Apoyo a Reig Pla / «Puedo ser el hombre que nunca pensé que llegaría a ser»

    Luis, 33 años, casado, padre de tres hijos: "Esa libertad que ustedes predican y defienden atenta contra la libertad del que quiere ayudar y del que necesita ayuda".

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    Un hombre se quita la máscara LGTB
    Un hombre se quita la máscara LGTB / Actuall

    Queridos lectores de este testimonio:

    Tras la noticia que ha escandalizado sobre el acompañamiento a gente con PMS, quiero hacerles partícipes de mi historia personal y del vuelco que ha dado mi vida tras conocer este itinerario de maduración personal, que tanta luz y verdad ha arrojado en mi vida. Soy un chico de 33 años, casado, con tres hijos y con PMS.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    La PMS para mí siempre ha sido un sufrimiento muy grande que no me dejaba vivir o no me permitía vivir la vida que yo quería. Yo no entendía nada, no sabía ni lo que me sucedía, ni porqué me sucedía a mí. Lo cierto es que me veía distinto a los demás, algo no normal. Algo que iba en contra de mi masculinidad, de mi esponsalidad y de mi paternidad.

    Y todo ese sufrimiento lo llevaba arrastrando desde la infancia y por mi historia, desde la soledad. Y siempre la misma pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? Nunca encontré respuesta.

    Tan sólo hace cuatro años este itinerario me la dio: todo a causa de heridas en mi persona, heridas de desamor. Heridas que habían interrumpido mi proceso de maduración como hombre.

    El varón que era quedó enterrado en mis adentros y buscaba en otros chicos aquello que no encontraba en mí mismo

    Como cuando en una casa de seis hermanos, uno es el tercero y se siente fuera de lugar y atacado en sus imperfecciones, cuando uno se siente una carga económica porque en su casa se vive desde la precariedad, cuando tienes una madre con depresión y desaparece la alegría del hogar, cuando eres rechazado en el deporte y por el resto de amigos por ser amanerado o no tan bueno como ellos… Todo eso hizo que no percibiera el amor de aquellos que me rodeaban y no me sentía amado. Ni amado ni me podía amar.

    El varón que era quedó enterrado en mis adentros y buscaba en otros chicos aquello que no encontraba en mí mismo: tenía PMS. Y todo este mundo se me volvió en contra: un abuso por parte de un primo mío hizo que se abriera la puerta a un mundo esclavo de la masturbación, pornografía y sexo con otros varones. Llegué a llevar una doble vida en el que por una parte mostraba la normalidad de un chico universitario sin problemas y luego por la noche pasaba horas cara la pantalla o buscando contactos de manera impulsiva.

    Me convertí en un adicto a una sexualidad sin freno ni medida. Todo era por y para el sexo. Y eso te hace sufrir. Y mucho, sobre todo cuando uno quiere llevar una vida normal, con su novia, con la que formar una familia como la de Nazaret.

    Tuve novia, la que ahora es mi esposa, y compaginaba el noviazgo con mis infidelidades con otros hombres. Y eso me rompía por dentro, rompía a mi novia y rompía nuestra relación. El único consuelo, las lágrimas.

    Sólo cuando pude abrir mi sufrimiento a la que iba a ser mi mujer todo esto se pudo ordenar algo. Digo algo, porque después en el matrimonio volvió a venir la necesidad, el escape, la evasión a buscar sexo para calmar mi sufrimiento. Y viendo todo el mal que era capaz de hacer, a mi matrimonio, a mi esposa, a mi hija, a mí mismo, pude abrir este sufrimiento a un sacerdote y él mostrarme la verdad de todo esto a través de este acompañamiento que me ayuda a detectar mis heridas y poder ir sanándolas.

    Estoy creciendo como el varón que siempre fui, seguro de mí mismo

    Gracias a este itinerario puedo ser el hombre que nunca pensé que llegaría a ser, el marido que se merece mi mujer, fiel y entregado a su esposa, que perdona y es perdonado cada vez que uno mete la pata, el padre que está creciendo junto con sus hijos y está aprendiendo de San José a poder cuidar de ellos.

    Gracias a este itinerario puedo reconciliarme con mi historia, con mi primo que tanto daño me hizo, haciendo nueva la relación con mis padres y mis hermanos. Estoy creciendo como el varón que siempre fui, seguro de mí mismo, ahora incluso juego al fútbol y hago deporte y soy válido para ello. Libre de todas mis esclavitudes y adicciones al sexo, a la masturbación, a la pornografía, a los chats. Y todo ello teniendo un referente como hombre que soy: Jesús. Y es que Él dijo: «Yo soy la Verdad y la verdad os hará libres». Gracias a Dios

    Y después de todo esto, cómo poder entender que alguien que quiera ayuda, se le ofrezca y le vaya ordenando su vida y por ello esté haciendo mal. Pero, es más, cómo entender que una persona que entrega toda su vida por los demás, no es sólo que esté haciendo mal, sino que está cometiendo un delito.

    Permítanme decir que esa libertad que ustedes predican y defienden atenta contra la libertad del que quiere ayudar y del que necesita ayuda. ¿No tiene acaso igual derecho de libertad el que quiere llevar un estilo de vida LGTBI que aquel que no comulga con ello y decide hacer un itinerario de maduración que ordena su vida?

    Estoy muy agradecido a mopnseñor Reig Pla por toda su labor porque gracias a él yo pude encontrarme con este itinerario, gracias a él mi vida cobró sentido y gracias a él estoy conociendo el amor de Dios

    Creo que lo que ustedes defienden se asemeja más a una dictadura, tanto que la critican, que a una vida en el que cada persona pueda vivir de manera libre. Igual si tanto les escandaliza es porque hay algo de verdad en ello. Yo tengo el mismo derecho a poder elegir la sanación de mis heridas a través de este itinerario de maduración que cualquier otro ciudadano de este país, España, a poder llevar el tipo de vida que uno desee. ¿Dónde quedan los derechos y libertades? Háganselo ver.

    Y por último y casi que tenía que estar el comienzo de esta carta mostrar mi gran agradecimiento a nuestra madre la Iglesia y la labor está haciendo en la humanidad. No hay más ciego que el que no quiere ver. Una madre que me ha acogido, que no me ha juzgado, ustedes sí, y que me ha abierto su casa de par en par sin tenerme nada en cuenta. Una madre que me está educando con el amor de María.

    Gracias a monseñor D. Juan Antonio Reig Pla por su valentía, por su perseverancia, por su honradez, por su libertad y por su fidelidad. Éste sí que es un hombre de fe. Dando la vida constantemente y por ello el mundo se la quiere quitar. ¿Anunciar el amor de Dios en el mundo es delito? ¿Hablar desde la verdad es delito? Yo estoy muy agradecido por toda su labor porque gracias a él yo pude encontrarme con este itinerario, gracias a él mi vida cobró sentido y gracias a él estoy conociendo el amor de Dios en mi vida que tan libre y feliz me está haciendo.

    Y me gustaría que este “gracias” se pudiera extender al resto de obispos de España por haber acogido en sus diócesis este itinerario tan revelador y esperanzador para cualquier persona.

    Espero que puedan ser tan valiente como el arzobispo de Alcalá y defiendan a toda costa el derecho de vivir la vida con la dignidad que nos da el ser hijos de Dios. Sed valientes para defender la verdad en este mundo y actuad ante la tiranía de aquellos que quieren ocultar la belleza de la vida cristiana. Cómo decía San Juan Pablo II en una JMJ con los jóvenes y que en esta carta recuerdo a todos los arzobispos del mundo: ¡No tengáis miedo!

    Un abrazo en el Señor. La paz

    Luis, 33 años. Casado, con tres hijos.

    * Testimonio recogido por Es posible la Esperanza en apoyo del obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, que mantiene un servicio de acompañamiento a personas con Proyección hacia personas del Mismo Sexo (PMS).

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