Pacto educativo… ¿para qué?

    Les vaticino que el pacto va a ser tan de mínimos que básicamente se reducirá a “que cada uno haga lo que quiera”, o que lleno de palabras bonitas y genéricas, no servirá para nada en tanto cada autonomía, e incluso cada Ayuntamiento, hará lo que quiera.

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    Niños en la escuela/EFE.

    Hubo un momento en el que yo también rogaba por un pacto educativo. Como docente con 29 años de servicio activo he padecido las diferentes leyes con las que nuestros políticos pretendían arreglar y/o controlar la educación. Para esa “comunidad educativa” con la que tanto se llenan la boca y tan poco los pensamientos, han sido verdaderos cataclismos en todos los ámbitos.

    Pero ahora, ruego porque no haya pacto y haya una recuperación de competencias y una vuelta al sentido común de quienes utilizan la educación de ariete político para sus trasnochadas ideologías. Reconozco que la recuperación de competencias no es fácil aunque la recuperación del sentido común en ciertos partidos me parece mucho más difícil.

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    Cuando el PP Rajoy tuvo mayoría absoluta no se pudo llegar a un pacto educativo. Contaba hace unos meses Sandra Moneo, que no se había logrado el ansiado pacto porque el PSOE, debilitado y en minoría, exigía traspasar las tres líneas rojas que el PP consideraba irrenunciables: la enseñanza del español en las comunidades con lengua cooficial, la libertad educativa expresada en el sistema de conciertos y un cuerpo de profesores de ámbito nacional.

    Pero resulta que “de facto” y al margen de las leyes, la primera y la tercera no existen ya en varias zonas de España: hay Comunidades Autónomas donde la enseñanza del idioma común es residual o está a punto de desaparecer por la potenciación de modelos que se centran en la lengua regional y en otros idiomas.

    Y lo del “cuerpo nacional de profesores” es relativo hasta el punto de que somos funcionarios dependientes de cada comunidad autónoma y, los bianuales concursos de traslados de ámbito nacional que se convocan, son en realidad un poco camelo en tanto que no se puede acceder a los lugares donde has de dar tu materia en la lengua cooficial sin dominar esa lengua plenamente, dominio impensable en la casi totalidad de los docentes del resto de España.

    La Plataforma por la Libertad de Enseñanza, la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y el sindicato USO celebran una manifestación contra la supresión de los conciertos educativos en Primero de Bachillerato /EFE -Kai Försterling
    La Plataforma por la Libertad de Enseñanza, la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos y el sindicato USO celebran una manifestación contra la supresión de los conciertos educativos en Primero de Bachillerato /EFE -Kai Försterling

    La segunda línea roja, la libertad educativa y el derecho de los padres a elegir, materializado en los centros con concierto educativo… sabemos que, sin más argumento que su opinión ideologizada y contra los derechos constitucionales y la lógica, en algunas comunidades autónomas se han excluido del concierto a centros diferenciados vulnerando el derecho a elegir de muchos padres. Y han comenzado la demolición de la concertada mixta por el sistema de anular aulas enteras en esos colegios.

    Y, si nos centramos en la educación en valores acordes con los de los padres vemos que las nuevas leyes de igualdad LGBTI y de hombres y mujeres, abren el paso al adoctrinamiento en ideología de género en todas las materias y en todos los cursos. Y si la ley estatal no sale al fin, están todas las leyes autonómicas preparadas para la toma por asalto de una educación cada vez menos científica y cada vez más adoctrinadora.

    Cada comunidad se gasta en esta partida lo que le da la gana y, encima, nada tiene que ver la mayor inversión con el mayor éxito académico de los alumnos

    La fragmentación de los currículos de las materias y de las propias asignaturas viene avalado por el amplio margen de disposición autonómica en las leyes estatales para conformar temas y asignaturas de forma que, a veces, el parecido entre lo que estudia un chaval sevillano y un burgalés es casi incidental: temas distintos en las mismas materias o diferentes materias. Y ni menciono los aprendizajes de un alumno catalán en “historia mágica cucurulliana”. Porque, y esa es otra, la Alta Inspección Educativa cuyo objetivo es cohesionar los contenidos es tan alta que está en la luna.

    Si vamos a la inversión presupuestaria, cada comunidad se gasta en esta partida lo que le da la gana y, encima, nada tiene que ver la mayor inversión con el mayor éxito académico de los alumnos. Los resultados del Informe Pisa son demoledores: tenemos 17 ‘minipaisillos’ con 17 resultados terriblemente diferentes y al margen del dinero público invertido. Ningún país presenta unas diferencias tan pronunciadas entre regiones.

    Finalmente, y si miramos a los actores del tal pacto, que ahora están con la parte del teatrillo de “me voy, me vengo, me salgo, me entro” para alargar la intriga, nos encontramos con unos grupos que, si el pacto no les gusta lo van a incumplir “vía autonomías” y otros que, si el pacto no les gusta, lo van a mantener con todas las concesiones a la locura progre hasta que llegue el otro grupo a “legalizar” en leyes estatales lo que ya es un hecho desde leyes autonómicas, pasándose el pacto por donde se pasan a profesores, padres y alumnos: por el forro de sus caprichos ideológicos.

    Mientras, los observadores externos nos preguntaremos para qué se pasaron meses y meses para pactar unos mínimos que nadie cumple. Creo que el estar en comisiones de estas incrementa el sueldo del diputado ¿no? Pues es que no encuentro otra respuesta.

    «Menos pacto y más devolución de competencias y, si me apuran, menos autonomías y más Estado»

    Les vaticino que el pacto va a ser tan de mínimos que básicamente se reducirá a “que cada uno haga lo que quiera”, o que lleno de palabras bonitas y genéricas, no servirá para nada en tanto cada autonomía, e incluso cada Ayuntamiento, hará lo que quiera, gastará lo que quiera, adoctrinara lo que quiera, quitará las asignaturas que quiera, se pasará los derechos constitucionales por donde quiera y no sucederá nada. Vamos, que nos encontraremos un pacto monísimo de puro papel mojado.

    Pues eso, menos pacto y más devolución de competencias y, si me apuran, menos autonomías y más Estado. Y si me apuran más todavía, menos adoctrinamiento y más contenidos de los que toda la vida han sido “instrucción pública”, que los niños salen escribiendo con faltas y sin saber redactar, pero conociendo sus inexistentes derechos sexuales y reproductivos y los 330 géneros que pueden elegir. Y luego hablamos de pacto educativo, pero para cumplirlo.

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    Riojana. Filóloga Profesora de educación física. Madre objetora a educación para la Ciudadanía. Estudiosa de la ideología de género. Conferenciante, tertuliana en programas de radio y televisión. Miembro de la Ejecutiva Nacional del partido VOX. Escritora de novelas y ensayos. Perseguida por su libro “Cuando nos prohibiernos ser mujeres…y os persiguieron por ser hombres”. Buscadora de la verdad. Defensora incansable de los derechos humanos fundamentales.