Sharon Slater, dirigente de Family Watch International.
Sharon Slater, dirigente de Family Watch International.

La asociación norteamericana Family Watch International, que se dedica a la protección y promoción de la familia ha publicado recientemente para sus lectores un breve resumen de 16 puntos en los que trata de desmentir muchas falsas afirmaciones que llevan a cabo quienes defienden la ideología de género, y en este caso, en relación con los transgénero.

Por su interés Actuall reproduce esos 16 Hechos sobre la Confusión de Género.

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1) Los profesionales de la salud mental consideran el género un confusión que causa una seria angustia que puede llevar a un desorden mental. Previamente se llamaba “Desorden de Identidad de Género”, pero en más reciente revisión del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) publicada por la Asociación Americana de Pediatría (APA) se ha renombrado como “Disforia de género”, para reducir el estigma. El DSM lo usan los psiquiatras en EE.UU. y otros países para identificar y describir los desórdenes mentales.

2) La APA y otras organizaciones no consideran todas las manifestaciones “de inconformidad con el género” como un desorden mental. Pero cuando es suficientemente severo como para causar al individuo “una angustia considerable”, cruza el umbral de la “disforia de género” y es considerado un desorden mental.

Hay que compadecerse de aquellos que deben lidiar con la disforia de género. Pero la manera de ayudarles no es amputando partes sanas del cuerpo o inyectar hormonas

3) Los individuos que experimentan una confusión de género severa, creen sinceramente que son del sexo opuesto de su sexo biológico y creen que están atrapados dentro de un cuerpo equivocado. Hay que compadecerse de aquellos que deben lidiar con la disforia de género. Pero la manera de ayudarles no es amputando partes sanas del cuerpo o inyectar hormonas.

4) Una de las autoridades en confusión de género, el Dr. Paul McHugh, antiguo jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario Johns Hopkins avisaba que “los políticos y los medios de comunicación no hacen ningún favor ni al público ni a los transgénero tratando sus confusiones como un derecho que se necesita defender, en lugar de un desorden mental que necesita comprensión, tratamiento y prevención”.

5) La autoginofilia es la condición por la cual un hombre experimenta una intensa excitación sexual por vestir como mujer o por el pensamiento o la imagen de sí mismo como mujer.

6) ‘El cambio de sexo’ es biológicamente imposible. El Dr. McHugh afirma que “la gente que se somete a una cirugía de reasignación de sexo no cambia de hombre a mujer o viceversa. Más bien, se convierten en hombres feminizados o mujeres masculinizadas… y fomentando la intervención quirúrgica en realidad se colabora y promueve un desorden mental”.

7) La promoción pública de los intentos de ‘cambio de sexo’ de famosos puede confundir y dañar a niños impresionables. El Dr. Keith Ablow, un prominente psiquiatra norteamericano, subrayó el peligro que supone para los niños este tipo de alabanza inapropiada de lo que sería un desorden mental. Haciendo mención a una persona conocida, que participaba en un concurso de baile, Ablow afirmó que “sería erróneo creer que la disforia de género no puede ser puesta en marcha celebrando a aquellos que se han sometido a una cirugía de reasignación. Los seres humanos hacen de modelos para otros. Difundiendo, aplaudiendo y mostrando en la televisión el recorrido de una persona con un desorden grave que ha padecido, y sigue padeciendo, un sufrimiento real por unos profundos problemas psicológicos, seguimos sugiriendo que ese recorrido es inteligente e incluso heroico… Y eso es insano. Es un mito psicológico destructivo y puede socavar el sentido de sí mismo de los niños“.

Estudios en niños que muestran confusión de género afirma que el 80% de esos niños pierden esos sentimientos al crecer y se están a gusto con su sexo biológico

8) Para los niños que experimentan confusión de género, la terapia de familia puede ayudar. El Dr. Kenneth Zucker, cabeza de la Child and Adolescent Gender Identity Clinic en Toronto, Canadá, u uno de los mayores expertos de desórdenes de género a nivel mundial, ha tratado a más de 500 niños con confusión de género. Ha documentado que en la mayoría de los casos, la terapia focalizada en reducir la psicopatología en la familia y el niño, ha resultado en una mayor aceptación del niño de su sexo biológico.

9) Estudios en niños que muestran confusión de género muestra que el 80% de esos niños pierden espontáneamente esos sentimientos al crecer y se muestran a gusto con su sexo biológico.

10) Una revisión de más de 100 estudios internacionales médicos de post-operaciones en transgéneros llevado a cabo en el Reino Unido en 2004 no encontró “evidencias científicas sólidas de que las cirugías de reasignación de sexo sean clínicamente efectivas”. De hecho, Christopher Hyde, director de la University of Birmingham’s Aggressive Research Intelligence Facility (ARIF), que dirigió la revisión avisó que “todavía hay un gran número de gente que se operó pero siguió traumatizada, llegando incluso al punto de suicidarse”.

11) La operación de cambio de sexo no soluciona el subyacente problema de salud mental. Bajo el Dr. McHugh, la Universidad Johns Hopkins, el primer centro médico americano en aventurarse a “las operaciones de reasignación de sexo“, puso en marcha un estudio en los años 70 comparando los resultados de los transexuales que se sometieron a la cirugía con los resultados de quienes no se sometieron ella. McHugh afirmó que “la mayoría de los pacientes tratados quirúrgicamente se describieron como satisfechos con los resultados, pero sus ajustes psicosociales subsecuentes no eran mejores de los que no se sometieron a la cirugía. Y por ello en el Hopkins paramos de hacer cirugías de reasignación de sexo, ya que conseguir un paciente satisfecho pero todavía con problemas no parece una razón suficiente como para amputar quirúrgicamente órganos normales.

El doctor Paul Hruz,en un momento de su intervención en el Congreso #GenderAndSex /HO
El doctor Paul Hruz, en un momento de su intervención en el Congreso #GenderAndSex /HO

12) La operación de cambio de sexo aumenta los riesgos para la salud, incluyendo las tasas de suicidio. Un estudio sueco de larga duración siguiendo durante 30 años a más de 300 pacientes que se sometieron a cirugía de cambio de sexo  y publicado en 2011 concluyó que “las personas con transexualismo, después de la reasignación de sexo, presentan una mayor tasa de mortalidad, de comportamiento suicida y de morbilidad psiquiátrica que la población en general. El estudio encontró que el ratio de suicidios 10 años después de la operación era 20 veces superior que en la población en general.

13) Muchas gente que que han solicitado cambiar su sexo a través de la terapia hormonal y la cirugía se han arrepentido profundamente de su decisión y, en muchos casos, han tratado de revertir la cirugía. (Ver www.sexchangeregret.com). De hecho, poco tiempo después de su operación de feminización quirúrgica, el transgénero Bruce Jenner afirmó sentir pánico y pensar: “¿Qué me he hecho?”.

“La disforia de género pertenece a la familia de otros desórdenes similares del cuerpo como la anorexia nerviosa y el desorden dismórfico del cuerpo”

14) Remover o alterar quirúrgicamente los genitales a los niños podría considerarse un abuso. El Dr. McHugh afirmó que “dado que cerca del 80% de estos niños habría abandonado su confusión y crecido de manera natural en la vida adulta sin ser tratados, estas intervenciones médicas con casi un abuso infantil”.

15) Hay una oscura y sórdida historia detrás del movimiento transexual que promueve la idea de que la cirugía y la terapia hormonal puede cambiar el sexo de una persona. Esta es la descripción en un artículo reciente de una antiguo transgénero.

16) La disforia de género está en la misma familia de desórdenes mentales que otras disforias. El Dr. McHugh afirmó que “la disforia de género -el término psiquiátrico oficial de sentirse uno mismo del sexo opuesto- pertenece a la familia de otros desórdenes similares del cuerpo como la anorexia nerviosa y el desorden dismórfico del cuerpo. Su tratamiento no debería dirigirse al cuerpo con cirugías u hormonas, de la misma manera que no se trata a un paciente anoréxico que se percibe gordo con una liposucción. El tratamiento debería dirigirse a corregir la naturaleza falsa y problemática de esa asunción y a resolver los conflictos psicosociales que provoca”.

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