendos y ridículos y cuestionar todo lo que se ha hecho y dicho? Es lo que pretenden los nuevos censores de la corrección política. Hemos pasado de la mariconez a la gilipollez, a un deseo censor implacable que castiga a aquellos que no se alinean con el pensamiento único.

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    Ya saben la que se ha montado en un programa de televisión de estos de talentos musicales a cuento de uno de los participantes que se negaba a cantar una canción de Mecano de hace 30 años porque contenía la palabra “mariconez”. La canción ha pasado sin polémica alguna durante tres décadas hasta que la fina sensibilidad de una de las jóvenes guardianas de la corrección política se ha visto ruborizada por el palabro en cuestión.

    De nada ha servido que Mecano tenga otras canciones que se han llegado a convertir en iconos gays, como ‘Mujer contra mujer’. No hay nada que hacer: el mítico grupo de los 80 y los 90 ha sido señalado por el dedo inquisidor de la corrección política y su cantante, Ana Torroja, cuestionada y abucheada durante su aparición en el programa.

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    No deja de ser curioso: hace 30 años todos cantábamos “mariconez” y no pasaba nada. Ahora, algunos de los jóvenes mega híper súper sensibilizados con la “diversidad sexual” y que se erigen como guardianes pretorianos de la ideología de género y del pensamiento único, revisan y escrutan todo lo escrito del pasado para pasarlo por el tamiz de lo políticamente correcto.

    Pero en esto, como en todo lo que hacen, la inquisición se la aplican sólo a los que no piensan como ellos. Por eso, a Coque Malla, de Los Ronaldos, que cantaba aquello de “tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte hasta que digas sí”, no se le ha reprochado apenas nada porque “es de los suyos”.

    Loquillo es incómodo porque, como catalán, se ha manifestado claramente en contra de los separatistas

    “Ella baila sola” también cantaba aquello de “te comparo con el resto del ganado y decido dar un paso más”. Pero claro, las que cantan son mujeres y el “ganado” es de hombres, así que no pasa absolutamente nada. Imagínense que hubiera sido al revés: un cantante varón llamando “ganado” a las mujeres que se divierten en la discoteca. Se arma la mundial.

    Lo mismo podemos decir de Valtonyc, al que estos mismos guardianes de lo políticamente correcto sí han absuelto y han apelado a la libertad de expresión para justificar lo que dijo sobre el Rey y sobre matar guardias civiles.

    Sin embargo, a Loquillo sí le han señalado con el dedo inquisidor por cantar aquello de “La mataré”, una extraordinaria canción que es de las mejores de su discografía. Loquillo tuvo que salir al paso y dar una explicación –que no se creyó nadie-de que no era en realidad lo que parecía, sino todo lo contrario… Pero claro, Loquillo es incómodo porque, como catalán, se ha manifestado claramente en contra de los separatistas.

    Todos los de mi generación hemos bailado en las pistas y hasta altas horas de la madrugada las canciones ‘Sí, sí’ de Los Ronaldos y ‘La mataré’ de Loquillo y nadie se ha vuelto loco ni ha seguido los consejos de los dos músicos. La gente sabe distinguir lo que se dice en una canción de la vida real.

    El cine está lleno de violencia, de tiros, de peleas, de muertes, de malos tratos, de discriminaciones y humillaciones. Lo mismo ocurre con la pintura, la literatura, la escultura. ¿Vamos a ponernos ahora estupendos y ridículos y cuestionar todo lo que se ha hecho y dicho hasta el momento? Pues es los que pretenden los nuevos censores de la corrección política.

    En fin, que hemos pasado de la mariconez a la gilipollez, a un deseo censor implacable que castiga con el ostracismo a aquellos que no se alinean con el pensamiento único.  Porque ése es el verdadero motivo de fondo: uniformar el pensamiento, aniquilar las discrepancias y orillar al disidente. La dictadura, en definitiva, de lo políticamente correcto. Nada nuevo bajo el sol.

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