Un hombre se quita la máscara LGTB
Un hombre se quita la máscara LGTB / Actuall

Soy Daniel. Tengo 28 años. Llevo algún tiempo en este camino de crecimiento y maduración. Un camino que conocí cuando tenía 17 años. Fue pura casualidad, porque sabía que algo no estaba bien en mí. Estaba atravesando momentos difíciles en mi familia y tenía años huyendo de esos conflictos a través de la pornografía.

Cuando encontré EPE, fui muy escéptico al principio. Me tomó mucho tiempo verme reflejado en las historias de otros chicos que tenían PMS (proyección al mismo sexo) igual que yo. Empecé a leer mucho, pero sobre todo empecé a leer y entender mi propia historia. No sabía por qué la relación con mi padre había sido tan superficial, o porque me aterrorizaban los lugares públicos con otros chicos. Por qué experimentaba este complejo de inferioridad enorme y de dónde venía este rechazo con mi propio cuerpo.

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En este camino de acompañamiento y formación pude darme cuenta del origen de todas mis heridas emocionales. Entendí que todos venimos heridos pero que estas heridas se manifiestan diferente. En mí estaba claro: La PMS y la adicción al sexo.

Desde entonces ha sido un viaje con altos y bajos. Ha sido un viaje de mucho aprendizaje. Me ha costado ser constante con el itinerario, pero no me queda duda que es el único camino de esperanza que tengo la LIBRE CONVICCIÓN de seguir.

Nunca fui obligado a mantenerme todos estos años, nadie jamás ha utilizado mi historia obtener ningún beneficio personal. Ha sido mi elección personal enfrentar mis heridas e irlas sanando. He tenido la suerte de contar con orientación y guía espiritual. Estoy seguro de que, sin eso, hoy estaría viviendo una vida vacía sin tener idea lo hermoso que es este camino.

Este itinerario y este acompañamiento no es bajo ningún concepto una “terapia para dejar de ser gay”

El camino que yo he seguido debería poderse tomar sin temor a vivir represalias. ¿No? ¿Por qué SÍ somos libres para “aceptar nuestra condición gay”, pero NO para intentar madurar y crecer? ¿Dónde está mi derecho de elegir lo que YO creo que tiene sentido para mí?

Quiero aclarar que este itinerario y este acompañamiento no es bajo ningún concepto una “terapia para dejar de ser gay”. Lo he vivido, y doy FE que el aprendizaje va mucho más allá de eso.

Hoy puedo decir que he trabajado el perdón con mi padre. Tengo una relación hermosa con él (¡y ni siquiera sabe de esto!). Hoy soy capaz de entablar relaciones sanas con mis amigos varones y verlos como iguales. Deje de ser tan narcisista y egoísta. He entendido que una vida de servicio y comunión me llena más que cualquier otra cosa.

No puedo más que estar agradecido con aquellos que se arriesgaron a darme un poco de esperanza

Poco a poco he ido sanando mi relación con mi propio cuerpo. Estoy empezando a quererlo. A veces, no es tan sencillo y por momentos dudo si realmente podré algún día. Pero ha sido mi elección y estoy feliz con solo el hecho de intentarlo.

Mi corazón y mis oraciones están con Mons. D. Juan Antonio, con todos los que trabajan en el COF y con los orientadores que se juegan la piel por mí y por cientos como yo. No puedo más que estar agradecido con aquellos que se arriesgaron a darme un poco de esperanza.

Porque antes de conocer mi historia, ya la habían hecho suya.

Hay un antes y un después en mi camino. Miro hacia atrás y no me reconozco. Hoy soy libremente feliz. ¿Hay alguna ley que proteja eso también?

Daniel, 28 años, Ecuador

* Testimonio recogido por Es posible la Esperanza en apoyo del obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, que mantiene un servicio de acompañamiento a personas con Proyección hacia personas del Mismo Sexo (PMS).

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