Apoyo a Reig Pla / «Yo no era ‘homosexual’. Quería llegar a mi masculinidad»

    "Lo que era una compulsión por una herida atroz en mi infancia ahora deja de tener sentido de manera natural", explica un testigo. "No exijo a nadie que siga mi camino pero que no me amedrenten a mí ni a personas que hemos descubierto esta maravilla de acompañamiento".

    0
    Un hombre se quita la máscara LGTB
    Un hombre se quita la máscara LGTB / Actuall

    Estimado D. Ángel Villaescusa:

    Sólo espero que esta carta sea una pequeña ayuda para esclarecer la verdad de unos hechos que creo son tratados injustamente. Aunque le escribo directamente a usted, con nombres y apellidos, no me atrevo así a hacerlo con los míos, por considerar que peligra mi integridad personal y la de mis seres queridos. Soy un joven español en la treintena en pleno uso de mis facultades y muy consciente de mi dignidad y mis derechos.

    Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.

    Haz un donativo ahora

    Quiero mostrarle mi solidaridad hacia monseñor D. Juan Antonio Reig Pla por permitir, desde el amor a la dignidad inviolable de cada persona, actuar en libertad. Que las leyes españolas (en este caso madrileñas) impidan la libertad de elegir, no quiere decir que eso sea sano, bueno y constructivo.

    En este caso la conciencia prima sobre la ley, máxime cuando se trata de un asunto tan personal. La declaración de psiquiatras y psicólogos a la que alude en su artículo puede ser contrapuesta a la de otros muchos, entre ellos, y sólo es una pincelada, el autor del libro que cita y refleja en imagen. Las terapias de conversión y reparativas (que no es el caso de los que acusa usted en este artículo), han tenido un porcentaje de éxito demasiado alto como para no concederles ni siquiera el beneficio de la duda. En este sentido, el contenido de su artículo me parece acrítico y acientífico. También el que no tome a consideración que, según estudios muy serios que no verá en el National Geographic sino en revistas de alto nivel científico (véase Sexualidad y Género, informe de la Revista New Atlantis; o la declaración del Colegio Americano de Pediatras sobre operaciones de cambio de sexo en niños y adolescentes), se considera un riesgo para la salud, no las terapias que usted acusa, sino el pertenecer a «subpoblaciones LGTBI», incluso en países en los que no hay discriminación alguna (es decir, no tienen estos riesgos físicos y mentales por una supuesta «homofobia» ni por marginación o «estrés social»).

    Lo que menos me importa es lo que le acabo de escribir, pues quiero transmitirle una vida, la mía. Porque jugar con datos, estadísticas, ideas de unos y de otros, leyes… y hacer un discurso a conveniencia es muy fácil, pero refutar una vida real es difícil.

    Yo soy uno de los que han sido acompañados en sus heridas para sanar mi PMS (Proyección hacia el mismo Sexo), que no ha demostrado más que ser una manifestación más de las heridas de mi corazón. Una vez que he ido madurando en mis heridas, la PMS se ha diluido, y he podido decidir libremente, sin la determinación que me impone ninguna ley ideológica, comenzar un noviazgo en el que llevo más de cuatro años, con una mujer maravillosa, y que gozosamente terminará pronto en matrimonio.

    «Cada una de las heridas especificadas como origen de mi PMS, se daban en mi vida»

    Cuando llegué a las puertas de psicólogos y psiquiatras (independientes de la institución eclesiástica) y de personas que acompañan en heridas, dentro de la Iglesia a la que acusa, mi sentir era la desesperanza, por dos razones: 1. No quería, desde mi libertad, que me atrajeran otros hombres, pues algo me decía que «ese no era yo realmente»; 2. Descubría que la atracción hacia el mismo sexo tenía rasgos compulsivos, obsesivos y de adicción que no veía, por lo general, en personas sin esta atracción, por lo que la cosa me olía a chamusquina (ya ve, D. Ángel, que podemos y tenemos derecho a pensar, tener alternativas y decidir, algo que quiere prohibirse en un asunto demasiado personal).

    Comencé a leer libros de profesionales americanos, y ¡cuál fue mi sorpresa!, cada una de las heridas especificadas como origen de mi PMS, se daban en mi vida, y esto desde diversos libros y diversas perspectivas: padre hipercrítico y agresivo, sobreprotección de la madre, refugio en el mundo de las mujeres, complejo de inferioridad por heridas familiares que dieron paso a bullying en el colegio e incapacidad de integración en el grupo de mis iguales… Resulta que yo no era «homosexual», sino que me proyectaba y me comparaba, y quería llegar a mi masculinidad y a otros hombres (debido a mis heridas) a través de la adicción sexual.

    La PMS era un síntoma de mis heridas, y conforme éstas han sanado en un proceso de maduración integral, como la prueba del algodón, la PMS se ha ido diluyendo: lo que era una compulsión por una herida atroz en mi infancia ahora deja de tener sentido de manera natural.

    Me siento más libre, vinculado a mis iguales, viviendo lo que mi corazón siempre ha ansiado: una vida de amor, comunión y solidaridad.

    Pido por tanto, a todos los obispos, y no sólo a monseñor Reig, sino a todos, a la Sra. B. V y a COFs, que den una respuesta contundente a lo que de manera sistemática se está implantando, acrítica y acientíficamente, a través de leyes ideológicas.

    También se lo pido a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que descubren lo que yo he descubierto. Doy gracias por ellos y manifiesto mi protesta hacia esta publicación[ElDiario.es] por considerarla un atentado contra mi libertad personal. No exijo a nadie que siga mi camino (nadie puede exigir tal cosa), pero que no me amedrenten a mí ni a personas que hemos descubierto esta maravilla de acompañamiento; y mucho menos, que no manipulen a los niños ni a los hijos que, si Dios quiere, tendré.

    Atentamente. Brave.

    * Testimonio recogido por Es posible la Esperanza en apoyo del obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, que mantiene un servicio de acompañamiento a personas con Proyección hacia personas del Mismo Sexo (PMS).

    Comentarios

    Comentarios