Un hombre se quita la máscara LGTB
Un hombre se quita la máscara LGTB / Actuall

Hola soy una chica española de 22 años.

Me considero una persona normal pero especialmente sensible, aunque esto me hizo acercarme al mundo masculino debido a que las relaciones más confidentes y de expresar mis sentimientos me hacían sentir incómoda. Me resultaba más fácil relacionarme con los chicos, me gustaba el fútbol, coleccionar cromos de futbol y el mundo de las chicas me parecía un rollo. De los 5 hasta los 7 años llevé el pelo a lo chico y esto hizo que en el colegio me etiquetaran de chico aunque en aquel momento
no me molestaba, me gustaba debido a mi confusión interior.

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Debido a mi personalidad yo sentía que mi madre no me quería porque no era suficiente chica, no me gustaba ponerme faldas y recuerdo que me sentía pequeña y despreciada ante su mirada. En cambio, con mi padre todo lo contrario, creé un vínculo demasiado fuerte con él, mientras que con mi madre era inexistente. Crecí pensando que no era lo suficientemente mujer y que tenía que esforzarme para
serlo. También debido a experiencias sexuales de pequeña crecí pensando que me atraían las chicas y al tener esa relación tan estrecha con mi padre quería ser como él, al final creía de forma equivocada que quería ser un chico.

Todas estas heridas y carencias se manifestaron en la adolescencia y comencé a vivir una relación con una mujer con la que poder sentirme querida ‘como era’. Sin embargo, a pesar de que ella me daba lo que quería, todo fue a peor y después de 4 años acabé viviendo todo un año de infierno: no comía, no dormía, me quería morir, tenía ansiedad y no podía más.

“Gracias a empezar el proceso, que decidí empezar yo misma sin coacción de ningún tipo, empecé a conocerme”

Comencé el proceso de acompañamiento y sanación de heridas hace 4 años debido a esta relación. Yo ya no quería vivir una relación de ese tipo, pero todo lo que me ofrecía esta sociedad era ese tipo de relación si sentía PMS (proyección hacia persona de mi mismo sexo). Gracias a empezar el proceso, que decidí empezar yo misma sin coacción de ningún tipo, empecé a conocerme, conocer los acontecimientos que me hicieron sufrir, he podido salir adelante y descubrir que la PMS no es una identidad sino una consecuencia de vivencia. Al ir reconciliándome con esas vivencias he podido
equilibrarme psicológicamente y dejar de tener sentimientos PMS.

Quiero hacer constar que elegir este proceso de maduración integral y poder ser acompañada es una opción tan valida como las demás y que tengo el derecho a vivir y a elegirlo libremente, ninguna ley debería impedir eso. Eso es lo que defiende el obispo de Alcalá el COF y BV, la libertad de poder sanar si quieres ser sanado en tus heridas.

Hoy escribo para defender mi elección de vida. El alcalde de Alcalá ha declarado ‘déjenles vivir como quieren vivir’ respecto al colectivo LGTBI; por favor déjennos vivir como hemos decidido y queremos vivir.

Gracias por su atención.

* Testimonio recogido por Es posible la Esperanza en apoyo del obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, que mantiene un servicio de acompañamiento a personas con Proyección hacia personas del Mismo Sexo (PMS).

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