Imagen que recrea el maltrato entre una pareja del mismo sexo
Imagen que recrea el maltrato entre una pareja del mismo sexo

No puedo decir que me haya sentido muy sorprendida al enterarme del dato que ofrece la American Journal of Men’s Health, un estudio según el cual casi la mitad de los varones en relaciones homosexuales han sufrido algún tipo de maltrato de la persona con quien conviven, probablemente porque jamás me creí la idiotez de “nos maltratan por el solo hecho de ser mujer” o, menos aún, el grito histérico de “¡Nos están matando!”.

El estudio revela que entre 160 parejas homosexuales, el 46% de los sujetos denunció “alguna forma de abuso por parte del otro miembro de la pareja” solo durante el último año. Este abuso podía ser violencia física, violencia sexual, abuso emocional o comportamiento controlador.

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Uno de los riesgos añadidos es que la parte maltratadora a menudo no comunicaba al otro que era portador del virus VIH, que podía contagiar porque, cito el estudio, “las víctimas pueden tener escaso o nulo control sobre el uso de condones”.

Un dato igualmente significativo es el que destaca Rob Stephenson, director del estudio y del Centro para la Sexualidad y las Disparidades Sanitarias de la Universidad de Michigan. “Si uno se fija en la violencia física y sexual de las parejas de varones, oscila entre el 25% y el 30%, aproximadamente la misma que las mujeres”.

Suelen ser los colectivos LGBTI los que alertan y hacen públicos estos estudios, ya que la opinión pública generalista los ignora, temerosa de ser tachada de ‘homófoba‘, pese a tratarse de un grave problema de salud pública.

El miedo a ser etiquetado como homófobo dificulta la recogida de datos, porque los profesionales de la sanidad no suelen preguntar sobre violencia doméstica

También el miedo a ser etiquetado como homófobo dificulta la recogida de datos, porque, como señala el propio Stephenson, los profesionales de la sanidad no suelen preguntar a los miembros varones de una pareja sobre violencia doméstica.

Lo hemos dicho otras veces, pero conviene repetirlo: la corrección política no es meramente un disparate y un atentado contra la libertad de expresión y pensamiento; también es mala para la salud pública. Impide detectar problemas con su ‘ley de silencio’ y a menudo los más afectados son los miembros del mismo colectivo que ‘apadrina’.

La nota de prensa de la Universidad de Michigan sobre el estudio advierte que con frecuencia el comportamiento abusivo o violento responde a situaciones de tensión o a conflictos internos no resueltos relativos a la propia condición homosexual. A menudo, añade, se trata de sujetos que han sufrido alguna forma de discriminación homófoba, pero hoy, cuando la homosexualidad es más celebrada que ‘estigmatizada’, buena parte de esa tensión interna responde a causas más profundas y personales.

Los datos del estudio no hacen sino reforzar la información revelada por un estudio en profundidad realizado en 2015 por los Centros de Control de Enfermedades (CDC), según el cual, el 26% de los varones homosexuales, el 37% de los bisexuales, el 44% de las lesbianas y el 61% de las bisexuales han experimentado violación, violencia física y/o acoso por parte de un compañero sentimental en algún momento de sus vidas.

Otro hallazgo interesante del estudio de la Universidad de Michigan, coincidente con los datos de un informe de la Oficina Nacional de Investigación Económica, es que, frente a los que sostenían los defensores del ‘matrimonio’ gay, el acceso a este no afecta en modo alguno a las condiciones relativas a salud, consumo de drogas u otros comportamientos de riesgo en los homosexuales.

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Traductora, inconformista, muy suya, amante del periodismo con y sin papel, y sobre todo lectora: ésa es su verdadera vocación. Y por ese orden: primero leer y luego escribir.