Dieciséis consejos de un homosexual católico para superar la soledad y el dolor

    La soledad no se soluciona con la pornografía, ni la angustia se cura buscando contactos con otros hombres. Un joven de 20 años, que pide el anonimato, trata de resolver dos dilemas complejos: ¿cómo ser homosexual y católico? Y ¿cómo superar el dolor?

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    Montaje bandera homosexual y cruz
    Montaje bandera homosexual y cruz

    ¿Se puede ser homosexual y católico?, ¿admite la Iglesia a quienes sienten atracción por el mismo sexo o quedan automáticamente condenados?.

    Hay muchos cristianos que tienen esta orientación y que se sienten abandonados por los pastores, fruto del rechazo de siglos y el fuerte estigma social que pesaba sobre ellos. Otros se sienten confusos y sufren en soledad.

    Algunas personas creen que La Sexta da información.

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    La Iglesia católica, sin embargo, no sólo no les condena sino que les dice que, igual que todos los bautizados, tienen la posibilidad –y el derecho- de alcanzar la salvación. Así lo señala expresamente el catecismo

    “Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana” (n. 2359)

    Y, por supuesto, los acoge:

    “Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida” (n. 2358).

    Traemos el testimonio de una persona con atracción por el mismo sexo, al que la experiencia de sentirse rechazado por la sociedad, y su sed de transcendencia le hace reflexionar sobre la dicotomía de ser católico y homosexual.

    Una pareja homosexual junto a la bandera del Orgullo Gay.

    Se trata de un joven de 20 años, que estudia una carrera pedagógica, y que ha decidido apostar por la vocación cristiana, a pesar de su orientación sexual. De hecho, explica lo mucho que le ha ayudado la lectura del Catecismo. Su testimonio, recogido en Catholic link puede ser de utilidad para otros jóvenes en circunstancias parecidas.

    Recopilamos su testimonio en forma de 16 consejos o recetas para afrontar el problema y superar el dolor:

    1. Llamarte homosexual es limitarte: encerrarte en una caja

    Antes usaba las palabras homosexual, gay o marica, pero me di cuenta que estaba cometiendo un error. Yo no soy todo eso, solamente lo padezco y al llamarme de esa forma estaría limitándome y no sólo a mí, sino a todos los que pasamos por esto. Es encerrarme en una caja.

    Esas definiciones hacen que la gente nos califique como distintos, desiguales al resto. Considero que es una forma de victimización, de decir “por favor tengan compasión de nosotros, que tan distintos somos de ustedes”.

    Yo no soy distinto de nadie más. Todos los seres humanos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad y por ende la misma igualdad.

    Por esa razón prefiero llamarla “mi condición” o AMS (atracción hacia el mismo sexo), eso es lo que es, y prefiero usar esos términos para que la gente comprenda a que estoy haciendo referencia.

    2. La persona es mucho más que su orientación sexual o su atracción

    La persona es mucho más que su atracción, nunca se ha definido a la persona por su sexualidad. La persona está compuesta por cuerpo y alma, no hay como desligar los dos.

    No deberíamos centrarnos exclusivamente en una atracción. Gran parte de mi vida se ha centrado en eso y es una pérdida total de tiempo, pero sobre todo de energía.

    «La cultura gay ofrece un camino que en apariencia es hermoso, lleno de felicidad, placer y alegría»

    3. No te sientas parte de la cultura LGTB

    No me considero parte de los LGBTI, ya que no comparto sus ideales o sus puntos de vista. (…)

    De repente, encuentras toda la información de la cultura gay que te dice que tu atracción es natural, que tienes que salir del armario y que la sociedad debería aceptarte cómo eres, que deberías salir con otros de tu mismo sexo, coquetear, bailar, enamorarte, casarte y si quieres adoptar hijos, porque eso es lo que todo el resto hace.

    Te hacen creer que si haces todo eso, además de ser un proceso extremadamente doloroso para la persona, serás finalmente feliz.

    Matrimonio homosexual/flickr: Ted Eytan
    Matrimonio homosexual/flickr: Ted Eytan

    La cultura gay ofrece un camino que en apariencia es hermoso, lleno de felicidad, placer y alegría. Se miente a los jóvenes con todas las premisas de la cultura gay.

    La propuesta de la cultura gay promete mucha felicidad; sin embargo, al estar tan alejada de la verdad no puede brindar más que sentimientos pasajeros. Estoy convencido que alguien con AMS que vive de acuerdo a la verdad está más tranquilo y feliz que alguien que ha decidido vivir de acuerdo a la cultura gay.

    4. El placer no va a solucionar el problema de quienes tenemos atracción por el mismo sexo

    En la vida no tenemos que perseguir la felicidad momentánea, el placer instantáneo, placer por placer. Debemos buscar un significado más profundo. Una vez que veamos la verdad debemos hacer todo lo posible por intentar alcanzarla, cueste lo que cueste.

    Dejemos de mentirnos tan descaradamente en nuestras propias caras, a pesar de toda la satisfacción que esos engaños puedan causarnos, y empecemos la travesía por un camino que, a pesar de ser mucho más complicado, traerá a la larga mucha más alegría de la que podamos imaginarnos.

    No sé por qué, pero las personas con AMS tenemos una fuerte debilidad con estas cuestiones, buscamos fuertemente la satisfacción carnal. Esa nunca va a ser la solución a nuestro problema. La AMS solo se puede agravar con esas cosas. Solamente tienes unos pocos momentos de placer, lo que viene a continuación es una gran miseria

    5. No te lo calles, comparte tu dolor…

    Desde mi adolescencia consideré que ese secreto tenía que irse a la tumba conmigo. Sin embargo, en mi interior quería que alguien más lo supiera y fue en ese momento cuando decidí abrirme.

    Cuando intentamos guardarnos todo ese sufrimiento y luchar solos, la carga se vuelve muy pesada. Sería sencillo y parecería buena alternativa rendirse, porque se está lidiando con mucho. Con todo, muchos intentamos asumir todo eso solitos.

    Cuando se lo conté a una amiga me dijo: “Eres la persona más valiente que conozco”

    Cuando tuve la valentía suficiente y le conté a una amiga aquello que, en ese entonces, era tan profundo para mí, lloré. Mis lágrimas fueron liberadoras, de las más sinceras de mi vida.

    A pesar de que ella no encontraba las palabras prudentes que decirme en ese momento, su sola presencia fue lo más importante. Sus abrazos los más acogedores. Su mirada la más profunda. Finalmente, después de pensarlo me dijo: “Eres la persona más valiente que conozco, en serio lo digo”, a lo que respondí con más lágrimas.

    6. …Pero elige muy bien a quien se lo cuentas

    En este momento lo conocen solamente cuatro personas y por el momento no tengo pensado decírselo a nadie más.

    Para hacer esto se necesita, en primer lugar, prudencia y sencillez para saber a quién, cómo y cuándo contarle.

    En segundo lugar, confianza para saber que esa persona a la que le cuentas será capaz de guardarlo y no difundirlo, un chisme de estos se difunde a velocidades increíbles.

    En tercer lugar, una verdadera amistad, una amistad que te lleve al bien, que te haga mejor persona, una amistad en la que tú también puedas ayudar. No esperes ayuda solamente, tampoco que te den para darla porque la amistad va más allá de la reciprocidad, se fundamenta en el amor. Si tu amigo te ama, aunque su relación esté en prueba ten por seguro que no te traicionará. 

    7. Debes distinguir entre el enamoramiento y el amor

    Sí, me he enamorado y fue con un chico que tenía todas las cualidades que a mí faltaban: socialmente aceptado, líder, amiguero, chistoso, alegre, agradable para pasar el rato, de los mejores estudiantes, deportivo, admirado por todos… un amor completamente idealizado. Al idealizar a una persona uno no es capaz de ver ningún defecto en el otro. Esta idealización es muy común que se dé en la primera vez que alguien se enamora.

    Es curioso darse cuenta de que en el enamoramiento la razón y la voluntad tienen poco que hacer. Por otro lado, la voluntad y la razón si tienen un rol fundamental en el amor. Para amar a alguien hay que hacerlo libremente. No es lo mismo el enamoramiento que el amor, ya que el enamoramiento es algo más físico y el amor es personal.

    «Yo estaba enamorado de un chico que no podía corresponderme. Sin embargo, yo no lo amaba, porque ese ya es un acto de la voluntad»

    El amor es una decisión, y una muy fuerte, que debe ser tomada todos los días. El enamoramiento, al ser más corpóreo, es efímero y puede tender a desaparecer; en cambio el amor, al ser una decisión, puede perdurar en el tiempo.

    Yo estaba enamorado de un chico que no podía corresponderme. Sin embargo, yo no lo amaba, porque ese ya es un acto de la voluntad. Me parece fundamental aprender a distinguir entre el amor y el enamoramiento para tomar decisiones.

    8. No creas que existe el amor conyugal entre personas del mismo sexo

    Creo que no existe el amor conyugal entre personas del mismo sexo. Yo no considero que lo amaba (al chico del que me enamoré), solamente tenía una respuesta biológica y psíquica que no podía controlar.

    No puede existir amor de la misma manera que no puede existir complementariedad, por mayor esfuerzo que se quiera. Esa ha sido mi postura durante mucho tiempo y he sido capaz de vivir felizmente con ella.

    9. Tu mayor enemigo: la soledad

    Hace pocos meses sentí mucha soledad. Deseaba abandonarlo todo, empezar una nueva vida, tenía mucho interés en salir con alguien, saber lo que era tener pareja, un beso, un baile… me sentía muy solo, aislado de la sociedad, quería poder ser igual al resto. Pasarme la vida buscando el amor perfecto, mi media naranja, mi complemento.

    Quería un lugar donde me aceptaran y no me juzgaran si decidía seguir la ideología gay, empezar una vida feliz. Casarme con alguien como yo, salir a bailar, tener relaciones, convivir…

    Sentirte solo cuando estás acompañado. Muy pocas veces he sentido eso y han sido las peores de mi vida. Sentirte solo cuando estás acompañado es como sentir que todo el resto está pintado de colores y tú estás a blanco y negro. Como si todos hablaran español y tú un idioma raro que nadie puede entender. Cuando sientes eso lo único que quieres es que alguien te comprenda, pero como te sientes solo no buscas a alguien que te ayude, sino que te sigues refugiando y aislando del resto. Lastimosamente esta es una emoción que la sentimos muy seguido quienes tenemos AMS.

    10. Pero no se arregla viendo en Facebook la felicidad de los otros

    La soledad no se arregla viendo la felicidad del resto de personas (…)

    Muchas veces he cometido el error de ver Facebook cuando me sentía solo y lo único que ves es que el resto se divierte, las fotos de todos sonriendo, quiénes se están amarrando, las amistades que tienen todos…

    Debemos romper esa fantasía y comprender que las redes sociales muestran la cara que cada uno quisiera tener más no la que cada uno en realidad tiene. Todos podemos ser perfectos en nuestro perfil.

    11. No te hundas en tus pensamientos, ni en tu pesimismo

    Cuando te sientas solo, busca una escapatoria, no te hundas en tus pensamientos ni tampoco en tu pesimismo. Has algo que te guste y que sepas que te hará crecer como persona. En este momento para mí es escribir. Escribir algo que no sé si alguien más vaya a leer alguna vez.

    Escribir con estos sentimientos me ayuda a enfrentarlos, además, me permite despejar un poco mi cabeza y a recordarme que tengo que seguir adelante. Esto no significa que nunca más voy a volver a sentir la soledad. Estoy seguro que la volveré a sentir. Pero tengo que estar preparado para aceptarla con los brazos abiertos.

    (…)  Pero lo que a mí me ha ayudado a levantarme es saber que las cosas mejorarán. Lo que no me ha servido es dejarme llevar por esas emociones porque cuando lo he hecho me victimizo tremendamente y eso no me ayuda a salir, más bien solamente a hundirme más. La esperanza. Saber que todo tiene un sentido y que todo va a mejorar

    12. El mejor antídoto contra la soledad no es la pornografía

    La soledad nunca va a desaparecer con la pornografía. No importa cuántas horas pases delante del ordenador fantaseando, la soledad no se va a ir, llegará con mayor intensidad. Busca otros medios, aléjate si es posible de la tecnología.

    Una buena forma de romper la soledad, el egocentrismo y el egoísmo, es a través de la ayuda a otras personas

    Una buena forma de romper la soledad, el egocentrismo y el egoísmo, muchas veces característicos en nosotros, es a través de la ayuda a otras personas. Poder darnos cuenta de que no somos los únicos que sufrimos. Debemos salir de nosotros mismos e intentar ayudar al resto.

    Ayudar a los otros, caer en cuenta de su dolor y si es posible intentar abarcar en nosotros el dolor que tienen ellos. Como diría una canción: “Que nuestro cansancio a otros descanse”.

    13. Llora, no es malo que te desahogues

    La soledad puede ser muy potente, y provocar las lágrimas. Yo te aconsejo que las sientas, siente cómo caen, esas gotas saladas, por tus mejillas, deslizándose suavemente. Las lágrimas permiten el desahogo y aunque no lo parezca ayudan a la situación. Un proceso tan natural como llorar lo debemos hacer tanto hombres como mujeres.

    Rompamos esa costumbre de decir a los hombres que no lloren, les impiden un gran desfogue emocional que a la larga necesitan. Lloremos cuando tengamos que llorar, sin importar lo que el resto piense de nosotros. «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados».

    14. Si has reincidido, no te sientas la peor miseria del mundo

    Si has caído no te sientas la peor miseria del mundo. Lo que demuestra una caída, por más voluntaria que haya sido, es que eres humano.

    Sin embargo, siempre, después de una gran caída, tiene que venir una gran levantada. Para poder levantarnos necesitamos un fuerte sustento y convicción que nos impulse a seguir adelante, puede ser por tu familia, amigos, por Dios, por ti mismo… Si no hay un motivo, ¿para qué nos levantamos entonces?

    15. Piensa que Dios ha permitido que estés ahí

    Actualmente me encuentro en terapia, estoy solucionando varios problemas que tuve en mi infancia. Llevo unos ocho meses y siento que me ha ayudado muchísimo. Espero firmemente poder superar esta atracción, pero si no lo hago no hay mucha presión.

    Te recomiendo que aprendas mucho de tu condición, es un terreno desconocido pero es el lugar exacto donde Dios ha querido que estés. Yo por mi parte sigo buscando respuestas. Hay veces que el camino se vuelve fácil y otras muchas en las que no, pero cada vez entiendo más.

    16. Prueba a seguir a Jesús… implica renuncia pero también amor

    En mi caso concreto, una vez que pude ver todo el panorama completo opté por seguir a Jesús, las enseñanzas de la Iglesia. Ese camino, estoy convencido, es el más duro ya que propone una vida de castidad, control de las pasiones, domino de uno mismo.

    «Es un camino complicado porque involucra lucha diaria»

    Bueno, la Iglesia pide eso a todos los católicos. La excepción está en que para alguien con AMS la castidad es permanecer solteros.

    Es un camino complicado porque involucra lucha diaria. Vuelvo a especificar que esa lucha también debe tenerla cualquier católico, seguir a Jesús involucra renuncia, sacrificio, lucha, sufrimiento, desprendimiento… pero también mucho amor, sin el cual no se podría seguir.

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