Gregorio Sánchez Fernandez, Chiquito de la Calzada.
Gregorio Sánchez Fernandez, Chiquito de la Calzada.

Chiquito de la Calzada, Gregorio Sánchez Fernández para el siglo, ha dicho esta mañana ‘Hasta luego, Lucas’ a esta tierra para unirse a su querida Pepita, la mujer a la que amó hasta el punto de pasar hambre en Japón, donde estuvo dos años cantando, para regalarle unos rulos.

La amaba tanto que, cuando murió en 2012, interrumpiendo así una relación que comenzó hace más de medio siglo con un piropo, el malagueño, que nos había hecho disfrutar a todos con su humor cayó en la depresión.

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Tal y como confesaba su amiga Paz Padilla recientemente en el programa de entrevistas conducido por Bertín Osborne ‘Mi casa es la tuya’, el dolor de Gregorio era inmenso. La presentadora y humorista recordaba entonces cómo se lamentaba Chiquito: “‘Se me ha ido la vida contigo, ¿por qué me haces esto Pepita?“.

Gregorio y Pepita se habían conocido en Córdoba, cuando ella trabajaba como bailarina en el mítico circo chino de Manolita Chen. Se casaron en 1950.  “Me ha roto el corazón y el sentido. Ella era mi vida. He sido muy feliz con mi mujer”, decía recordándola.

En otra entrevista concedida a La Opinión de Málaga, preguntado por el secreto de haber para sostener un matrimonio a lo largo de cinco décadas, no dudaba al responder: “Que un matrimonio dure tanto se consigue con mucho arte y mucho cariño (…) Cuando vi a esa mujer en primera fila me dije: ¡Hasta luego Lucas! Esta ya no se me va”.

“Mi mujer abortó tres veces, y si queríamos tener hijos se tenía que operar, pero preferí que no corriera ese riesgo”

El drama del aborto en sus vidas

Pepita y Gregorio tuvieron ocasión de ver crecer la familia con la llegada de los hijos. De hecho, que haya trascendido, al menos perdieron tres hijos que no llegaron a nacer. A Chiquito de la Calzada esto siempre le supuso un pesar en su vida.

En una de sus últimas apariciones públicas, precisamente en el programa de Osborno, explicaba cómo, por no hacer pasar a su mujer por el riesgo de una operación que les permitiera ser padres, prefirió asumir el pesar de una paternidad no alcanzada.

“Mi mujer abortó tres veces, y si queríamos tener hijos se tenía que operar, pero preferí que no corriera ese riesgo”, aseguraba el humorista.

¿Pero dónde creen que encontró consuelo? En las películas. “Por eso guardo mucho cariño a las películas donde he sido padre”, confesaba el malagueño.

Tal vez la más especial de todas ellas en este sentido fue Papa Piquillo, una cinta en la que se entrelazan la tragedia de un barrio marginal, la entrega de un anciano que se hace cargo de sus nietos y el genial humor de Chiquito de la Calzada.

Jesús quería conocer en persona a Chiquito. No hizo falta más que una llamada de Manolo Sarria para que se presentara en su casa

El último deseo de un chico con Síndrome de Down

Uno de los episodios que mejor retratan la profunda humanidad de Chiquito de la Calzada está relacionado con el último deseo de un chico con Síndrome de Down. Se trataba de Jesús Sarria, hermano de Manolo Sarria, el ‘lintenna’ del Dúo Sacapuntas.

Cumplidos los 31 años, a Jesús le quedaba poco tiempo para morir y la familia le preguntó si quería cumplir algún sueño. Entonces, Chiquito de la Calzada ya era conocido en todas partes y no había español que no tuviera un “fistro” y un “cómorrrrlll” en a punta de la lengua.

El humorista Manolo Sarria.
El humorista Manolo Sarria.

Jesús quería conocer en persona a Chiquito. No hizo falta más que una llamada de Manolo Sarria para que se presentara en su casa. Durante media hora en que estuvieron a solas, no dejó de contar chascarrillos, anécdotas de las películas y chistes.

Las carcajadas de Jesús, se oían en toda la casa, según ha contado el propio Manolo Sarria. Al día siguiente, Jesús murió, feliz por haber conocido a uno de sus artistas favoritos.

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Nicolás de Cárdenas fue inoculado por el virus del periodismo de día, en el colegio, donde cada mañana leía en su puerta que “la verdad os hará libres”. Y de noche, devorando los tebeos de Tintín. Ha arribado en su periplo profesional a puertos periodísticos de papel, internet, televisión así como a asociaciones cívicas. Aspira a morir diciendo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe".