Apoyo a Reig Pla / «Puedo decir alto y claro que mi vida está siendo renovada»

    "Estoy cansado de argumentos totalitarios, sectarios y propios de una dictadura de pensamiento". "No les interesan nuestras lágrimas, les interesa hacernos ver que lloramos porque no somos lo que queremos ser, que el sexo y el placer nos harán por fin libres. Y el sufrimiento sigue ahí".

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    Un hombre se quita la máscara LGTBI / Actuall
    Un hombre se quita la máscara LGTBI / Actuall

    Buenos días, esta mañana me levanté con la noticia sobre la actividad que llevan a cabo en el Obispado de Alcalá de Henares. Al final de la misma aparece la frase de «si has sido víctima de una estas terapias y quieres contar tu caso, puedes escribir».

    Como dicen, creo que solo les interesan los testimonios de víctimas o personas que confirmen sus sospechas para reforzar sus tesis, y que los que escribamos con otra opinión no les serviremos para cebar vuestras injurias, y por lo tanto no apareceremos en ningún lugar.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    No obstante, me siento en la obligación moral de contar algún trocito de mi vida con el fin de esclarecer (aunque sea solamente para usted que me lee), lo que para muchos significan las personas que nos acompañan, llámese D. Juan Antonio Reig Plá o las muchas personas que entienden de verdad nuestras heridas y nuestros anhelos de felicidad.

    Mi nombre es Miguel, tengo 35 años, casado y padre de dos niñas.

    De profesión soy psicólogo, terapeuta infantil y juvenil, y doctor en educación. Por tanto, creo que puedo saber una pizca de lo que hablo, pese a que no seamos los que más ruido hacemos para imponer nada a nadie. Mi experiencia personal, además de profesional, tiene que ver con una realidad de chicos y chicas que sufren unas heridas afectivas que a ninguno de ustedes parece importarles.

    Tanto es así que aquellos que lloran todos los días por no saber reconocer y gestionar su identidad como hombres o mujeres, creados para amar y ser amados, para ustedes son reprimidos sexuales o víctimas de una sociedad que no les acepta como son.

    Distintos países supuestamente más avanzados y «tolerantes» han demostrado de sobra que no es así, y que, por ejemplo, las tasas de suicidio en este colectivo no se reducen.

    He vivido en mis propias carnes la frustración de no saber relacionarme con normalidad con los chicos desde mi niñez temprana

    Pero mi pregunta es: ¿Cómo son? ¿Cómo ustedes quieren? ¿Cómo sienten ellos? ¿Las atracciones nos definen? ¿Nuestros impulsos sean sexuales o no crean por sí mismos una identidad? La psicología y psiquiatría actuales podrían explicar muy bien cada una de estas preguntas. Y digo de hoy porque es así, no son estudios ni investigaciones de antepasados nuestros ni de ninguna otra época. Claro que ni siquiera los psiquiatras nos interesan cuando dicen algo que contradice nuestro pensamiento, por más racional que les parezca.

    Estoy cansado de argumentos totalitarios, sectarios y propios de una dictadura de pensamiento. He vivido en mis propias carnes la frustración de no saber relacionarme con normalidad con los chicos desde mi niñez temprana, he sufrido las consecuencias de parecer femenino cuando jugaba con las chicas, de fantasear con la vida que me gustaría tener sintiéndome el hombre que mi corazón siempre ha ansiado ser.

    Claro que ser más hombre o más mujer no tiene que ver con esto que cuento si entendemos el sexo de una persona como cualquier cosa, pero la verdad que rige nuestro ser persona y por lo que nos descubrimos colmados en nuestro existir, con un sentido total, es aquella verdad que descubrimos cuando «somos capaces de amar y complementarnos como lo que somos (hombres o mujeres) con alguien que es biológica y existencialmente distinto».

    El verdadero amor no interesa a nadie, no genera dinero ni enriquece más que los corazones. No llena los bolsillos de las industrias del sexo y de la pornografía, de las drogas o del abuso en general

    Y todo lo demás, disculpen, son parches o emotivismos en los que podemos caer e incluso vivir toda una vida. Amar es una capacidad que se expresa a través de una personalidad madura, sin dependencias, con libertad, etc. Y cuando esto no ocurre, el amor busca en el fondo que la otra persona sea la medicina, o la tirita para las heridas de soledad, o la búsqueda de placer que no calma nuestra sed nunca. Y estas razones podrían explicar algunas de las causas del fracaso amoroso y de la búsqueda incesante y a toda costa de alguien que nos colme esa necesidad, con más u más parejas, dejando todas ellas unos sentimientos de frustración enormes.

    El verdadero amor no interesa a nadie, no genera dinero ni enriquece más que los corazones. No llena los bolsillos de las industrias del sexo y de la pornografía, de las drogas o del abuso en general. A todos estos no les interesan nuestras lágrimas, les interesa hacernos ver que lloramos porque no somos lo que queremos ser, que somos incomprendidos, que el sexo y el placer nos harán por fin libres. Y el sufrimiento sigue ahí, y va a más.

    Ninguna ley puede impedir que las personas pidan ayuda por sus lágrimas sabiendo que hay personas que no les van a hablar de ideas que no hacen más que probar y no tienen ningún efecto, salvo más desesperación. Pese a quien pese, todavía hay personas que quieren, sin ningún otro interés, enjugarlas, escucharlas y apoyarlas. Es una elección personal, que respeta a todos, incluidos los que no la buscan.

    Yo puedo decir alto y claro, y nadie me podrá jamás engañar, que mi vida está siendo renovada y mi corazón está descubriendo a través de la sanación de mis heridas (de una niñez hipersexualizada y con experiencias fuertes en este sentido, de una autoestima inadecuada, y una sensibilidad mal encauzada), que los sentimientos de PMS (Proyección hacia el Mismo Sexo), la búsqueda incesante de estímulos sexuales y la adicción que posteriormente experimenté, no me conforman como la persona que soy, y que todo eso me ha producido un daño que se va reparando todavía a día de hoy con acompañamiento y orientación.

    Estoy seguro de que muchas de las personas con PMS van a sentirse identificadas, y aunque lo vivan de una forma activa, descubrirán verdades en mis palabras. No sé qué pasaría si me infiltrase en un bar de «ambiente gay» y descubriera la oscuridad e insatisfacción en las vidas de todos los que allí se encuentren.

    Déjenme hablarles con un pequeño ejemplo que podría observar: la agonía que se vive cuando estas personas dejan de ser jóvenes y guapos, y pasan la barrera de los 50-60, que ya no interesan como mercancía sexual y son apartados con asco de los juegos por los que era invitado VIP unos años atrás. Estos están en las barras alcoholizados esperando a alguien que les quiera. Y así podría encontrarme a muchos que se enriquecen con las lágrimas y heridas de los demás.

    Quiero mostrar desde aquí mi solidaridad y abrazo a quienes hacen posible que vidas como la mía adquieran sentido pleno y felicidad, a monseñor Juan Antonio, obispo de Alcalá, y a las personas que, con él, o de forma independiente, puedan dedicar tiempo a esta necesaria tarea.

    Pido a todos los obispos de la Iglesia que se unan a la denuncia de esta tiranía.

    * Testimonio recogido por Es posible la Esperanza en apoyo del obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, que mantiene un servicio de acompañamiento a personas con Proyección hacia personas del Mismo Sexo (PMS).

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